21 novembre 2009

Nos vemos en Copenhague

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 21 de noviembre de 2009
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Con este lema, una amplia coalición de organizaciones sociales y políticas están convocando a la movilización en el contexto de la Cumbre sobre el Cambio Climático organizada por la ONU, la COP15, en la capital de Dinamarca. Según muchos, la protesta de Copenhague será la prueba de fuego para medir la fuerza y la madurez del movimiento otrora antiglobalización.

Dicha madurez se medirá en la capacidad de imponer en el debate público el nuevo enfoque que está permeando en el movimiento: no una pura e inocente ética ecologista, sino la conciencia de que el tema ambiental es hoy día central, ineluctable y que de él, quizás, se derivan todos los demás (guerra, hambre, pobreza, trabajo, migración, etcétera). Es un salto conceptual notable, antideológico y que encuentra sus razones en algunas consideraciones. La primera tiene que ver con la constatación de que el actual modelo productivo capitalista sigue promoviendo el crecimiento constante y sin límite; al mismo tiempo, el crecimiento se funda sobre la disminución –ésta sí con límite– de los recursos para dicha producción.

Dicho en otra palabras, el capitalismo en su fase contemporánea trata de fundir dos paradigmas irreconciliables: el de la abundancia y el de la escasez. Por un lado, la abundancia de lo inmaterial, ideas, sensaciones, de lo digital, la abundancia potencial de la cooperación social, puesta a valor por el capital, la abundancia de la vida, última frontera de explotación capitalista; por el otro lado, la escasez de los recursos primarios, las fuentes originarias y naturales sobre las cuales el capitalismo ha fundamentado su propia existencia. El crecimiento económico constante pretende generación sin freno de energía, lo cual, al ritmo presente y con el sistema actual, es prácticamente imposible. De seguir así, es cada día más concreta la posibilidad de que el capitalismo acabe con la vida en el planeta. Entonces, no es un asunto secundario, pues la precariedad climática se convierte en precariedad de la vida misma, en precariedad de la biosfera.

Sin embargo, el capital sigue actuando con su típica arrogancia: insiste en defender el modelo, inclusive cuando pretende hablar de cambio climático. El mercado de los bonos de carbono es el botón de muestra más evidente en este sentido. Pero no es lo único. Si la vida, frente a su propia destrucción está dando muestras claras de rebelión (como son por ejemplo los múltiples desastres naturales), el capital ya está ahí para aplicar lo que Naomi Klein nos explicó que se llama shock therapy, que no es otra cosa que nuevas formas productivas y nuevos dispositivos de comando capitalista encima de la vida. La muestra más reciente de esta tendencia son las declaraciones conjuntas realizadas desde Singapur por los presidentes de Estados Unidos y China, Barack Obama y Hu Jintao, respectivamente: en la próxima cumbre de Copenhague no habrá acuerdos vinculantes; es decir, definitivos acerca del cambio climático.

Quien creía que las cosas habían cambiado y que de la arrogancia de Bush se estaba transitando al multilateralismo de Obama tiene hoy que volver a pensar sus posiciones. La declaración conjunta de este inédito G-2 –en referencia al hasta ahora poco productivo G-20– suena más bien como un golpe de Estado en el teatro multilateral internacional. Si por un lado hay que ser honestos en reconocer que Oba-Mao –afortunada fórmula de la mercadotecnia china– fue tempestivo en su declaración, pues se adelantó a otros poderosos actores en el equilibrio global, hay que aclarar que dicho oportunismo –digno de otras épocas de golpes dados con las guerras preventivas– responde en realidad a una implícita admisión capitalista: no tenemos de otra, pues reducir las emisiones de CO2 –tema central de la cumbre de la ONU– significa renunciar al monopolio energético y distributivo. Significa distribuir conocimientos, tecnologías, posibilidades. Significa ceder el control de la producción energética, así como abrir espacios en la libre circulación de saberes y conocimientos. Algo evidentemente inconcebible para el capital. Y así el capricho, el golpe conjunto de los reductos del viejo capitalismo con los nuevos protagonistas del capitalismo; es decir, el gobierno chino, comunista de nombre, pero en realidad hoy día la más grande corporación existente en el planeta.

A estas alturas de las cosas, ir a Copenhague adquiere nuevos significados. Es por un lado reafirmar que no estamos de acuerdo con este modelo, que es necesario encontrar otros espacios colectivos de decisión para el futuro del planeta y de la vida –curioso que el fracaso preventivo de COP15 suceda cuando ocurre el fracaso concreto de la cumbre de la FAO– que no pueden depender de la decisión, ahora, de dos gobiernos. Por otro lado, significa ir a señalar que la crisis ambiental no es un aspecto secundario, sino que muy probablemente es la Crisis, con mayúscula; es decir, el marco que determina a todas las demás crisis. Finalmente, implicará promover alternativas reales, concretas y eficaces. Esto equivale ya hoy, aquí, comenzar a desobedecer las reglas del capital, terminando de organizar y realizar ese éxodo hacia un mundo justo y libre para todos, que tenga en el centro de sus relaciones los bienes comunes, ni públicos ni privados: ambiente, cultura, territorio, conocimiento compartido, vida.

