27 febbraio 2010

Guatemala: ataque al sindicalismo

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 26 de febrero de 2010.
______________
El gobierno de Guatemala “ha venido siendo objeto de señalamientos por graves violaciones a los derechos sindicales, particularmente las relacionadas con el derecho a la vida e integridad física y el histigamiento en contra de los líderes sindicales”.

De ello dan cuenta las 49 muertes violentas registradas de 2005 a enero de 2010, ningun a de las cuales ha sido investigada ni los agresores juzgados.

Estos datos figuran en el informe “Guatemala: el costo de la libertad sindical”, elaborado por el Movimiento Sindical, Indígena y Campesino Guatemalteco (MSICG), con el apoyo de la Confederación Sindical de Trabajadores de las Américas (CSA).

Luego de documentar algunos de los homicidios, 16 de los cuales ocurrieron en 2009, el informe publicado el pasado 12 de febrero denuncia que “existen indicios razonables y, en algunos casos, elementos de convicción de que al menos en 23% de los asesinatos hubo participación de las fuerzas de seguridad del Estado, vinculadas directamente a ordenes del organismo ejecutivo o de las Municipalidades”.

Además, documenta 93% de los casos “los compañeros asesinados y sus organizaciones estaban en conflicto por reclamaciones relacionadas con el ejercicio de los derechos sindicales ya sea laborales o bien relacionado con el acceso a recursos naturales”.

En el 7% restante de los hechos de violencia, dice, ocurrieron fuera “de un marco específico de actividad sindical”.

Lo más grave es, subraya el informe, que “existen indicios razonables para considerar que los asesinatos se produjeron en un acto de represalia, para desarticular la acción y la organización sindical”.

Un dato apuntala el anterior señalamiento: “8% de los homicidios se han cometido pocas semanas después de que los compañeros han iniciado acciones para hacer valer sus derechos sindicales y laborales” y, además, “porque el 75% de los sindicalistas asesinatos ha sido amenazado con anterioridad por su actividad sindical”.

De los casos mencionados, el informe reporta los dos últimos sucedidos a principio de este año. El primero, el 13 de enero, día en que Evelinda Ramírez Reyes fue asesinada poco después de “sostener reuniones con los Diputados del Congreso de la República para discutir la problemática de los consumidores frente a los abusos de Unión Fenosa (empresa española de electricidad)”.

El otro caso, aún más reciente, es el de Pedro Antonio García quien “fue asesinado el 29 de enero de 2010 en el marco de un conflicto con la empleadora (municipalidad Malacatán San Marcos)”. En este caso, afirma el documento, “existen indicios razonables de que en estos actos existe participación de las autoridades municipales”.

Más adelante, el informe de MSICG revela que “un 31% de asesinatos fue perpetrado contra trabajadores sindicalizados del sector público en donde la empleadora es el propio estado de Guatemala”. Lo anterior, según los autores de la investigación, demuestra que “la grave falta de respeto a los derechos sindicales y la falta de cultura sindical” ocurre “tanto en el sector público como en la iniciativa privada”.

Así, prosigue el documento, “existen indicios razonables y en algunos casos elementos de convicción de que al menos en un 23% de los asesinatos hubo participación de las fuerzas de seguridad del Estado, vinculadas directamente a ordenes del organismo ejecutivo o de las Municipalidades”.

Y, por si fuera poco, indica, “a la fecha de presentación de este informe en ninguno de los casos citados se ha individualizado, juzgado y sentenciado a los autores materiales e intelectuales de los hechos”.



Como en la guerra civil

Además de los asesinatos, el informe señala también otras formas de violencia en contra de la actividad sindical. Denuncia “secuestro, tortura, lesiones, intentos de asesinato, intentos de ejecución extrajudicial”. Indica que este tipo de acciones se incrementaron “475% en 2009, llegándose a cometer 76 agresiones consideradas de forma individual”.

Afirma que “las amenazas toman un nuevo matiz y se relacionan con patrones seguidos durante la guerra interna para exterminar al sindicalismo”.

Abunda: “Las detenciones ilegales no sólo se incrementan sino que en ellas se ven involucrados funcionarios públicos [...] las esposas de dirigentes sindicales o las mismas sindicalistas son objeto de violencia sexual con el ánimo de desmotivar el ejercicio de los derechos sindicales”.

En este rubro, el informe denuncia también la existencia de casos muy recientes. Menciona, por ejemplo, el “intento de asesinato por parte de las autoridades municipales” en contra de Abel Barsilai Girón Roldan, miembro de sindicato de trabajadores del municipio de Zaragoza.

El 20 de enero pasado, “a las diecinueve horas con treinta minutos, cuando el compañero Abel se disponía a ingresar a su vivienda ubicada en la 1 calle 5-90 zona 3 del municipio de Zaragoza del departamento de Chimaltenango, recibió cerca de él alrededor de 13 impactos de bala provenientes del señor Rumualdo Marroquín concejal primero de la corporación municipal del municipio de Zaragoza, departamento de Chimaltenango”.

