28 marzo 2009

El racismo elevado a paradigma

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 28 de marzo de 2009
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La reciente aprobación de las medidas normativas incluidas en el llamado paquete seguridad del Senado italiano –falta la aprobación de los diputados, aunque es previsible su veredicto– ha levantado protestas de distintos actores del ámbito social y político en Italia. Todas legítimas, pero inútiles, pues el gobierno conservador italiano sigue su camino, pocos días después de que el ministro del Interior, el racista Roberto Maroni, consciente de la inminencia del voto al decreto emitido hace pocos meses, declaraba que para contrarrestar la inmigración clandestina no deben ser buenos, sino malos, y con la determinación de afirmar todo el rigor de la ley.

Quizás sean ésas las palabras justas para resumir el contenido de una ley, la 733, aprobada por los senadores italianos. Aunque haya sido rechazada la permanencia hasta de 18 meses en los CIE (Centros de Identificación y Expulsión), así como el retiro del permiso de estancia en caso de violación a la Ley Sobre el Derecho de Autor, gracias al voto traicionero de algunos senadores afiliados al gobierno, el paquete introduce y ratifica la tendencia normativa más racista que se pueda encontrar en la Unión Europea.

El aspecto más grave resulta ser la cancelación del derecho de todo médico de no delatar al migrante indocumentado que le pida asistencia. Es decir, desde ahora los médicos italianos estarán en la obligación de denunciar a todo migrante sin papeles que se les presente.

Por otro lado, se introduce una tasa que podrá variar entre 80 y 200 euros para conseguir el permiso de estancia. Ya antes, un migrante pagaba un promedio de 72 euros, entre pago de derechos y otros papeles, para conseguir su estancia regular. Ahora la norma introduce una tasa explícita para ese trámite. Se ratifica además el delito de estancia irregular. Claro, al no poder detener a millones de personas, la pena se convertirá en una multa. Se legalizan las llamadas rondas ciudadanas no armadas en auxilio a las fuerzas del orden. Finalmente, se introduce el permiso de estancia a puntos, es decir, el permiso mismo perderá puntos hasta quedar nulo en dos casos: que el migrante viole la ley o que no demuestre integrarse correctamente a la sociedad italiana. ¿Quién medirá el nivel de integración?, nadie lo explica aún. Lo importante es que el migrante se ponga en la cabeza que deberá dejarse domesticar, normalizar y reglamentar por medio de este enésimo chantaje.

La seguridad se convierte en tema clave en estos meses de crisis económica y de incertidumbre, y el racismo se vuelve instrumento clásico de desahogo irracional que se muestra verbal, normativa y físicamente. Las declaraciones del ministro no son otra cosa que la interpretación, la verbalización, de ataques en contra de ciudadanos extranjeros sucedidos en Italia en semanas recientes. La ley, finalmente, termina ratificando, desde el alto de su valor simbólico y social, el sentido discriminatorio de las actitudes generalmente aceptadas en la sociedad italiana.

Sin embargo, el asunto va aún más allá. La ley aprobada, en su conjunto, está cuestionando al futuro de una sociedad –la italiana, pero bien se podría trasladar a la escala europea–, atravesada por una crisis que es definitivamente estructural. Nos interroga acerca de qué futuro nos espera, cuáles los escenarios sociales que nos esperan, cuáles son las respuestas que tendremos. Es por esto que el paquete en realidad describe la persecución, la tentativa constante de normar a la movilidad de las personas, sus vidas, sus deseos y sus rebeldías potenciales.

Trata de actuar sobre las mentes y sobre los cuerpos, finalmente sobre la vida misma, acotando los espacios de libertad y de incertidumbre que se van abriendo en el contexto actual. Y este objetivo –inalcanzable, aunque lo intenten– se trata de lograr introduciendo no solamente el miedo al distinto, sino poniendo con fuerza el tema de la sospecha, de la amenaza, del chantaje que rodean permanentemente a los sujetos. Por ejemplo: los médicos se convierten en delatores. Claro, ellos y sus asociaciones ya declararon querer desobedecer tal normativa: nunca seremos espías, afirman. Sin embargo, en la relación de confianza médico-paciente ya se abrieron las grietas necesarias. Ya se difundió el clima de sospecha y de miedo: inestabilidad, precariedad, riesgo, inseguridad e incertidumbre. Todo por encima de la salud del migrante sin papeles.