15 novembre 2009

Basureros del Valle de México, donde conviven los “desechos” humanos

El presente artículo fue publicado en el portál mexicano Desinformémonos el día 15 de noviembre de 2009
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Al tiradero llamado “Borde de Xochiaca”, ubicado en Ciudad Nezahualcóyotl, en el Estado de México, dentro de la región conocida como el Valle de México (en los límites con el Distrito Federal), el acceso no es difícil. Es suficiente pedir un permiso, primero a las autoridades municipales, y luego a los “líderes” de los pepenadores. El escenario que se presenta es aterrador: montañas de basura a lo largo y ancho del predio ocupado por el tiradero, decenas de camiones recolectores que entran y salen cada minuto, miles de personas que, en medio de nubes de mosquitos, olores fuertes y penetrantes, polvo finísimo y un ruido de fondo casi imperceptible más constante, se lanzan de manera famélica encima de los bultos de basura que cada cinco minutos los camiones descargan, uno encima del otro.
La competencia es leal entre los que buscan cartón, plástico, metal y una infinidad de otros materiales que, al ojo inexperto, parecerían todos iguales. Las habilidades desarrolladas por los pepenadores son las que les permiten sobrevivir. Más basura de valor se encuentra, más dinero o bienes logrará conseguir a cambio.
Estela es una señora originaria de Michoacán. Emigró, según cuenta, al Valle de México “por el deseo de alejarme de los problemas de mi familia”. Su rostro arrugado y cansado logra aún dispensar sonrisas y buen humor, no demuestra la edad que tras un poca de insistencia revela: “Lo sé, lo sé, demuestro más, pero tengo sólo 52 años”. Estela se toma una pausa entre un camión y el siguiente y nos platica: “Tenía casa aquí en frente” – y señala en la distancia los límites de Ciudad Nezahualcoyotl. “Pero un día ya no tuve para pagar la renta”. Cuenta que la “aguantaron por un buen rato”, aunque finalmente la corrieron de su hogar y así “decidí venir aquí”. Explica que “aquí no pago renta, compro el agua, pero es mucho más barata. Llega la pipa una vez a la semana aunque a veces no alcanza para todos”.
Cuenta Estela que a veces tiene que decidir que uso darle al agua que consigue: “Hoy, por ejemplo, cumplo tres semanas de no bañarme”. La mujer sonríe y no ahorra palabras: “Gracias a lo que recolecto aquí, logro sacar unos 150 pesos a la semana, a veces 200. Lo que recojo lo logro vender en el mercado: son juegos para niños, plástico y algo de metal”. Su casa, un cuadrado de lámina y madera en medio de una pequeña vecindad igualmente construida con materiales de recuperación, encima de la primera montaña de basura a la entrada del tiradero, es modesta pero bien cuidada: “No tengo electricidad ni agua, pero lo demás no me falta”. El único temor, confiesa, “es enfermarme, pues no tengo seguro alguno”.
La historia de Estela es la misma a la de otros miles que viven en este sitio. Los camiones nunca dejan de descargar basura. Día y noche, a toda hora, un pepenador aquí tiene trabajo. Y los hijos, tras trabajar unas horas con sus padres, pueden ir a una especie de escuela presente, ella también, en medio del conjunto habitacional. Los maestros son de afuera, convocados por la comunidad, misma que se ha dado el lujo de reservar una de las precarias construcciones para la función de templo: aquí cada domingo hay misa y, de vez en cuando, una boda, rigurosamente entre los miembros de la comunidad. Una microsociedad paralela, con relaciones internas propias, con caciques o líderes que garantizan no sólo la paz social interna, sino también las relaciones con el exterior, y la continuidad de una religión autoreferencial y autojustificante. Es la historia de una relación simbiótica y paradójica entre los desechos de un modelo de consumo plenamente afirmado y miles de personas que logran encontrar, aquí en medio de la basura, la protección económica necesaria para la supervivencia.
El Valle de México, una enorme mancha urbana
Crecida gracias a los flujos migratorios de las últimas cinco décadas, la Ciudad de México, o más bien el Valle de México, hospeda hoy alrededor de 25 millones de personas. Según dicen, cada día llegan mil 500 personas más, en busca de una casa, un trabajo y un sueño que no pudieron alcanzar en su tierra de origen. En las últimas dos décadas, el Valle de México ha sufrido importantes mutaciones demográficas y urbanas que la han transformada de centro de producción industrial a centro de servicios y de comercio. Una enorme mancha urbana ocupada por más de mil 500 centros de comercio – las llamadas tiendas de autoservicio – miles de cines, lugares de esparcimiento, fluctuantes mercados sobre ruedas – en memoria de los fallidos planes del ex presidente Gustavo Díaz Ordaz – y millones de ciudadanos que de manera desigual pero constante se transforman en consumidores.
Y como todas las sociedades de consumo, también la capital mexicana, además de producir bienes y servicios de dudosa utilidad, produce desechos y desperdicios típicos de las sociedades basadas en los bienes “utiliza y tira”. Advierten los más atentos al fenómeno que la producción de basura en la Ciudad de México está llegando a un límite: hoy en día, la ciudad produce alrededor de 20mil toneladas diarias de basura – mitad orgánica mitad inorgánica e industrial – cifra que representa una quinta parte de la “producción” nacional. Y aunque los cálculos precisos sean difíciles de realizar, se estima que sólo la mitad – cerca de 8mil toneladas – sean actualmente procesadas por el sistema público de procesamiento de desechos. La otra parte estaría en mano de privados ciudadanos que no le temen a tirar la basura en donde caiga, es decir, en tiraderos abusivos, expuestos a la intemperie, con efectos extremadamente dañinos tanto para el ambiente como para la ciudadanía.
Sin embargo, en la sociedad de la abundancia – aunque no para todos – el desperdicio y las sobras terminan siendo también las personas, esas mismas que aquí buscaban ciudadanía y sólo encontraron rechazo o falta de oportunidades. Son estas personas las que son expulsadas, ya no de su tierra de origen, sino del centro de la capital mexicana – o más bien, de sus múltiples centros – y enviadas hasta las numerosas periferias que pululan en esta megalópolis. Son ellos quienes se convierten, junto a las miles de toneladas de desechos urbanos, en “desechos humanos”, último reductos de nuestra sociedad del consumo. Y resulta paradójico, pero son estas personas, estos marginados de la producción y del consumo neoliberal, estos “excedentes productivos”, quienes encuentran, justamente en donde la basura se tira, en donde los desperdicios llegan a encontrar su depósito – legal o ilegal, procesado o abandonado, poco importa -, su rol social, absolutamente funcional a máquina productiva capitalista: son ellos quienes se convierten en los llamados “pepenadores”. Así les dicen y son al menos 200 mil en todo el Valle de México.
Héctor Castillo Berthier, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, fue quien por primera vez investigó el complejo sistema del procesamiento de la basura en el Valle de México. En entrevista, Berthier recuerda haber pasado de ser “barrendero, luego recolector en un camión de la basura y finalmente pepenador durante unos meses, trabajando codo a codo con ellos”. Cuenta el sociólogo de la UNAM: “Tras mi investigación llegué con mi maestro y me preguntó qué había encontrado en la basura. Le contesté que ahí, en medio de la basura y de los pepenadores, había encontrado las fotografías perfectas de lo que es el sistema político mexicano: la verticalidad, el caciquismo y el sistema piramidal que caracteriza al llamado ‘autoritarismo mexicano’”.
Interrogado acerca del origen de la figura del pepenador, Berthier explica que no es un fenómeno nuevo ni solamente mexicano. Y abunda: “Creo que una de las cosas características de las sociedades contemporáneas es la de desechar lo que no sirve. Y esto no tiene que ver nada más con las botellas de plásticos, con el vidrio, etcétera. Tiene que ver también con las personas. Enormes contingentes de personas son expulsadas por el sistema productivo y por la sociedad capitalista”. Continúa: “Muchas de estas personas, excluidas de las leyes, del empleo, de la seguridad social, de la educación, encuentran como único mecanismo de supervivencia usar lo que ya nadie usa, consumir lo que ya nadie consuma, y vivir de lo que todos están despreciando”.
Según el académico de la UNAM, la sociedad que se reproduce entre los pepenadores es compleja, “de una complejidad casi filosófica”. Explica, por ejemplo, que “en la basura, se reproduce todo: los hábitos de consumo, los hábitos autoritarios del gobierno y los mecanismos de control de la sociedad”. Aún reconociendo que en la Ciudad de México el nivel de reciclaje es elevado precisamente gracias al trabajo de estas miles de personas, Berthier detalla que el caso de la Ciudad de México es paradigmático: “En un principio, al conformarse los tiraderos de basura, ahí iban los prófugos de las cárceles, iban los migrantes que no encontraban trabajo en otro sitio. A lo largo del tiempo se fue consolidando una cultura adentro de la basura, una cultura que decía que la basura es de los pepenadores que la trabajan”. Una similitud con la consigna de Zapata – “la tierra es de quien la trabaja” – y que finalmente, continúa Berthier, “nos habla de un derecho que los trabajadores comenzaron a reivindicar: el derecho a trabajar con la basura”. Sin embargo, en el caso mexicano, “se fueron creando casos de caciquismo [...] de la gente que surge de la basura, que se erige como líder, que se consolida como representante popular y finalmente termina siendo un referente político”. No todo es malo, admite el investigador, que reconoce que al interior de estos sectores sociales, totalmente ajenos a cualquier polémica entre gobierno local y gobierno federal por el cierre o menos de los tiraderos públicos, se crean “lazos de solidaridad, de cooperación social, de cohesión que bien se podrían envidiar”.