Narra también el caso de María Vasquez quien en fecha “6 de enero de 2010, a las 6:05 am, en la parada de bus donde esperaba el transporte de la empresa Winner S.A., fue secuestrada, torturada y violada”. El hecho, según el documento, “ocurre en el marco de la reciente toma de posesión de la compañera como Secretaria General Adjunta del Sindicato de la empresa”.

Finalmente, el informe describe con detalle “otra práctica antisindical utilizada en Guatemala, tanto en el sector público como en el privado, para eliminar las organizaciones sindicales existentes”: la criminalización del ejercicio de los derechos sindicales.

Según el documento, esta práctica se traduciría tanto en acciones penales en contra de los dirigentes sindicales, como en la gestión mediatica contraria a las actividades sindicales como, finalmente, en “ataques informáticos contra el movimiento sindical autónomo”.



El interés de la OIT

El informe del MSICG afirma que “desde la ratificación por parte del Estado de Guatemala (1952) del Convenio 87 Sobre la libertad sindical y la protección del derecho a la sindicación de 1948 y del Convenio 98 Sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva de 1949, pero particularmente desde el año 2007, este ha venido siendo objeto de señalamiento por graves violaciones a los derechos sindicales”.

Dichos señalamientos fueron incorporados recientemente en el Informe IB de la 97 Conferencia Internacional del Trabajo realizada en el año 2008 “La libertad de asociación sindical en la práctica: lecciones extraídas”.

En este informe, el director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavía, afirma que “pese a que el número de quejas relativas a la violación del derecho a la vida e integridad física de sindicalistas a nivel mundial fue disminuyendo, en el caso de Guatemala estas quejas aumentan día a día”.

Tal situación orilló a la OIT a enviar una Misión de Alto Nivel en Guatemala, en febrero de 2009. El resultado de dicha misión enfatizó “la enraizada situación de violencia contra sindicalistas e impunidad de esos casos”.

Otros puntos de la relación de la misión de la OIT son los siguientes: “La Comisión observó con preocupación que los problemas pendientes se refieren a numerosos y graves actos de violencia contra sindicalistas y a disposiciones legislativas o prácticas incompatibles con los derechos consagrados en el Convenio 87, inclusive restricciones al derecho de sindicación de ciertas categorías de trabajadores”.

Acerca de la actuación del gobierno de Guatemala, ya señalada como “ineficaz” por el Informe del MSICG, la Comisión de la OIT “tomó nota también de la ineficacia de los procedimientos penales en relación con estos actos de violencia que dan lugar a una situación grave de impunidad y de los retrasos excesivos en los juicios laborales”.

Además, “tomó nota también de alegatos relativos a la falta de independencia del Poder Judicial”, así como de que “la situación en cuanto a la violencia y la impunidad parece haberse agravado y recordó la importancia de garantizar urgentemente que los trabajadores puedan llevar a cabo sus actividades sindicales en un clima exento de temor, amenazas y violencia”.

Acerca del nivel de impunidad se “subrayó la necesidad de que se realicen progresos significativos en relación con las sentencias condenatorias sobre actos de violencia contra sindicalistas y para garantizar que se sancione no sólo a los autores materiales sino también a los instigadores.”

25 febbraio 2010

Verso l'unità latinoamericana?

Il presente articolo é stato pubblicato sul sito italiano Global Project il 25 febbraio 2010
___________

Il 22 e 23 febbraio scorsi si è realizzato il XXI Vertice del Gruppo di Río, ovvero l'organizzazione latinoamericana fondata nell'ormai lontano 1986 dagli allora firmatari Argentina, Brasile, Colombia, Messico, Panama, Perú, Uruguay e Venezuela. Convocato dal presidente messicano Felipe Calderón (che inoltre fungeva la parte di Presidente uscente dell'organismo internazionale), il vertice ha destato sin da subito certa aspettativa ed illusione, almeno nel seno della comunità degli stati latinoamericani impegnati sul fronte dell'opposizione statalista all'intervenzionismo statunitense.

E dunque, allo slogan lanciato proprio da Calderón di “Vertice dell'Unità dell'America Latina e i Caraibi” rispondevano entusiasti i soliti noti del consesso latinoamericano opposto agli Stati Uniti: Hugo Chávez ed Evo Morales intesta, seguiti (e poi preceduti) da Ignacio Lula da Silva e da un Calderón con un forte bisogno di visibilità (e riconoscimento) internazionale da far pesare poi a casa, ovvero entro i confini nazionali del Messico. Gli altri presidenti, invece, con un profilo basso, fatte salvo alcune eccezioni.