Lo que emerge en esta situación es un nuevo escenario que habla el lenguaje de la defensa, de la protección. Los mismos ex poderosos del planeta lo dicen y exigen: rescates, salvación de sus economías, protección del Estado. Este escenario, es cierto, puede asumir las características brutales del racismo más despiadado (como está efectivamente sucediendo en Italia, en Inglaterra y en muchos otro lados), de la cerrazón identitaria nacional y/o comunitaria y esto dependerá en buena medida de las condiciones históricas, culturales y sobre todo materiales de cada territorio. Mas puede asumir también las características de la liberación, de la cooperación y de la solidaridad. La única certeza a esta altura de las cosas es que en este contradictorio y complejo escenario, es necesario tomar partido y ensuciarse las manos.

20 marzo 2009

Hay que dialogar con los narcotraficantes

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 20 de marzo de 2008.
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La solución del conflicto entre el gobierno mexicano y los cárteles del narcotráfico pasa por el dialogo entre las partes, afirma el investigador Johan Galtung, quien ha participado en los diálogos de paz y en procesos de mediación en más de 40 conflictos internacionales.
"Esta actitud del gobierno mexicano de no tomar contacto, de que ellos (los narcotraficantes) no merecen ser aceptados como parte de un proceso, no ayuda para nada; es lo mismo que EU está haciendo con Hamas en Palestina, pero hay que tomar contacto, hay que dialogar".
La idea, dice, "es encontrar compatibilidad de objetivos entre las partes". Y pone un ejemplo: "El narcotráfico no quiere que la gente muera. La gente en México quiere lo mismo y quizás esa es una base de partida para un dialogo: evitar la muerte".
En entrevista, Galtung menciona que en México "hay un tipo de triángulo (en el conflicto): los narcos, la gente en la miseria y los militares".
En el triángulo, el gobierno mexicano "se sitúa ahí abajo a la derecha, atrás de los militares".
Según el investigador, la hipótesis "es que comenzamos con la miseria y esta implica al narcotráfico, porque la gente para salir de la pobreza acepta el trabajo que se le ofrece en las actividades ilícitas del narco, y todo esto tiene como efecto la reacción del gobierno, que utiliza a los militares".
Y remata:
"Hay que entender que también los militares son pobres y entonces ellos también aceptan trabajar con el narco, porque pagan mucho mejor que el gobierno", situación que termina con "el clásico círculo vicioso".
El también fundador de International Peace Research Institut y de la red Transcend sostiene que para la solución del conflicto hay que instaurar un diálogo entre las partes.
Primero, explica, "hay que dialogar, para entender mejor las razones que permiten al narcotráfico existir".
Su visión es que una de las causas principales del importante éxito del narcotráfico reside en la existencia "de una enorme miseria en México".
Si la gente tuviera medios sólidos para sobrevivir, agrega, "muchos saldrían del narco".
E insiste: "Si pensamos que una de las razones porque la gente acepta trabajar para los cárteles es la de salir de la miseria, se deben ofrecer válidas alternativas económicas a la población".
En este caso, "el diálogo con la base del narcotráfico podría tener el resultado de demostrarles que hay alternativas para salir de la pobreza", y esto significaría un paso adelante hacia la solución del problema, "porque los líderes (del narcotráfico) no pueden ganar sin el apoyo de la gente de abajo".
Pero no todo el peso recae en México, dice, Galtung ya que "parte de la solución (al problema del narcotráfico) pasa por Estados Unidos", en el sentido de abatir la elevada demanda de drogas que hay en ese país.
Al hacer un análisis de la sociedad norteamericana, el exprofesor de la Columbia University de New York señala es tajante que "los norteamericanos deben entender que si hay una demanda tan elevada en su país, debe de existir una enfermedad social, que puede ser enajenación, competencia excesiva, falta de solidaridad, soledad".
Y lanza una comparación: "La cadena del narcotráfico es como un alfabeto: las A están en México, pero las Z están en Estados Unidos y son ciudadanos norteamericanos. El hueco está a la mitad, en las M y N, en donde hay familias mexicanas pobres dispuestas a llenar ese hueco. Sobre todo con ellas hay que dialogar".
Pero advierte: "En esta crisis económica, la cantidad de desempleados en México y en Estados Unidos va a producir no solamente una alza en la demanda de drogas, sino también potencialmente una alza en el número de empleados por el narco".