Los pactos de la mafia

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, nº 1724, el día 15 noviembre 2009.
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En el verano de 1992, el Estado italiano y la Cosa Nostra comenzaron una negociación. El objetivo: poner un alto definitivo a los ataques de la mafia siciliana contra las instituciones.
La revelación de Massimo Ciancimino, hijo del Vito, el exalcalde de Palermo condenado por vinculación con la organización criminal, refuerza una vieja sospecha de la sociedad italiana.
Actualmente bajo proceso por lavado de dinero, Massimo Ciancimino reveló a los jueces el interés que dos altos mandos de la Agrupación Operaciones Especiales de los Carabineros le expresaron hacia finales de mayo de 1992 para abrir un diálogo entre las instituciones italianas y la Cosa Nostra.
Según explicó él mismo a los jueces, Massimo fue contactado para que le pidiera a su padre Vito –señalado por la Procuraduría de Palermo como “la más explícita infiltración mafiosa en la administración pública”–, para que intercediera entre las partes.
Para probar sus afirmaciones, el pasado mes de julio, Ciancimino entregó a los jueces copia de una hoja en la que se leen –escritas a mano– las 12 peticiones que la Cosa Nostra le hacía al Estado italiano.
Ola de atentados
Las primeras revelaciones de Massimo Ciancimino, rendidas “en calidad de persona informada de los hechos”, en el marco del juicio de apelación promovido por Marcello Dell’Utri (exabogado de Silvio Berlusconi y hoy senador de la República, ya condenado en primera instancia a nueve años de reclusión por “asociación mafiosa”), obligaron a la magistratura italiana a abrir nuevas investigaciones acerca de la presunta negociación.
El 19 de julio pasado, en la ciudad de Palermo, la sociedad civil y algunos representantes del gobierno nacional y local recordaban el 17 aniversario de la matanza de Via D’amelio, la calle en la que en esa misma fecha pero de 1992, un coche cargado con 100 kilogramos de explosivos mató al fiscal antimafia Paolo Borsellino y su escolta de cinco agentes.
Sin embargo, la conmemoración tuvo una novedad: tras las revelaciones de Ciancimino, los jueces de la Procuraduría de Palermo decidieron volver a abrir el caso a causa de los cambios sustanciales del contexto en el que se llevó a cabo el crimen.
Para los jueces encargados de las investigaciones, fue fundamental determinar que la Cosa Nostra habría intentado comunicarse con el Estado italiano antes del atentado. Hasta hace pocos meses, en efecto, el homicidio de Borsellino y de su escolta era considerado el enésimo episodio de una temporada muy violenta instrumentada por parte del entonces “jefe de jefes”, Salvatore Riina, por las condenas definitivas dictadas por la Corte Suprema en enero de 1992 al propio Riina y otros 342 mafiosos que sumaron un total de 2 mil 665 años de cárcel.
Ahora que los jueces de Palermo tienen en sus manos el llamado “papello”, es decir la lista de peticiones de la Cosa Nostra, fechada el junio de 1992, la nueva hipótesis es que el juez Borsellino pudo estar al tanto de esa negociación y, tras oponerse a ello, se habría convertido en un objetivo de la mafia.
Salvatore Borsellino, hermano del fiscal asesinado, no tiene duda alguna al respecto. En varias declaraciones a la prensa, Salvatore afirma que su hermano tuvo conocimiento de la tentativa de negociación y se negó a ello, sobre todo a raíz del homicidio de su amigo y colega, el fiscal antimafia Giovanni Falcone. Por esta razón habría sido “eliminado”, con la colaboración de elementos de las instituciones. El hermano del fiscal asesinado fue tajante: “El homicidio de Paolo fue un homicidio de Estado”.
Falcone y Borsellino eran los dos fiscales principales del llamado Grupo Antimafia de la Procuraduría de Palermo. Este grupo de jueces logró instrumentar el más grande proceso a la mafia nunca visto en Italia, el llamado “maxiproceso”. Tras la confirmación de las condenas en enero de 1992, la Cosa Nostra decidió cobrar venganza y atacar al Estado. Primero, en marzo, asesinó brutalmente a Salvo Lima, diputado local de la extinta Democracia Cristiana, entonces partido de mayoría en el país y punto de referencia de Giulio Andreotti, el siete veces primer ministro italiano.
Luego, el 23 de mayo de 1992, hizo volar un tramo de la autopista que conduce a Palermo, con 600 kilogramos de explosivo. En ese momento pasaba el automóvil del fiscal Falcone, el cual murió junto con su esposa y su escolta.
La Cosa Nostra realizó varios atentados con bombas hasta principios de 1993, en Florencia y en Roma. El “ataque mafioso al Estado” amainó solamente con la detención de Salvatore Riina, el 15 de enero de 1993, y el ascenso a la jefatura de la organización criminal de Bernardo Provenzano.
Las peticiones
Según la prensa italiana, entre las principales demandas de la Cosa Nostra destacan la anulación del llamado “maxiproceso”, permitiendo la intervención de la Corte Europea de Derechos Humanos; la anulación del artículo 416-bis del Código Penal, que tipifica el delito de “asociación mafiosa”, y del artículo 41-bis, que endurece las condiciones de detención de los sentenciados por esa causa, y la introducción de reformas al sistema judicial, para que los fiscales fueran nombrados por el Poder Ejecutivo.
Massimo Ciancimino explicó a los jueces que el rol de su padre era mediar entre las partes. Según el hijo del exalcalde de Palermo, muerto en 2001, Vito Ciancimino modificó tales peticiones “por considerarlas excesivas” y entregó el nuevo listado –“revisado y corregido”– al entonces coronel (y hoy general) de los Carabineros, Mario Mori.
El papel de Mori en la negociación no está del todo claro, según Ciancimino, pero en la copia entregada a los jueces aparece una nota: “Entregado personalmente en las manos del coronel Mori de la Agrupación Operaciones Especiales”. Mario Mori fue investigado y absuelto de la acusación de encubrir a importantes exponentes de la Cosa Nostra (entre ellos, al sucesor de Riina, Bernardo Provenzano), y ha negado la existencia de cualquier negociación con la mafia, así como su encuentro con Vito Ciancimino.
En el llamado “papello” también aparecen los nombres de dos personajes políticos de relieve: Virginio Rognoni y Nicola Mancino. El primero fue ministro de Defensa hasta finales de 1992 y tenía a su cargo a los Carabineros; el segundo fue nombrado ministro del Interior el 1 de julio de 1992, y hoy es vicepresidente del Consejo Superior de la Magistratura, el órgano ejecutivo independiente del Poder Judicial italiano
Y si bien Rognoni no ha declarado aún nada, Mancino ha negado cualquier participación en la presunta negociación. Inclusive ha desmentido que fuera él quien avisó al fiscal Borsellino de la negociación y que fuera el “contacto político” de las negociaciones.
En un torbellino de declaraciones rendidas en las últimas semanas frente a los jueces italianos, Massimo Ciancimino comentó que su padre “dialogó mucho también con Bernardo Provenzano, el número dos de la Cosa Nostra, después de Riina”. A los pocos días de haber recibido la lista de peticiones por el mismo Riina, Vito consultó a Provenzano, quien es descrito “como una persona más razonable y menos violenta”. Según testimonios de mafiosos arrestados que colaboran hoy con los jueces, Provenzano era contrario a la escalada violenta instrumentada por Riina.
Ciancimino asegura que Provenzano ordenó a su padre mantener el diálogo con el gobierno y que luego habrían buscado convencer al ‘loco’ (Riina)”. El plan, dice el hijo del exalcalde de Palermo, era que Provenzano retomara las negociaciones una vez “quitado del medio a Riina”.
La declaración acerca de la posible responsabilidad de Provenzano en la detención de Riina fue confirmada el pasado 4 de noviembre, cuando Massimo Ciancimino, por enésima vez frente a los jueces, declaró: “Bernardo Provenzano señaló a los Carabineros la zona exacta del escondite en el que Riina pasó el último periodo en calidad de prófugo de la justicia”.
Otro documento implica a Silvio Berlusconi. Se trata de una carta confiscada en febrero de 2005 tras el cateo de la vivienda de Vito Ciancimino. Redactada presumiblemente a principio de los años noventa, según la Procuraduría de Palermo, registra el chantaje de Provenzano a Berlusconi, entonces conocido sólo por sus cualidades empresariales y por ser dueño de los tres mayores canales televisivos nacionales.
Bernardo Provenzano le pedía a Berlusconi “poner a disposición uno de sus canales televisivos; si no, se realizará el evento luctuoso”. Los resultados de tal amenaza son actualmente desconocidos.
Sin embargo, el mismo Giovanni Brusca, el ejecutor material del asesinato de Falcone y hoy colaborador de la justicia, habría confirmado a los jueces italianos la intención de la mafia de “contactar con Silvio Berlusconi, ya que pensábamos pudiera ser el siguiente primer ministro”.
Lo único que se conoce con certeza es que, a mediados de 1993, Bernardo Provenzano se convirtió en el nuevo “jefe de jefes” de la Cosa Nostra hasta su detención, el 11 de abril de 2006. Inmediatamente después de su ascenso terminó la ola de atentados de la mafia italiana y el 27 de marzo de 1994 Berlusconi fue elegido, por primera vez, primer ministro italiano, conquistando la mayoría absoluta de votos solamente en una región del país: en Sicilia.