Il risultato ufficiale del Vertice è stato eccellente, secondo gli analisti più entusiasti dell'emancipazione latinoamericana nei confronti degli USA. Pur con alcuni nei rappresentati soprattutto dalla lentezza operativa di alcune decisioni, il risultato vero e concreto è uno: la decisione di creare (tra il 2011 e il 2012; di qui la lentezza) la Comunità di Stati Latinoamericani e Caraibici (CELC, l'acronimo in spagnolo). Una scelta definita storica, non tanto per la creazione dell'ennesima sigla volta a riunire i presidenti i turno di diversi paesi; ma piuttosto perché è il primo spazio formale d'incontro internazionale che comprende tutti i paesi del continente americano, eccetto i due cugini scomodi del nord: Stati Uniti e Canada. Ovvero, 33 paesi riuniti e senza l'ingerenza diretta – politica ed economica; militare è un'altra questione – dei governi statunitense e canadese. Non male, in effetti.

Il sogno di Bolivar

Se Bill Clinton aveva osato scomodare Simón Bolivar mentre provava a gestire la creazione dell'Area di Libero Commercio delle Americhe (ALCA), affermando che si stava finalmente compiendo il sogno bolivariano d'unità panamericana, fallendo non solo nel suo progetto di creazione d'un mercato unico continentale ma anche nell'accostamento un po' troppo audace, questa volta ci ha pensato Hugo Chávez a riproporre l'analogia.

Eppure, nonostante il presidente venezuelano goda di maggior autorevolezza per tirare in causa il caudillo sudamericano, anche questa volta l'analogia rischia di stridere con la realtà.

Da un lato, infatti, è necessario registrare lo scontro verbale – mediaticamente molto rilevante – proprio tra Chávez e il colombiano Alvaro Uribe, presente al vertice più in veste di perturbatore che altro. Uno diverbio, nulla di più, dicono; ma agli effetti pratici, un tentativo, mal riuscito sinora, di porre i bastoni tra le ruote al processo d'unità politica continentale.

Unità politica, dunque, per nulla scontata. Perché dall'altro lato vi sono i tempi di detto processo. Qui in Messico s'è decisa la costituzione della CELC; ma la sua formulazione avverrà solamente nel luglio 2011 a Caracas, Venezuela; e nascerà definitivamente appena nel 2012 a Santiago del Cile. Ovvero, l'idea nasce ora, ma sarà costruita tra un anno a Caracas – e vedremo come andranno le elezioni venezuelane del prossimo settembre – e ratificata tra due anni in Cile, dove ormai sarà più che stabile il governo di Piñeira – in carica dal prossimo 11 marzo -, segnalato da più parti come il Berlusconi cileno.

Nuovi equilibri, vecchie posizioni

Forse è un po' ambizioso il sottotitolo. Perché è verissimo che la retorica latinoamericana circa l'indipendenza dall'ingerenza statunitense esercitata per la via del potere statale è stata uno dei leit motiv di questo vertice; ma è anche vero che i nuovi equilibri, in realtà, forse son solo l'affermarsi di tendenze già sorte. Ciononostante, vale la pena osservare come lo scacchiere latinoamericano si riconfigura.

In un primo momento poteva sorprendere ascoltare e vedere lo stesso Felipe Calderón impegnato a promuovere l'unità latinoamericana. Ma come, ci si chiedeva, proprio colui che rappresenta coloro che han sinora disprezzato lo sguardo verso sud in favore di un rapporto (per nulla privilegiato) con gli USA. Eppure la ragione c'è. Da un alto la necessità, come detto, di trovare quella legittimità politica nell'ambito internazionale per provare a farla pesare ora in casa, dove ormai nessuno crede più all'azione di governo; dall'altro lato, la costruzione di un rapporto diretto con il Brasile di Lula, ma soprattutto con l'economia brasiliana, ormai indipendente ed autonoma anche dalla volontà dell'uscente presidente brasiliano.

Ed è proprio Lula che ha giocato, per l'ennesima volta, il ruolo di potente. Potente sì, ma buono; almeno nell'apparenza. Ecco i nuovi equilibri. L'influenza brasiliana è ormai assoluta a sud del Rio Bravo. In Sud America, certo, con l'appoggio assoluto di presidenti come Chávez che forse vede nel Brasile l'unica difesa possibile (per ora) al ritorno della destra in corso (Cile, Panama, Honduras; oltre a Colombia e Perù). Ma da oggi, comincia anche la scalata verso nord.

Egemonia brasiliana

In Messico, suo unico competitore (o ex, a questo punto) oltre USA e Canada, suo rivale nell'egemonia subcontinentale, Lula l'ha fatta da padrone: prima scongiurando le dichiarazioni più accese di Chávez e Morales, affermando che la CELC non sarebbe antiamericana, ma piuttosto è come un figlio che, raggiunta la maggiore età, si emancipa; poi però, stigmatizzando il grave caso dell'Honduras (unico paese assente al vertice); attaccando il Consiglio di Sicurezza dell'ONU, colpevole di favorire gli atteggiamenti prepotenti del Regno Unito, in questi giorni in conflitto diplomatico con l'Argentina; criticando l'atteggiamento paternalistico dei 'potenti' a Copenhagen verso il sud del mondo; infine, tranquillizzando gli industriali messicani dicendo loro: “Il Brasile non è più pericoloso degli altri soci che già avete (USA e Canada)”.

