13 giugno 2009

Crisis, elecciones y movimiento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 13 de junio de 2009
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Las recientes elecciones para renovar el Parlamento de la Unión Europea (UE) arrojan nuevos elementos que orillan a nuevas interpretaciones del existente en el llamado viejo continente. El primer dato que es apremiante señalar es la influencia que tuvo la actual crisis económica global en lo que es la escasa afluencia a las urnas –que registró un mínimo histórico de 43.3 por ciento nunca visto– y en los que son resultados electorales.

El primer dato denuncia lo que cada vez resulta ser más claro, no solamente en la UE, es decir, la profunda crisis de la representación política institucional. La actual clase política, mas sobre todo el actual sistema organizado de representación de la ciudadanía (partidos políticos, coaliciones, etcétera), está evidentemente en su fase más alta de precariedad existencial. Nos estamos acercando rápidamente al momento en el que una extrema minoría de la ciudadanía pueda elegir a los representantes de la mayoría. Una contradicción aparentemente banal, mas que sin embargo pone en una seria encrucijada a la legitimidad del sistema entero. El segundo dato, aunque pierde importancia a la luz de lo anterior, resulta útil a manera de sondeo de posibles tendencias en el espectro global, en este caso el contexto europeo. Porque aunque las elecciones europeas no son la expresión social de un proceso que en ese espacio se pueda convertir en organización integral de la vida real, lo cierto es que hay elementos dignos de nota. Por un lado la territorialización de la crisis económica que descubre la ausencia de un efecto Barack Obama en territorio europeo. Por el otro lado, y profundamente ligado al anterior, la victoria de las fuerzas más reaccionarias, euroescépticas y con franco corte xenófobo y racista. La crisis económica ha abierto el camino a las propuestas de la derecha xenófoba en varios países de Europa, soluciones que pasan por la completa cerrazón política y cultural. La búsqueda de una vía de escape, aunque sea solamente sicológica, a la crisis le dio el triunfo a quienes ubicaron en los migrantes, en los excluidos, en los de abajo, a los culpables de todos los problemas. En cambio perdieron las posibles soluciones que centren la solución en las vías de la solidaridad, la inclusión, la cooperación social. Ganaron las soluciones territoriales, que privilegian el destino propio aunque sea al precio de sacrificar a los vecinos. Las oleadas racistas que se abatieron sobre la Unión Europea no encontraron freno alguno, sobre todo por parte de quienes hubieran podido representar una visión distinta. Éste quizás sea el otro dato fundamental de estas elecciones europeas: la derrota definitiva de la opción socialdemócrata y reformista, anclada en visiones pertenecientes al siglo pasado y sin nula capacidad de renovación.

Así las cosas, la pregunta que surge desde abajo es cuál sea el escenario que se presenta para los movimientos sociales en el futuro inmediato y de mediano plazo. La respuesta no es sencilla, pues en el Parlamento Europeo se irán diseñando las próximas políticas continentales que presumiblemente tendrán un corte aún más xenófobo por lo que tiene que ver con los asuntos migratorios, más represivo por lo que son las normas de control social, más precarizantes por lo que tiene que ver con el entorno productivo y laboral, más identitarias por lo que son las políticas culturales. De no ser suficiente, la opción expresada en las elecciones revela también la posibilidad de que el Estado-nación, en cuanto organización territorial, recobre en parte la función antaño perdida frente a la organización imperial global. Por como los ámbitos locales se han expresado, la preocupación es que después de algunos años de vacas gordas en los que los movimientos lograban conseguir cierto consenso precisamente a escala territorial, hoy se prefigura la posibilidad de que el conflicto social se desplace justamente a esos territorios, a ese entorno local. El mensaje implícito que la crisis económica global está dejado es claro: los efectos inmediatos, en términos de precariedad, pérdida de puestos de trabajo, ausencia de perspectivas, se miden a escala territorial, en los antiguos nichos de estabilidad económica, mas también en los viejos espacios de convivencia solidaria y cooperante. El optimismo que en la UE algunos expresan al decir que otra salida a la crisis es posible ya no resulta suficiente a la luz de la victoria de los partidos xenófobos que tienen presencia territorial, la que se expresa en números reales de personas organizadas, ya sea en bandas ilegales de golpeadores, en patrullas de vigilancia antimigrante legalizadas, en redes productivas esclavizantes, en círculos de estudio reaccionarios o, simplemente, en administraciones locales represivas.