13 novembre 2009

Italia: los barcos envenenados

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 13 de novembre de 2009.
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Frente a las costas de la región Calabria, en la localidad Cetraro, al sur de Italia, el barco Copernaut Franca detectó, el 12 de septiembre pasado, los restos de una embarcación hundida.
A una profundidad de 472 metros, el robot-sonar enviado por el Copernaut tomó las primeras imágenes de un navío de cerca de 120 metros de largo por 20 de ancho. En la proa, un gran agujero, y a los lados unos tanques aplastados por la presión del mar.
Ese mismo día, en las oficinas de la Secretaría de Ambiente del gobierno regional, Silvestro Greco, biólogo marino y titular del puesto, conoció vía telefónica la noticia. Y, entusiasta, declaró: "Ahora queremos que el gobierno nacional nos diga en dónde están los demás barcos".
La razón de la exigencia se deriva de la llamada que el 13 de mayo pasado recibió, por parte de un Público Ministerio (PM), Bruno Giordano, representante de la Procuraduría de Paola. Aquél le pedía ayuda para localizar los restos de los llamados "barcos de los venenos", en el contexto de la investigación que distintas Procuradurías italianas realizaban para comprobar lo dicho y mencionado por muchos exmafiosos y hoy "colaboradores de justicia": Que en las costas italianas, en el Mar Mediterráneo e inclusive en Somalia, la mafia de Calabria, la Ndrangheta, habría descargado toneladas de desechos altamente tóxicos procedentes de la producción industrial. Y este tráfico ilícito lo habría realizado bajo la supervisión y el mando de distintos hombres políticos italianos.