Certo a volerla leggere tutta, si potrebbe riscrivere il paragrafo precedente così, per esempio: Lula è venuto in Messico dopo anni che non lo faceva ad affermare la propria egemonia anche qui e a togliere qualsiasi illusione al Messico; ha calmato gli animi antimperialisti – e sinceramente inutili – lanciando un segnale chiaro a Obama: ora te la vedi con noi (e con me, in particolare), ma non sul piano ideologico, piuttosto sul piano materiale di un'economia in forte crescita e della consapevolezza di questo dato; parte di questo segnale, però, è stato anche ricordare agli USA (ed alla comunità internazionale) che comunque questi ultimi di errori ne han fatti e la gente, da queste parti, non lo dimentica; Lula ha colto l'occasione per ricordare al mondo che il Brasile vuole un posto nel Consiglio di Sicurezza dell'ONU, perché senno continuerà a delegittimarlo finché questo sarà completamente inutile; ha riaffermato il proprio ruolo di portavoce di quel 'sud global' che s'è visto a Copenhagen e lo ha fatto proprio in Messico, a cento chilometri dalla sede del prossimo COP16 (dicembre 2010); infine, ha parlato chiaro: non siamo peggio degli USA. Forse poteva dire che sono meglio, visto che 'meno peggio', ancora non è sufficiente. Ed infatti, nonostante tutto, la Confindustria messicana, per ora, ha detto: ancora no, grazie (all'Accordo Commerciale promosso da Lula e Calderón).

La formalità e la realtà

Oltre alla creazione della CELC – ripetiamo: per nulla scontata; vedremo la reazione USA -, il Vertice ha prodotto anche una lunga serie di comunicati 'speciali' diretti a segnalare alcuni casi specifici seppure sempre nei termini delle dichiarazioni.

Innanzitutto, lo stanziamento di un fondo speciale di aiuti per Haití – presente, si dice in lacrime, il presidente Prevál. Uno stanziamento in favore delle istituzioni, giacché il governo haitiano avrebbe denunciato che oggi Haití è terra di conquista da parte di paesi esteri ed ONG di ogni tipo e genere.

E poi, l'ennesima condanna del decennale blocco economico esercitato dagli USA nei confronti di Cuba. Nonostante il basso profilo che Raul Castro ha mantenuto durante la due giorni messicana, la dichiarazione non poteva mancare.

Segue una dichiarazione di sostengo all'iniziativa dell'Ecuador di mantenere il petrolio nel suolo, in specifico l'iniziativa Yasuní. E a proposito di petrolio, il vertice ha anche sostenuto la posizione dell'Argentina nei confronti del Regno Unito impegnato proprio in queste settimane nella realizzazione di esplorazioni alla ricerca di idrocarburi presso le isole Malvinas (Falklands).

Infine, un messaggio contro il traffico di persone e l'impegno a combatterlo. Nulla in favore dei migranti, ma solo la condanna e la battaglia contro i trafficanti.

Finito il vertice, se ne tornano tutti a casa. I presidenti son felici e, nonostante alcune differenze anche importanti, han condiviso, anche questa volta, i lussi degli hotel della Riviera Maya messicana. Ed anche se Chávez ci ha provato, il sogno bolivariano è ancora lungi dall'essere realizzato. Non solo perché i conflitti nel continente sono più che aperti; non solo perché anche a sud vi sono i 'potenti del mondo' che fanno male a questo pianeta ed alla sua popolazione; non solo perché l'agenda che ci si è dati è forse troppo ottimista.

Il sogno di Bolivar – e tanti altri come lui – non si realizza ancora perché, come sempre, chi sta in alto ha perso l'abitudine a guardare in basso, ad ascoltare la voce e il silenzio di chi sta in basso, costruendo autonomia ed autogoverno.

06 febbraio 2010

Un día sin nosotros

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 6 de febrero de 2010
___________
El título no es un error. No llegué tarde a la cita histórica de ese primer día de mayo de 2006, en el que millones de migrantes en Estados Unidos protestaban y dejaban de trabajar. Fue aquel un hecho histórico. Y aunque esa movilización no haya conseguido precisamente lo que se proponía, en Europa ya se está gestando un día sin migrantes. La fecha marcada por el calendario de la protesta mestiza es el próximo primero de marzo.

La iniciativa, libremente inspirada en la manifestación estadunidense de hace cuatro años, toma impulso por la voluntad de una periodista de origen marroquí, Nadia Lamarkbi, quien tras abrir una página de Internet titulada 24 horas sin nosotros ha recibido miles de adhesiones y ha comenzado a coordinar las iniciativas en todo el país. Los ahora organizadores, mujeres y hombres de toda creencia, de todo corte político y de todo color de la piel, inmigrados, descendientes de inmigrados, ciudadanos conscientes de la esencial aportación de la inmigración, se declaran indignados por la criminalización de los migrantes. Explican que el primero de marzo de 2005 entró en vigor la nueva ley de inmigración, CESEDA por su acrónimo francés, o comúnmente llamado el código de los extranjeros. Y entonces, ¡cuál mejor fecha para convocar a un día sin migrantes! La invitación es explícita: Durante 24 horas dejemos de participar en la actividad económica de las empresas, en la administración pública, en las escuelas [...].