Militarización del país

En lo que respecta al rol que la clase política mexicana podría jugar en la llamada "guerra al narcotráfico", el mediador noruego dice que "por lo pronto ésta juega el papel del espectador".
El problema de los políticos, continúa, es que "no quieren abolir a la miseria en México y esto sucede por al menos dos razones: por un lado tienen miedo de que la gente al salir de la miseria les cobre factura de los malos tratos recibidos en años de pobreza, y por el otro lado creen que debe de existir gente pobre y mal pagada para poder echar a andar la máquina económica".
Sobre este punto concluye: "Para ellos el problema principal no es la miseria, sino el narcotráfico, porque ofrece una alternativa a la miseria, de manera que la verdadera tragedia es la falta de iniciativa política para eliminar la miseria más profunda en el país".
Al referirse al actual nivel de militarización, señala que también responde a otras exigencias del gobierno y de la clase política mexicana.
Abunda: "Tienen miedo de 2010. El efecto simbólico que juegan el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución puede ser muy elevado".
En este aspecto, Galtung sostiene que "la simbología es importante porque define un intervalo en el tiempo".
Además, dice, el gobierno mexicano "sí tiene miedo de una revolución, pero también de una secesión en el sur del país, de los estados de origen maya, como Chiapas y Yucatán".
Entonces, "la presencia del narcotráfico también puede ser un pretexto para mantener militarizado al país, como en Colombia, donde con el pretexto del narcotráfico, se conduce la guerra en contra de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)".
La presencia de militares en la sociedad, sugiere el noruego, responde a las necesidades de "acostumbrar a la gente a esa presencia, de comunicar a posibles revolucionarios: 'estamos preparados', y finalmente de acostumbrar a los mismos militares a estar en las calles, en la sociedad".

50 años: 100 conflictos

Johan Galtung, quien estuvo presente en calidad de mediador en más de 40 conflictos a lo largo de los últimos 50 años, recuerda que hubo éxitos en su obra de mediación, pero también algunos fracasos, aunque "prefiero llamarles no éxitos, en lugar de fracasos, porque en este ámbito hay que pensar en el largo plazo, no en el corto".
Sobre las recientes declaraciones de exponentes de la administración de Barack Obama, en el sentido de que en Afganistán es necesario encontrar un diálogo con la parte moderada de los rebeldes talibanes, Galtung dice que no cree que Estados Unidos quiera realmente dialogar, "más bien creo que quieren hacer lo que hicieron en Iraq, es decir, corromper a grupos (de poder) para que no maten a estadounidenses".
Es un plan que quiere aparentar que Estados Unidos gana, "pues para ellos es muy importante ganar". Y cuenta que en 2001, inmediatamente después de la invasión ordenada por George W. Bush a Afganistán, "había políticos afganos que decían que sin talibanes no se puede gobernar en el país".
Los mismos políticos afganos decían que "sin talibanes iban a tener heroína y corrupción". Y lo hicieron sin ellos, y ahí está: heroína y corrupción". Entonces, "la solución es un gobierno de coalición, porque los talibanes son los únicos que tienen cierta fibra moral en el país".
Respecto del conflicto en la exYugoslavia, el también exdirector de la Universidad Internacional de Dubrovnik (en el sur de Croacia) afirma haber participado muy activamente en los diálogos de paz: "La única situación realmente resuelta es la de Eslovenia", donde la independencia fue inmediatamente reconocida por el entorno internacional y su economía apoyada de inmediato por la comunidad internacional, además de que se impidieron las llamadas limpiezas étnicas".
En los demás países, afirma, no hay soluciones. "Se podía solucionar creando una federación. Esa era la única solución, pues son territorios multinacionales y no se puede insistir en lo contrario".
Luego habla de Kosovo, donde hace pocas semanas se festejó el primer año de independencia:
"Lo de Kosovo es una locura. Fui partidario de una solución de independencia, pero no se puede utilizar a un estado unitario para la represión hacia los serbios. Entonces, la solución sería un Kosovo con una constitución parecida a la suiza, en la que se reconocen la distintas minorías, a las que se les otorga cierta autonomía".
Sobre el caso palestino, Galtung afirma haber tenido "mucha experiencia en ese conflicto", pues "mi primera intervención de mediador fue en 1964".
Explica: "Creo que es necesario crear a una comunidad multinacional regional que incluya a Israel, y esto se debe realizar gracias a la mediación de la Unión Europea".
Israel, afirma, "tiene que dejar la idea del sionismo y con un Israel más modesto algo se podrá hacer".
Y apunta que en su calidad de mediador ha hablado con todos los protagonistas del conflicto, inclusive Hamas. "Les pregunté si hay algún tipo de Israel que ellos podrían reconocer. Me dijeron que sí y señalaron a un Israel parecido al de antes del 4 de junio de 1967 (la guerra de los seis días), pero con algunos elementos distintos, como es una dinámica más constante de ofrecimientos mutuos.
"Hamas tiene una visión de futuro mucho más amplia que los gobernantes de Tel Aviv".
Y sobre la reciente crisis en la Franja de Gaza, afirma que "lanzar esos cohetes fue una tontería absoluta, una expresión emocional que se puede comprender, pero fue un error político grave. El derecho a defenderse entonces era legítimo por parte de Israel, y Hamas tuvo su derecho a defenderse de la ocupación a su vez".
Ahí "la solución es política y pasa por el reconocimiento a Hamas en cuanto uno de los actores del diálogo", dice, y pregunta: "¿Estados Unidos quiere un gobierno único para toda Palestina? Si siguen empujando por esa vía, va a salir un gobierno único, pero en manos de Hamas. Los palestinos están en favor de Hamas, sin duda, más ahora después de la masacre de Gaza".