El negocio de los desechos tóxicos

La historia del tráfico ilegal de desechos tóxicos organizado por la Ndrangheta, que hasta el 12 de septiembre pasado parecía más una leyenda u obsesión de algunos activistas ecologistas, comenzó el 14 de diciembre de 1990.
La mañana de ese día, en las costas de Calabria, se arenó un barco, el Jolly Rosso. La Procuraduría de Paola (pequeña ciudad de Calabria) inmediatamente detectó algunas irregularidades: El Rosso había sido rentado por el gobierno italiano el año anterior, para que regresara desde Líbano 9 mil 532 barriles de desechos altamente tóxicos que empresas italianas habían depositado de manera ilegal en aquel país.
Sin embargo, el 29 de enero de 1990, el PM Domenico Fiordalisi archivó el caso, "por no haber encontrado indicios ni sospechosos". Siguió un largo silencio judicial interrumpido apenas en 2005, cuando el exmafioso Francesco Fonti, condenado a 50 años de cárcel por "actividades mafiosas" y luego convertido en "colaborador de justicia", entregaba a la Dirección Nacional Antimafia (DNA) un dossier en el que afirmaba que "en 1992, en el lapso de dos semanas, hundimos tres barcos de la sociedad Messina: el Yvonne A, el Cunski y el Voriais Sporadis [...] en el primero había 150 barriles de lodos, el segundo transportaba 120 barriles de desechos radioactivos y el último 75 barriles de distintas substancias tóxicas".
Más adelante, Fonti escribía: "Los barcos estaban a unas millas de las costas de Calabria. Tuvimos que acordar con la familia local, para que nos proporcionara el personal y las lanchas con las cuales alcanzamos los barcos y, con explosivos, los hundimos".
Desde ese entonces, la Procuraduría local de Paola emprendió una larga investigación para comprobar lo afirmado por el exmafioso. Fueron cuatro largos años, hasta que el PM Bruno Giordano, con el apoyo del secretario de Ambiente del gobierno local, Silvestro Greco, encontró la primera e irrefutable prueba: los restos de un barco el 12 de septiembre pasado.
En una entrevista exclusiva concedida el 16 de septiembre a la revista semanal italiana L'Espresso, Francesco Fonti, hoy colaborador de justicia y prófugo de la venganza mafiosa, narra los detalles del tráfico de desechos tóxicos organizado por la mafia de Calabria.
"Puedo afirmar que este tipo de actividades (el tráfico ilícito de desechos tóxicos) era parte importante del negocio mafioso en la región", afirma Fonti, tomado de espalda en el video.
El exmafioso, condenado por su rol prominente en el tráfico de drogas, explica que se involucró también en el tráfico de desechos "porque mi jefe de ese entonces, Sebastiano Romeo, me lo pidió". Y añade: "Me dijo que tenía unos políticos de Roma que se lo estaban pidiendo a cambio de ciertos favores".
El rol de la clase política italiana es aclarado por Francesco Fonti: "El tráfico ilícito de basura no puede caminar por sí solo, tiene que tener el respaldo y la protección del mundo político".
La razón es sencilla: "Este tipo de tráfico es un trabajo organizado por las empresas multinacionales y por los gobiernos. Nosotros fuimos el brazo operativo, nada más [...] Éramos contactados a través de miembros de los servicios secretos italianos que trabajaban para los gobernantes de ese entonces".
Fonti detalla: "Yo tenía un número de teléfono que era de las oficinas del SISMI (el Servicio Secreto Militar italiano) al cual debía de comunicarme periódicamente". Según el testimonio, había una agente al que le decían Pino, quien "a partir de 1978 hizo de filtro entre nosotros y el mundo de la política. Pino hablaba a mis jefes, ellos se comunicaban conmigo, yo me iba a Roma, al Hotel Palace, en donde se concretaba el encuentro y el negocio a realizar.
"Era un negocio muy redituable: se ganaban desde un millón hasta 15 millones de dólares por barco, según la cantidad y la calidad de los desechos por desaparecer".
El dinero, añade, se depositaba en cuentas bancarias de Singapur, Malta o Chipre.
Acerca del "mundo de la política", el exmafioso menciona a Ciriaco De Mita, exprimer ministro italiano y hombre clave durante muchos años del entonces gobernante Partido Democracia Cristiana. De él, Fonti dice: "Con él negociábamos los costos del transporte y las cuotas que nos correspondían".
Además, abunda, "él y sus hombres nos decían en dónde hundir los barcos: en Italia o en el extranjero. Por ejemplo en Kenia o Somalia".
Con respecto al amplio lapso de tiempo transcurrido desde la entrega de su memoria a la DNA (2005) y el descubrimiento de los restos (12 de septiembre de 2009), Fonti lanza algunas hipótesis: "Creo que faltó voluntad política. En la mayoría de los casos, la política niega la existencia de estos desechos tanto en Italia como en otras partes".
Abunda: "Claro que en un contexto así, también el más generoso de los jueces encuentra obstáculos, se choca con un 'muro de hule'". Y concluye con cierta desilusión: "Desde hace muchos años he admitido mi participación directa en estos hechos. Inclusive señalé lugares. Sin embargo, sólo hoy resultó ser creíble y, no obstante esto, sigo viviendo escondido y sin protección".
Fonti acusa que "el barco que encontraron ahora sólo es uno, pero en ese mismo mar hay al menos otros 30".
Y cuenta: "El otro día me llamó Vincenzo Macrí, el consejero de la DNA (el primero que recibió la confesiones del exmafioso), el cual me dijo: 'ojalá no nos maten a todos'".