Nacida en el entorno político y social francés, especialmente agobiado por las medidas represivas del gobierno de Nicolas Sarkozy (por ejemplo: Desalojo en La Jungla, La Jornada, 26 de septiembre de 2009), la propuesta ya rebasó las fronteras de aquel país y se está expandiendo en la Unión Europea (UE). En el Estado español y en Grecia en estas semanas se están constituyendo comités locales para promover la protesta. Sin embargo, particular relevancia tiene el lanzamiento de la iniciativa en Italia, de manera particular a raíz de los despreciables hechos de Rosarno, en el sur del país (La Jornada, 30 de enero de 2010). Tras ese ejemplar episodio de racismo tolerado por las autoridades, cuatro mujeres –tres de ellas extranjeras– han decidido lanzar la misma protesta en Italia.

Las demandas y las perspectivas son las mismas. Condenamos y rechazamos los estereotipos y los lenguajes discriminatorios; el racismo de cualquier tipo, de especial forma el institucional, que utiliza de manera instrumental el llamado a las raíces culturales y religiosas para justificar el rechazo y la exclusión, clama el manifiesto internacional suscrito ya por miles de personas y organizaciones en todo el viejo continente. El mismo escrito señala que ver en los migrantes una masa sin forma de parásitos o una cuenca sin fin de fuerza de trabajo barata representa posiciones inmorales, irracionales y contraproducentes. Añade: “La contraposición entre ‘nosotros’ y ‘ellos’, ‘autóctonos’ y ‘extranjeros’ está destinada a caer, dejando el lugar a la conciencia de que hoy estamos ‘juntos’, viejos y nuevos ciudadanos, encargados igualmente de construir el futuro”.

Y aunque el llamado a la protesta, a la huelga de los migrantes, está incomodando a más de un sindicato en Europa, el próximo primero de marzo se perfila como una gran ocasión para recomponer el movimiento migrante alrededor no sólo de los ejes temáticos del racismo, la discriminación, la exclusión, la explotación laboral; sino también –y sobre todo– alrededor del eje de la actual crisis económica. En este sentido, es importante entonces reconocer ciertas diferencias que desde ahora se están marcando con respecto al encuentro del primero de mayo de 2006 en Estados Unidos. Antes que nada, es necesario marcar la diferencia en la composición del trabajo migrante hoy, en Europa definitivamente muy diversificado. Es también evidente la falta, en la UE, de sujetos clásicos de representación social –ya sean partidos o sindicatos– capaces no sólo de llevar la voz de ese nuevo y complejo trabajo migrante, sino también de interceptarlo, entenderlo y mezclarlo, como debería ser, con el trabajo precario cual categoría incluyente de la anterior. Al propio tiempo, ese mismo trabajo resulta hoy el centro de la mayor crisis económica de décadas recientes, siendo los migrantes las primeras víctimas de eventuales despidos, recortes de personal y/o reajuste salarial. En este aspecto, el gobierno de la migración ya no se dedica a la tarea de controlar y absorber –de manera legal e ilegal, poco importa ahora– lo que era considerado algo útil, es decir la fuerza de trabajo migrante. Al contrario, hoy esa multitud de migrantes que viven en la UE son sujetos de sobra, sujetos que deben irse y quitar la molestia.

Así las cosas, el gobierno de la migración se convierte en una de las tantas maneras de controlar esta sociedad al borde de la desesperación, trazando límites, separando gente, marcando diferencias artificiales. Es por eso que hoy muchos son los europeos que bien pueden asimilarse, en condición y perspectiva, con el ciudadano migrantes. Hoy más que nunca está vigente la consigna: todos somos migrantes. Y si así fuera, la protesta del próximo primero de marzo bien puede convertirse en algo más que una movilización de ciudadanos migrantes: una protesta de éstos junto a los trabajadores precarios de toda Europa, es decir un día sin nosotros.

05 febbraio 2010

Da Ciudad Juarez con amore

Il presente articolo é stato pubblicato sul sito italiano Global Project il 5 febbraio 2010
___________