Quizás sea pronto para decirlo, pero lo que se perfila parece ser un escenario en el que los movimientos tendrán que ir probando, experimentando, proponiendo opciones que recojan el consenso cada vez más difícil de reunir alrededor de la justicia, la solidaridad y la cooperación social. Por otro lado, los movimientos tendrán que construir opciones reales de resistencia prácticas y concretas que sirvan apara apuntalar lo mucho que se tiene y se ha conquistado en los últimos ciclos de lucha, y para ir a la conquista de la independencia y a la libertad que resultan, hoy más que nunca, cada vez más apremiantes.

12 giugno 2009

Europa xenófoba y racista

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 12 de junio de 2009.
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En la Unión Europea (UE), "el panorama de las formas actuales de racismo y discriminación racial es complejo y preocupante", afirma el reporte anual de actividades de la Comisión Europea en contra del Racismo y la Intolerancia (ECRI, por sus siglas en inglés).
De acuerdo con el documento, que comprende las labores realizadas en 2008, en toda Europa ha aumentado la intolerancia a causa del entorno político y social, y añade que "el clima negativo entre la opinión pública, que juega un papel clave en la aparición de manifestaciones de racismo o de intolerancia [...] se ha exacerbado por los medios de comunicación y por el uso de argumentos xenófobos y racistas en los discursos políticos".
Puntualiza:
"La representación negativa que los medios de comunicación ofrecieron de los musulmanes sigue siendo uno de los mayores obstáculos para su integración en los estados miembros de la UE".
Así, "la islamofobia se sigue manifestando a través de prejuicios y estereotipos en contra de los musulmanes, lo cual lleva a actos de discriminación e intolerancia en la vida de todos los días".
De acuerdo con analistas europeos, a pesar de los esfuerzos realizados en el seno de la Unión Europea para favorecer el diálogo intercultural, "queda mucho por hacer para sensibilizar a la opinión pública acerca de que los musulmanes son ciudadanos portadores de derechos como cualquier otro".
Creada en el marco de la Declaración de Viena del 19 de octubre de 1993, y con plena autonomía institucional a partir del 13 de junio de 2002, la ECRI es hoy un mecanismo independiente de control de los derechos humanos.
Y ante las manifestaciones virulentas de racismo e intolerancia observadas en los Estados miembros del Consejo de Europa, ese organismo se dio a la tarea de "combatir el racismo, la xenofobia, el antisemitismo y la intolerancia (…) por raza, color, idioma, religión, nacionalidad u orígenes étnicos".
El texto de la ECRI destaca que en 2008, el año que marca el aniversario 70 de la Noche de los Cristales, "la Comisión sigue preocupada por las manifestaciones de antisemitismo en Europa, por ejemplo, ataques a sinagogas y a cementerios judíos, así como asaltos físicos".
Además, afirma que la retórica antisemita también se ha incrementado a través de las nuevas tecnologías, como Internet.
Otra preocupación expresada por la ECRI es la relativa a "las discriminaciones y episodios de racismo en contra de los gitanos [...] sucedidos en algunos países del Consejo europeo".
Esos ataques a los campos en donde viven estas personas, agrega, "son fruto de una opinión pública abiertamente hostil en contra de los gitanos, misma que es fomentada en ocasiones por figuras políticas que incitan al odio racial, a menudo por razones electorales".
Aunque no de manera explícita, también hace referencia al "caso italiano", ya que en su documento la Comisión Europea en contra del Racismo y la Intolerancia recuerda el "comunicado oficial" que publicó el pasado 20 de junio de 2008, acerca de la discriminación que estaba afectando a los gitanos y a los inmigrantes en Italia.
En ese comunicado, recuerda, "se expresaba la preocupación de la ECRI por la situación en la que vivían estos sectores de la población y se enviaban recomendaciones a las autoridades italianas para que hicieran respetar la ley en un marco de no discriminación".
Y señala que ahora "la conciencia de la discriminación en contra de estos sectores de la población se está expandiendo en la opinión pública, también gracias al trabajo de las organizaciones representativas de los gitanos".
Al referirse al racismo en contra de ciudadanos o inmigrantes negros que han buscado asilo en la UE, afirma que sigue vigente.
Las personas de color, según el documento, "sufren la discriminación en distintos rubros, como la búsqueda de vivienda o la obtención de un puesto de trabajo acorde a sus títulos profesionales", además de que sufren ataques físicos brutales por parte de la policía.
La ECRI precisa que "el deporte sigue siendo el ámbito social de mayor integración y visibilidad para las personas negras".
Destaca que después de numerosas expresiones de odio reveladas en las canchas del futbol europeo, el pasado 19 de diciembre se emitió la Recomendación General número 12, en la que se invitaba a "combatir el racismo y la discriminación racial en los espacios del deporte continental".