La actualidad

En un tono calmado, el pasado 13 de septiembre el PM Bruno Giordano declaró ante los medios: "Finalmente se rompió el velo. [...] Seguiremos hasta el completo descubrimiento de la verdad".
A pesar del entusiasmo, dos días después, el 15 de septiembre, el magistrado tuvo que ceder las investigaciones a la Procuraduría Antimafia de la cercana ciudad de Catanzaro.
En entrevista telefónica con este reportero, Silvestro Greco, actual secretario regional de Ambiente, señala que "con el descubrimiento de estos restos se abrió un nuevo capítulo en esta historia".
El biólogo marino, hoy miembro del gobierno local de Calabria, afirma: "Ahora habrá que realizar estudios para averiguar el grado de migración de los posibles contaminantes contenidos en ese barco".
De confirmarse la tesis del PM, según la cual los restos encontrados serían del barco Cunski, Greco confirmaría su petición a Roma: "Estamos pidiendo al gobierno italiano que venga aquí, bonifique el área y se lleve ese barco".
Silvestro Greco coincide con el exmafioso Fonti en cuanto a los tiempos de la investigación: "A nosotros nos llamaron el 13 de mayo pasado. Fue el Público Ministerio Bruno Giordano quien nos pidió apoyo logístico. Cuatro meses después, con una inversión de sólo 70 mil euros para la renta del barco de exploración, entregamos el resultado: los restos evidentes de un barco cargado de barriles de dudosa procedencia".
Y señala que la razón del por qué sólo ahora la política local se moviliza sería la siguiente: "Sucede ahora, y con cierta eficiencia, quizás porque el actual secretario de Ambiente es un biólogo marino".
En este sentido, Greco no traiciona su formación científica: "No me considero un héroe, sino un simple servidor civil al cual le piden haga su trabajo. Y yo lo hago para servir a la comunidad".
En los días siguientes al descubrimiento, Silvestro Greco emitía júbilo frente a la prensa y, en repetidas ocasiones, exigía al gobierno italiano una declaración y una decisión que permitiera saber "dónde están los otros barcos". E insistía en "hacer análisis completos del aire, del agua y de la tierra".
Tanto fue el entusiasmo durante el mes de septiembre que inclusive llegó a agradecer, "en nombre de los ciudadanos de esta región, a la gran sensibilidad demostrada por el PM Bruno Giordano".
Sin embargo, tuvieron que pasar 25 días de ese fatídico 12 de septiembre para que la ministra de Ambiente, Stefania Prestigiacomo, anunciara apenas el envío de un "barco especializado para recuperar el material tóxico".
Tardó otras dos semanas para ofrecer la respuesta oficial del gobierno italiano frente la situación. El 30 de octubre pasado, en rueda de prensa, Prestigiacomo dio el anuncio: "Ese barco no es un 'barco de los venenos', en realidad es el barco Catania, un pequeño crucero hundido durante la Primera Guerra Mundial".
Más adelante, la ministra italiana decía tajante: "El caso está cerrado".
Frente los evidentes malhumores tanto de la población local, que manifestó su descontento en una masiva manifestación el sábado 24 de octubre, como de las organizaciones ecologistas, tuvo que intervenir también el procurador nacional Antimafia, Piero Grasso, para ratificar las palabras de la ministra.
Aunque el secretario de Ambiente, Silvestro Greco, ahora está al centro de los ataques políticos por parte del gobierno de Roma, que lo acusa de sembrar la alarma social y pide a viva voz que dimita de su puesto, la movilización de la sociedad civil no termina.
En días pasados, organizaciones como Legambiente y WWF pusieron en entredicho las declaraciones oficiales, pues según los ecologistas "existen demasiadas discrepancias entre los datos ofrecidos por el gobierno y los datos anunciados el 12 de septiembre [...]".
Y preguntan: "¿Por qué el gobierno no enseñó las imágenes de video para poderlas confrontar con las emitidas el 12 de septiembre?".

12 novembre 2009

Gara di resistenza degli elettricisti

Il presente articolo é stato pubblicato sul sito italiano Global Project il 12 novembre 2009
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Gli elettricisti messicani son nuovamente scesi in piazza ieri 11 novembre riuscendo sostanzialmente a bloccare la capitale messicana e realizzando mobilitazioni in diverse altre regioni del paese. Dalle 7 di mattina, tutti gli ingressi stradali a Città del Messico sono stati bloccati per diverse ore con tanto di scontri e, si dice, qualche sparo. In città almeno 35 manifestazioni e blocchi stradali sparsi un po’ ovunque, soprattutto presso le sedi del governo federale e dell’ex-impresa, Luz y Fuerza del Centro (LyFC), liquidata improvvisamente per decreto del presidente Felipe Calderón il 10 ottobre scorso. Nel resto del paese, la solidarietà per le migliaia di lavoratori rimasti senza lavoro da un giorno all’altro s’è espressa anche in diversi punti del paese in diverse manifestazioni. Le più numerose e partecipate, quelli solidali di Oaxaca grazie alla dissidenza sindacale dei maestri della Sección 22; e del nord del paese promosso dai minatori.

È una gara a chi più resiste. Da una parte il governo che prova a logorare la resistenza sindacale prendendo per disperazione e letteralmente per fame gli oltre 44mila elettricisti licenziati il 10 ottobre. Dall’altra gli stessi lavoratori, appartenenti tutti al Sindacato Messicano degli Elettricisti (SME), che resistono grazie alla sempre maggior solidarietà sociale che stanno ricevendo.

La mobilitazione era stata convocata lo scorso 26 ottobre in occasione dell’assemblea generale di solidarietà durante la quale si era convocata la manifestazione dell’11, il cosiddetto Paro Cívico Nacional, l’alternativa ‘civile e pacifica’ allo sciopero che molti acclamavano. D’altra parte, la dirigenza sindacale - sostenuta da una minima parte della classe politica messicana e dagli altri grandi sindacati ‘democratici’ - lo aveva detto sin da subito ed ha impostato la resistenza sulla cosiddetta ‘via legale e politica’, la stessa che promuove l’ex candidato presidenziale Andrés Manuel López Obrador: quindi enorme collegio di avvocati e pressione sul Congresso federale. E tante manifestazioni ‘pacifiche’ di piazza.

Ed infatti, la mobilitazione di ieri è stata generalmente tranquilla sotto il profilo dell’ordine pubblico, fatta eccezione di alcuni incidenti da verificare e lo sgombero violento di alcuni blocchi stradali. E se in questi ultimi è stata la Polizia Federale che ha attaccato i manifestanti, nel primo caso si parla nello specifico di dieci spari esplosi contro la polizia. Il fatto - che ha comunque prodotto 10 arresti - è da confermare e potrebbe in realtà trovare origine tra persone estranee alla mobilitazione. Nelle strade la dirigenza sindacale dunque. Ma soprattutto la base lavoratrice che, seppur ‘pacifica’, ha dimostrato grande determinazione, dignità e, per certi versi, entusiasmo.

Gli elettricisti han compiuto ieri un mese in resistenza privati del reddito della scomparsa Luz y Fuerza del Centro. Per fortuna, la solidarietà continua a mantenere i lavoratori e relative famiglie: una vasta rete di organizzazioni che raccolgono cibo e soldi in diversi punti della città e del paese.

Lo sforzo è enorme. In queste settimane non solo vi è stata la repressione e il disprezzo che il governo organizza e trasmette nei confronti soprattutto dei lavoratori più attivi. Vi è anche l’appetitosa offerta del governo che ha fissato per il 14 novembre prossimo (tra 2 giorni!) il limite massimo per accettare la ‘favorevole’ liquidazione proposta dal governo. Il ministro del lavoro, Javier Lozáno Alarcón, ha infatti offerto condizioni estremamente favorevoli più un premio economico. E poi, la promessa del reinserimento lavorativo, vuoi via riassunzione nella nuova impresa che gestisce il sistema - la CFE - o grazie al finanziamento per la formazione per ‘micro e piccole imprenditori'. Peccato che i soldi della liquidazione sono per ora solo una cambiale con scadenza ‘aprile 2010’ con la firma del governo messicano; la riassunzione sarà solo per poco meno di 5mila lavoratori; e i corsi di formazione sono per i futuri ‘padroncini’ dell’elettricità messicana, ovvero una miriade non protetta di lavoratori autonomi.