Domenica scorsa, 31 gennaio, all’alba in una strada di Ciudad Juarez, un gruppo di una ventina di persone, pesantemente armato, ha fatto irruzione in una casa privata dove si stava svolgendo una festa tra adolescenti. Un compleanno, il pretesto della riunione. Il gruppo armato, giunto sul posto a bordo di una decina di Suv neri, ha immediatamente separato uomini e donne, ovvero ragazzi e ragazzine. Le donne son state cacciate - “Via da qui!”, han gridato loro. I ragazzi e un paio di adulti son stati fatti mettere in fila contro il muro nel cortile. E di lì, una mitragliata e la fine: 16 morti e diversi feriti, quasi tutti adolescenti. La strage.
E lo scandalo. Com’è possibile, ci si domanda, che in una delle città più militarizzate del paese, alla frontiera con gli Stati Uniti, dove è appena conclusa l’operazione che ha visto migliaia di soldati schierati contro il narco; dove solo qualche settimana fa il governo ha dichiarato il cambiamento di strategia ed ha schierato nuovamente la Polizia Federale (PF); dove vi è il fiore all’occhiello dell’industria maquiladora che, crisi a parte, continua ad attirare investimenti stranieri; insomma: com’è possibile che in un posto così vi possa essere da una parte tanta disponibilità di violenza; dall’altra, tanta agibilità per i gruppi armati - tutti o quasi inevitabilmente al servizio del temuto Cartello di Juarez? Non vi sono risposte a questa domanda, eccetto quelle ovvie. Vi sono però alcuni commenti da fare, così, in ordine sparso. Perché un ordine diverso, in Messico, è comunque difficile da descrivere.

Sparsa, caotica, così è la ormai famigerata ‘guerra al narco’ di Felipe Calderon. La strage di adolescenti accaduta domenica scorsa è solo l’ennesima dimostrazione di forza, capacità di fuoco ed impunità di cui godono sicari e gruppi armati al servizio dei diversi cartelli della droga in Messico. Non è né più grave - perché son adolescenti - né più crudele. È solo una mattanza in più, dopo tante altre, ed altre ancora, che ad inizio febbraio han portato il conto totale delle vittime - quelle che sarebbero vincolate al narco - ad oltre 18mila in poco più di tre anni di governo.
Dicevamo, la strage di giovani non è più grave di altre. Gli adolescenti e i giovani, in Messico, son stati coinvolti dal narco ben prima di domenica scorsa. Non solo perché da qualche tempo, il narco effettivamente ha cominciato a prenderli di mira - a farne un obiettivo militare - in un modo tale da far credere ai più acuti osservatori che vi sarebbe in corso un sorta di ‘pulizia sociale’ in Messico; ma anche perché son i giovani oggi le vecchie e le nuove leve del narco: vuoi in qualità di spacciatori al dettaglio, o di giovani - e minorenni - trasportatori di droga, o giovani ed esaltati sicari, o fervidi consumatori, o semplicemente perché, a questo punto, un lavoro vale l’altro. E così, nonostante tutto, anche questa strage risulta nella normalità di una vita tutta violenza e zero prospettive. Altro che generazione no future da periferia urbana europea. Qui il no future deriva dalla realtà di un gioco in cui un giorno ci sei, e magari sei un leone, e il giorno dopo sei una macchia di sangue sull’asfalto e litri di lacrime attorno a te.
Perché l’altro risultato di tanta violenza a Juarez è effettivamente il fatto che oggi si crede che vi siano almeno 10mila - non cento, diecimila! - minorenni abbandonati a se stessi perché han perso i genitori in questa guerra o perché son stati abbandonati. I più fortunati, invece, han potuto emigrare con la loro famiglia: 60mila famiglie avrebbero, nel corso degli ultimi tre anni, cambiato la propria residenza oltre confine, a El Paso. Fortunati loro, si potrebbe dire.

La guerra contro il narco è fallimentare. Questa l’idea generalizzata che oggi più che mai è condivisa da tutti, compresi molti settori vicini al presidente. E dunque? Non si sa. L’impressione che lo stesso presidente sia ad un vicolo cieco diventa credibile. Dagli Stati Uniti giungono sostegni, tanto in termini dichiarativi come in termini sostanziali - il pacifista Obama, come parte del pacchetto di spesa recentemente presentato al Congresso, ha chiesto diversi milioni di dollari in più per quello che molti chiamano già Plan Merida 2. Ma la realtà di un paese in ginocchio è ormai evidente a tutti. Che vi fossero o meno accordi tra governo e cartelli, ormai poco importa. Le forze in campo sono troppo diseguali, troppo favorevoli ai cartelli. Ed allora?

Non si sa. Recentemente, molti think thank statunitensi ed alcuni messicani esprimono elogi verso il modello colombiano: militarizzazione, scontro diretto, nessuno sconto, nuovo negoziato ed intervento diretto degli Stati Uniti. Ecco, ed allora se così fosse, ci sarebbero due problemi: uno, l’intervento diretto sarebbe molto, ma molto complicato, date le condizioni sociali e la tradizione messicana - anche di governo - ostile all’intervento straniero diretto; l’altro, la necessità di un uomo forte, un nome, una personalità che riesca a resistere agli accordi congiunturali, che riesca ad imporre la propria linea (ed i propri interessi) ed ad assumerne le conseguenze. Felipe Calderon non è Alvaro Uribe.
Sia come sia, dal punto di vista nostro, entrambe le possibilità - ovvero che la situazione rimanga quel che è o che si passi definitivamente al modello colombiano - sarebbero a dir poco nefaste. In entrambi i casi, movimenti sociali, realtà autorganizzate, esperienze di autonomia dal basso sarebbero comunque stritolate non tanto dalla forza politica degli schieramenti in campo, ma dalla forza militare che si sta dispiegando nel paese.
Per ora, vie d’uscita è difficile vederne. Non tanto perché non vi siano le condizioni perché scoppi una ribellione generalizzata, definitiva, che metta per una volta all’angolo questa classe politica e ponga le basi di qualcosa di diverso; non perché non vi sia la disponibilità umana, persone, esseri umani, donne e uomini oggi disposti a sognare, costruire e quindi porre le basi di quel qualcosa di diverso. Ma forse, solo perché il fattore narco pochi lo prendono in considerazione. In seno ai movimenti, almeno nel dibattito più o meno pubblico, si parla pochissimo dei cartelli della droga. Solo si pensa - con certa logica - che stanno più di là che di qua; che son amici comunque del governo e/o del capitale; che fanno del male alla società. Nessuno, sinora, pone il problema di come gestire, confrontarsi e risolvere il problema del narco dal basso.