A propósito de la preferencia por Obama…

De acuerdo con la Comisión Europea en contra del Racismo y la Intolerancia, la "elección del presidente Obama en Estados Unidos evidencia la urgencia de instrumentar esfuerzos en la Unión Europea para incrementar la representatividad y la participación política de ese sector de la población (los negros)".
Así mismo, hace patente su fuerte oposición "a cualquier acercamiento que privilegie ciertas formas de racismo y que presenta soluciones o preocupaciones más importantes que otras".
El acercamiento correcto, anota, "es el que incluye todas las formas de racismo", así como el que considera que todos los esfuerzos por acabar con él deben de reforzarse mutuamente, razón por la cual considera "inaceptable cualquier política que ponga a competir a las víctimas del racismo, porque cualquier esfuerzo para combatir ese racismo debe interesar a todas la víctimas, de acuerdo con los principios de igualdad de la dignidad humana".
Luego de mencionar que los inmigrantes, refugiados y aquellas personas que buscan asilo son "particularmente perjudicadas por el clima social negativo", el reporte afirma que "la tónica del debate político no sólo ha exacerbado la situación, sino que ha estigmatizado a comunidades enteras, incluidas las nacionalidades de procedencia de los inmigrantes".
Añade:
"Los extranjeros son a menudo señalados como los responsables del deterioro de la seguridad pública, del desempleo o del aumento del gasto público", así como de la crisis económica que ha golpeado a la UE.
Ante ello, apunta, es esencial que los políticos y los medios de comunicación dejen de fomentar sentimientos xenófobos.
En este contexto, explica que "aun estando conscientes de que la lucha en contra del crimen, incluido el terrorismo, es tarea de las autoridades, en particular de las fuerzas policíacas", la ECRI ha observado muchos casos de prácticas discriminatorias por parte de las autoridades públicas".
En específico, el documento señala "la práctica de los perfiles raciales [...] que la policía realiza sin un objetivo o una razón que lo justifique". E indica que "tales prácticas son utilizadas en las tareas de control e investigación de actividades".
Sobre la integración, dice, es todavía un tema "que desata fuertes debates", pero aplaude los esfuerzos hasta ahora realizados, como "la facilidad para el acceso a cursos gratuitos de idioma o al mundo del trabajo".
Sin embargo, "la ECRI sigue preocupada por el hecho de que el debate en muchos países de la UE sigue centrando los argumentos acerca de las 'supuestas' deficiencias de las comunidades minoritarias presentes en el territorio e ignora, en cambio, las aportaciones económicas, sociales y culturales de dichas comunidades".
Insiste:
"La integración pasa inevitablemente por la lucha en contra de la discriminación; ella es un proceso de dos vías que nada tiene que ver con la asimilación.
"No es suficiente declarar ilegal a la discriminación, ésta debe de ser combatida en la práctica. La 'verdadera igualdad' está aún lejos de ser una realidad universal", concluye.
Por último, solicita "a los países de la UE que aún no lo hayan hecho, a que ratifiquen el Protocolo número 12 de la Convención Europea de los Derechos Humanos, del 1 de abril de 2005, en el que se prohíbe la discriminación".
Entre los países que aún no han ratificado dicho protocolo, la ECRI menciona a Austria, Bélgica, República Checa, Alemania, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal, Francia, Suiza y Reino Unido.

 
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