Ma la tentazione è comunque forte. Sinora meno della metà dei 44mila rimasti a piedi avrebbe accettato l’offerta. Non troppi a pensarci bene. Ma comunque una cifra che non ci aspettava. Poco importa, forse alcuni se ne pentono oggi, dopo che è giunta la prima vittoria legale (certo, anche l’unica): la sentenza di sospensione del procedimento di liquidazione dell’impresa. La sentenza è importante certo, soprattutto se si dovesse ‘vincere’, ovvero tornare alla situazione precedente il 10 ottobre, perché rappresenterebbe un’enorme vantaggio economico per il SME e i lavoratori.

A questo punto però, è urgente chiedersi: sarebbe quella la vittoria? Il Paro Nacional non ha dato molte risposte in questo senso. Certo, per gli elettricisti sarebbe un bel colpo far fare un passo indietro di questa portata al governo. Ma il movimento sceso nelle strade oggi sembra voler anche dell’altro. Cosa? Pochi lo dicono e forse pochissimi lo sanno.

Il vero dato che non permette di essere ottimisti rispetto ad un ritorno al passato, ma piuttosto obbliga ad uno sguardo verso il futuro che preveda altri scenari, altri orizzonti o, almeno, altre soluzioni, è il fatto che il governo - ed in generale il paese, quindi anche i messicani - si stanno giocando una partita che va oltre il pur grave licenziamento in tronco di oltre 44mila persone e la precarizzazione per 44mila famiglie.

La partita sull’elettricità è vastissima. Comprende i giochi economici di medie e piccole dimensioni (alcuni davvero miserrimi) di funzionari di diverso grado - tra cui il presidente Calderón - che presto lasceranno il posto e lo vogliono fare con la tasche piene; altrettanto discreti giochi di personaggi politici di varie provenienze che cercano di rifarsi una verginità politica o di inventare una carriera; e grandi partite - ma a geometria variabile - di imprese multinazionali impegnate a spartirsi la torta dell’energia messicana e continentale, nel contesto dei grandi piani energetici pubblico-privati che attraversano l’America Latina.

Ed infine, la grande partita che forse vale definire una sfida, non ultima né definitiva, ma pur sempre una scommessa per una popolazione sempre più messa all’angolo dalla politica economica e di sicurezza del governo. Proprio in queste settimane, infatti, dopo un noioso e francamente penoso rimpallo di responsabilità tra senatori e deputati, i due rami del parlamento messicano hanno finalmente approvato la legge finanziaria per il 2010 proposta dal governo federale, giunto ormai a metà del suo mandato. E la voce forte degli ingressi previsti per l’erario pubblico è rappresentata da un generale aumento delle tasse. Al di là delle considerazioni di merito sull’opportunità o meno di questa misura economica nel contesto della ‘crisi’, il risultato reale, concreto e tangibile e pressoché immediato - cioè nel corso del prossimo anno - che ci si può aspettare è un ulteriore e generale impoverimento della popolazione.

È decisamente sempre più difficile comprendere non solo il grado di controllo e previsione - anche solo nel corto periodo - che chi governa esercita sulle azioni che promuove e sulle conseguenze delle stesse, ma anche quali sono i limiti del proverbiale - o semplicemente presunto - livello di tolleranza della moltitudine in movimento in Messico.

06 novembre 2009

La otra cara de la caída del Muro de Berlín

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 6 de octubre de 2009.
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Veinte años después de la caída del Muro de Berlín, Occidente festeja la democratización de los países de Europa del este. Sin embargo, las naciones de la antigua Yugoslavia, tienen poco que celebrar: 1989 significó para ellas el inicio de un conflicto bélico cuyas consecuencias aún padecen.
"1989 es más un momento para reflexionar acerca de lo que no se hizo y de lo se perdió en el desarrollo político, económico y social con respecto a la Europa Central", dice Luka Zanoni, jefe de redacción de Observatorio de los Balcanes, organización civil italiana que da seguimiento a la situación en esta región,
Mientras para muchos países como Polonia, Hungría y Checoslovaquia, la caída del Muro de Berlín representa "un momento de gran cambio hacia la democracia (...), para la Yugoslavia ese año coincide con el inicio de su cruento final", dice Zanoni en entrevista telefónica con el reportero.
Con una disidencia interna debilitada frente al creciente nacionalismo fomentado desde el poder, sin la atención mediática internacional y perdido su papel de fiel de la balanza en la disputa entre Este y Oeste, Yugoslavia se dirigía hacia la guerra fratricida, misma que "muy poca gente pensaba podía suceder, menos con tal grado de violencia".
Pero "el largo 89 de la Yugoslavia" aún no termina. Después de la caída del muro en Berlín, la Unión Europea levantó otro muro que actualmente rodea a la región: la frontera de Shengen.