01 febbraio 2010

"Estamos en una jaula sin ninguna razón"

El presente artículo fue publicado en el portál mexicano Desinformémonos el día 1 de febrero de 2010
___________

¿Por dónde se comienza cuando se quiere contar una historia? Desde el inicio, es la fácil respuesta. Pero, ¿de dónde comienza una historia que ya tienen inicio y hasta un final, con fechas y lugar designados? La respuesta entonces puede ser distinta. Quizás valga la pena comenzar desde abajo, desde aquel lugar demasiadas veces descuidado. Así queremos contar la reciente experiencia de las movilizaciones en ocasión de la muy esperada 15 Conferencia de las Partes (COP15) convocada en el contexto de la Convención Marco sobre cambio Climático de la ONU (UNFCCC), esa misma convención que dio origen, en 1997, al mal afamado (y fallido) Protocolo de Kioto.

El movimiento

Una gran apuesta del evento danés de finales del año pasado fue la relativa a la posible recomposición del movimiento social alrededor del tema climático. Se dijo en distintas ocasiones, animados por excesivo optimismo o por sincera confianza, que Copenhague – que además coincidía con el décimo aniversario de la llamada ‘Batalla de Seattle’ – podía ser la ocasión para que el ya débil ‘movimiento de movimientos’ pudiera resurgir, crecer (se dijo mucho), recomponerse, evolucionar.
Tom Kucharz, de la organización Ecologistas en Acción, apuntó durante la exitosa marcha del 12 de diciembre que la protesta/propuesta de Copenhague era “una nueva convergencia global de todos los movimientos sociales, de todos los continentes y con muy distintas culturas políticas que exigen un cambio de sistema económico mundial para conseguir la justicia climática”.

Tom Kucharz añadió: “El éxito (de la movilización) es una clara muestra de que diez años después de Seattle hemos dado algunos pasos hacia adelante: ya no estamos protestando nada más, sino también estamos proponiendo”.

“Estoy entusiasta”, dice una joven francesa mientras contempla la multitud coloreada que camina frente a ella. “No hay banderas de partidos ni de sindicatos, casi no hay contingentes separados, están todos mezclados. La mayoría somos chavos que vivimos en la periferia de París con un trabajo de base en el barrio, sobre todo acerca del tema de la vivienda”.

Desde la experiencia de una década de lucha en los movimientos sociales, otro activista apunta: “En Seattle el enemigo era claro: la Organización Mundial del Comercio; aquí la cosa es mucho más difícil de definir”. Durante las asambleas de preparación de las manifestaciones, alguien preguntó: “¿Quién es el enemigo?”. El sistema, fue la respuesta generalizada. “¿Qué es el sistema?”… Luca Casarini, militante italiano, encara los problemas del movimiento visto desd Copenhague: “¿Qué es el sistema? ¿La América de Obama, las corporaciones de la green economy o la China que aquí se presentó inclusive como portavoz de los pobres del mundo? La respuesta parece ser: todo esto. Ni siquiera los hermanos Wachowsky en Matrix han sido tan banales”. Casarini apunta hacia el movimiento que con dificultades se presentó en Copenhague: “En el foro alternativo siempre hay mucha gente, mientras afuera la policía detiene a medio mundo. Están todos: Bové, Vandana Shiva, las ONGs latinoamericanas…todos dicen muchas cosas, inclusive muchas justas, otras que merecerían más discusión.

Por ejemplo: ¿qué decir de la celebrada Venezuela revolucionaria de Chávez, que se rige en el petróleo y por ende las emisiones de carbono? ¿O del gobierno de Brasil que para producir sus agrocombustibles destruye la Amazona y desplaza a miles de campesinos?”.

La represión

A pesar de las divergencias en los análisis acerca de los nuevos equilibrios globales que Copenhague ayudó en definir, otro tema permanentemente fue el elevado y peculiar nivel represivo.

Un joven activista italiano tras la experiencia en Copenhague escribió un pequeño diario en el que se puede leer: “Dinamarca invirtió mucho dinero y esfuerzo para crear el imaginario de la fábula de la ciudad progresista que se hace promotora de la salvación del planeta: Copenague, la ciudad de la esperanza. Inmediatamente entendemos que así no es”. Y comienza a describir los escenarios más comunes de esos días en la capital danesa: “Hay miles de policías que paran a cualquier persona sospechosa. Autobuses, taxis, carros, bicicletas, grupos de personas son filtrados. Es impedida cualquier forma de desplazamiento colectivo, lo cual impide unir los frentes de lucha y estar enterados de todo lo que sucede”. Explica la crónica del italiano que “es suficiente muy poca cosa para ser detenido y llevado a unas celdas especiales durante 6 o 12 horas; es suficiente tener una expresión rara, tener un gorro particular, una cámara fotográfica, un mapa marcado…”, cosas por las que la policía se llevó en los días de la COP15 a varios miles de personas a las celdas preparadas para la ocasión.

“Sentados en orden, uno tras otro. Las piernas de uno acogiendo los brazos del otro ligados tras la espalda. Filas ordenadas en el frío asfalto. Hace frío: nos ponen cobijas. Las ligas que nos detienen los pulsos son demasiadas apretadas: las ensanchan. Si necesitas ir al baño tempestivamente te llevan”. Esta es la crónica de una detenida en una de los tantos operativos policíacos de esos días. Continúa la activista: “Luego las jaulas. Siete personas por cada una, frente a la puerta unas cajas de plásticos con los efectos personales de cada uno. No declaras, no te identifican. Efectivamente, no tienen ninguna demanda en tu contra. Ninguna acusación. Sucede en Copenhague. Cada día. Se llaman ‘police’s acts’”, explica la ciudadana que fue detenida. Cuenta que en un papel que les fue entregado se explica que “la detención no es un arresto, pues ahí, en esas celdas, máximo te quedas 12 horas”. La diferencia sustancial: “La detención se puede llevar a cabo sin ninguna acusación formal por parte de la policía”.

“Bien. Estamos en una jaula sin ninguna razón…Pienso en las pistas para las bicicletas. En la universidad gratuita. En el rédito mínimo garantizado para los estudiantes, en el derecho a la vivienda garantizado para todos. ¿Cuál es el precio? Me quitan las esposas de plástico, me llevan a la jaula. Me dicen que al salir me acompañaran al metro. Pero no me dicen claramente porque estoy aquí. ‘Un control, en 12 horas máximo estás afuera”. Concluye: “Aquí todo es perfecto, una vida que en general parece feliz, pero sólo para quienes obedecen”.

Cambio climático

El tema objeto de la Conferencia oficial ha sido naturalmente considerado y enfrentado también por el vasto y trasversal movimiento de protesta/propuesta. “Esta es una novedad importante”, subrayó Klaus, activista ecológico alemán, “pues en esta ocasión además de la protesta tenemos propuestas que hacerle al mundo”. En el contexto del foro alternativo – el denominado KlimaForum09 – convocado por las cientos de organizaciones que desde todo el mundo acudieron a la cita danesa, activistas y militantes, tanto a título de su propia organización como a título individual, expresaron su rechazo al actual modelo productivo y económico que produce el cambio climático que amenaza la vida en el planeta, pero también presentaron propuestas tanto prácticas como estratégicas para enfrentar al problema.

Acerca de la dependencia que el actual sistema económico y productivo ha creado, sobre todo para los países del sur del mundo, Marlon Santi, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE) comentó: “Sé que nuestros bosques están en negocio, están en venta nuestros espacios de vida…y vine a protestar en contra de eso”. Apuntó que “el mercado de carbono no va a cambiar las cosas mientras no haya un serio compromiso de frenar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI)” y añadió que “los únicos afectados vamos a ser nosotros”, es decir “los pueblos indígenas del mundo”. Por suerte, continuó, “en estos espacios encontramos a muchos aliados, como son organizaciones ambientalistas, pero también organizaciones sociales y políticas de distintos países”.

Santi, además de ser activista en el foro alternativo, fue parte también de la coalición Justicia Climática Ahora, misma que envió algunos delegados a la COP15. Estar en ese espacio oficial, explicó el dirigente indígena, “significa hacer discusiones con los gobiernos; yo hice lo que pude, hemos cabildeado para que no aceptaran esta forma de tomar las decisiones y propusieran cambios verdaderos”. Finalmente añadió: “He aprendido mucho en ese espacio, he visto como trabajan estos gobiernos”. Al hablar de un punto de referencia para él y su movimiento, Santi menciona al movimiento zapatista “con el cual siempre seremos solidarios”. Al mismo tiempo, confirmó que en el espacio del foro alternativo, “compartimos mucha de nuestra cosmovisión, es decir, la relación casi filial con la madre tierra”. Y, por el contrario, “adentro de la Conferencia, los gobiernos, las grandes ONG ambientalistas que proponen cosas…no entienden”. Santi afirmó que “la naturaleza no necesita ser protegida por el hombre como lo pregonan estas organizaciones, sino es el hombre el que debe ser protegido de sí mismo”.