La caída hacia el nacionalismo

Según Zanoni, en 1989 había todos los elementos para que explotara la crisis en Yugoslavia. Con la súbita muerte del mariscal Josif Broz, alias Tito, el 4 de mayo de 1980, "la región siguió su curso aprovechando su floreciente economía".
Sin embargo, el antiguo régimen dibujado por Tito fue blanco de las acusaciones cuando, a partir de la mitad de los años 80, "una fuerte crisis económica golpeó a todo el país".
Zanoni explica que a diferencia de otros países del este europeo, "en Yugoslavia son pocos los intelectuales que se opusieron a las crecientes olas nacionalistas en la región (…) A mitad de los 80 Milosevic, el expresidente serbio, comenzó su ascenso al poder".
Ciencias y las Artes de Serbia publicó un manifiesto con un fuerte tinte nacionalista y comenzó a divulgar uno de los lemas del nacionalismo serbio: 'donde hay una tumba serbia, ahí es territorio de Serbia'".
Al año siguiente, en 1987, "Milosevic se fue a Kosovo y comenzó a jugar esa carta, en favor de la comunidad serbia", recuerda Zanoni.
Y cuenta que en noviembre de 1989, cuando en el mundo se festejaba la caída del Muro en la capital alemana, "en Serbia, Milosevic ya tenía en sus manos el poder, controlaba los medios de comunicación y ya había empapado a la población de su nacionalismo".
Al mismo tiempo, continúa, "en Eslovenia, el líder Milan Kucan pregonaba la separación de la federación yugoslava, y en Croacia se fundaba secretamente al partido HDZ de Franjo Tudman", líder de Croacia durante la guerra de década siguiente.
Así, señala Zanoni, "mientras en otros países la caída del Muro representa un gran cambio --el inicio del surgimiento de las democracias, la apertura de espacios para que las disidencias tuvieran voz--, en Yugoslavia eso no sucede". En el país, explica el analista italiano, "estaba ya sumergido en la sopa nacionalista". La disidencia política era muy débil. "La mayoría de los intelectuales tanto de Serbia, como de Croacia o de Eslovenia, se habían casado con las tesis nacionalistas".
Tihomir Loza, subdirector de Transitions on Line, portal de información de la capital serbia, recordó la semana pasada que "mientras polacos y húngaros aprovechaban la repentina libertad adquirida para construir instituciones democráticas y economías de mercado, los de Yugoslavia utilizaban dicha libertad para poner en claro las cuestiones de identidad étnica y soberanía nacional", un ámbito, según el periodista serbio, "en el que ni en la época de oro de la exYugoslavia había acuerdo".
Zanoni señala además que Yugoslavia perdió en muy poco tiempo su papel de fiel de la balanza entre los dos bloques, el occidental y el oriental. Coincide en ello Loza quien afirma que "Yugoslavia pagó un precio en 1989 porque perdió su importancia estratégica frente a Occidente [...]. Cayendo el Muro, repentinamente mitad del continente estaba al alcance del Occidente. La distancia entre Yugoslavia y Moscú, un tiempo extraordinariamente sobrevalorada y financiada por Occidente, se volvió irrelevante".

La ocasión perdida

Veinte años después, afirma Zanoni, "es fácil ver que las condiciones para lo que sucedió después ya estaban dada en 1989". Sin embargo, señala, "es urgente mencionar que muy poca gente creía que pudiera suceder lo que pasó". Quizás, afirma, "sólo Milosevic creía en la guerra".
Según el experto italiano, "muchos intelectuales de la región hoy en día admiten que la ilusión era otra: no sólo no creían se pudiera desatar una guerra tan violenta, sino que, viendo lo que sucedía en el resto de Europa, creían que la solución para los países del ex-bloque soviético era el socialismo yugoslavo".
Explica: "Muchos creían todavía en el socialismo 'del rostro humano' que según existía en Yugoslavia. Y pensaron que esa era la solución para todos".
En este sentido, aún en medio de una disidencia casi inexistente, la Asociación por la Iniciativa Democrática Yugoslava (UJDI) "fue fundada a principio de 1989 y representó durante mucho tiempo la única alternativa real al discurso oficialista y nacionalista", dice Zanini.
Loza, exmiembro de la UJDI, apunta que "la intención de la organización era transformar a Yugoslavia en una comunidad democrática y federal (…) era trabajar para construir estructuras democráticas necesarias para la transición del país hacía una democracia parlamentaria moderna".
Para alcanzar dichos objetivos, "eran necesarias nuevas leyes sobre la libre asociación de los ciudadanos, el sistema electoral y la libertad de expresión".
Zanoni abunda en el análisis de la experiencia de la UJDI: "Fue el primer grupo realmente concentrado en enfrentar al monopolio del régimen y en invocar la democratización del país".
Añade: "En 1989 esa parecía una posibilidad real, se creía que el país podía comenzar un camino parecido al de otros países del este. Se trató quizás de la última expresión histórica del yugoslavismo, ya en ese entonces cada vez menos presente en el discurso oficialista".
Señala que también para el comunismo yugoslavo hubo algunas consecuencias a raíz de los eventos europeos de 1989: "En 1990, desapareció la Liga de los Comunistas y hubo las primeras elecciones multipartidistas".
Sin embargo, con la caída del Muro, "en Yugoslavia también comenzaron a levantarse otros muros: los muros étnicos, y nacieron nuevas fronteras hasta ese entonces desconocidas".
La propaganda, explica el analista, fue tan fuerte y difundida que "la ya débil sociedad civil fue desapareciendo, perseguida y encubierta por los gritos nacionalistas del poder". Los pocos intelectuales que rechazaban al nacionalismo, "eran señalados como traidores de la patria".
Zanoni pide considerar otro aspecto: "Mientras en Polonia existe en términos generales sólo una etnia, aquí las cosas son diferentes. Especialmente en Bosnia, donde la población estaba mezclada". En este contexto, "lanzar la consigna 'donde hay tumbas serbias, es territorio serbio' es equivalente a provocar un enorme caos".

El papel de Europa

Zanoni explica que a lo largo de los últimos 20 años se ha especulado mucho acerca del papel de Europa en la crisis yugoslava y en la guerra que ésta provocó. Sin embargo, aclara, "querer endosar a la UE responsabilidades directas acerca de este desastre sería muy atrevido, pues la UE apenas se estaba formando, no tenía instituciones sólidas en política exterior que tuvieran capacidad para frenar la descomposición en Yugoslavia".
En este contexto, se explicaría la toma de posición autónoma de Italia, Alemania y el Vaticano que casi de inmediato reconocieron la independencia de Eslovenia y Croacia.
Según Zanoni, "claro está que hubiera sido mejor tratar de conservar la unidad yugoslava, pero los europeos estaban concentrados en otro lado: Berlín y el fin de la Guerra Fría".
Pero después de la cruenta guerra, Zanoni comenta que "la UE sigue cometiendo algunos errores". Explica: "Se cayó el Muro de Berlín en 1989 y poco tiempo después la UE levantó otro muro, el de Shengen", es decir la frontera migratoria de la UE.
"Los países de los Balcanes Occidentales, es decir todos los de exYugoslavia --menos Eslovenia y más Albania-- están rodeados por un cinturón de países de la UE", describe Zanoni. Este "cinturón, si bien es un freno para evitar eventuales conflictos, encierra a la región impidiendo en los hechos la movilidad de las personas, pues la población local necesita realizar un largo trámite burocrático para conseguir visas que les permitan ingresar a la UE".
Y aunque las perspectivas de integración a la Unión Europea existen y se refuerzan con el paso de los años, "para estos países el 'largo 89' aún no terminado, pues sigue viva la frustración de una revolución que representara un regreso a Europa", dice Zanoni.
Tal regreso, "significaba la esperanza un mejor nivel de vida, aún aceptando pasivamente los paradigmas del capitalismo occidental (…) Aunque se ha demostrado que esa esperanza no es del todo cierta, la ilusión vuelve hoy a cobrar vida".