Paz positiva

Johan Galtung, reconocido internacionalmente por sus pensamientos teóricos acerca de los temas de la paz y la violencia, dice que existen dos tipos de paz a nivel internacional: la paz negativa (ausencia de conflicto armado) y la paz positiva (colaboración y buenas relaciones internacionales).
"Hay muchas paz positiva en el mundo. El problema es que los medios retoman solamente los hechos de violencia y los conflictos".
Puntualiza: "El núcleo de los conflictos son las metas incompatibles, no las personas incompatibles. Por eso la solución de los conflictos pasa por hacer compatibles a los objetivos".
Para alcanzar la paz positiva en el mundo, continúa el investigador, "hay que hacer nada más pequeños cambios en la estructura y equilibrios mundiales".
Sobre el papel de la Organización de las Naciones Unidas, afirma que "desgraciadamente el embajador que Barack Obama designó a la ONU, Susan Rice, tiene la misma visión negativa de ese organismo de las administraciones anteriores: Estados Unidos quiere seguir utilizando a la ONU para sus fines".
Y explica: "En realidad, creo que lo que pasa es la caída del imperio estadounidense, y frente a esta caída, lo que crece no son la Naciones Unidas, sino los poderes regionales fuertes".
En este sentido, Galtung explica que una región importante es América Latina, "esa es la nueva realidad para el gobierno de Obama, quien es bastante inteligente para entender que ya no puede pelear con los países de la región latinoamericana".
E insiste que, como la conocemos, "la ONU parece cada vez más una reliquia del pasado", por eso tenemos que liberarnos de ese tipo de estructura y crear nuevas instancias internacionales.
Y concluye así la entrevista: "Hubiera sido fantástico que México tuviese un papel de mediador entre Cuba y Estados Unidos", pero "no lo veo posible con el actual presidente (Felipe Calderón)".

19 marzo 2009

La esperanza choca contra el muro

El presente artículo fue publicado en el periodico español Diagonal el día 19 de marzo de 2009
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Desde el inicio de la Operación Guardián en 1994, la frontera entre México y Estados Unidos ha atestiguado la muerte de al menos 5.000 personas, todas ellas migrantes que han perdido la vida en el intento de cruzar “al otro lado”.

La esperanza provocada por el fin de la era Bush no logra apaciguar el desencanto de quienes diariamente buscan mejor vida en la tierra prometida. Un millón de mexicanos anualmente, desde hace siete años, migra y cruza esa frontera, que se ha venido reforzando precisamente con la Operación Guardián, operativo para sellar la frontera de California y desviar el tráfico de indocumentados a lugares inhóspitos y peligrosos, basado en una valla triple, con equipos militares de visión y vigilancia de 24 horas, promovida por la administración demócrata de Clinton. La esperanza es la última en morir, pero las señales que ha lanzado la nueva administración guiada ciertamente por un afroamericano, pero también por el hijo de un migrante, no son de las mejores. El nombramiento de Janet Napolitano a la Departamento de Seguridad Interna es una señal importante y clara, pues las declaraciones de la ex gobernadora de Arizona resuenan en los recuerdos de los activistas en pro de los derechos migrantes. Porque, si bien es cierto que Napolitano es una de las mayores impulsoras de la reforma migratoria que tiene como eje la regularización de los aproximadamente 12 millones de ilegales en territorio estadounidense, también es cierto que justamente la gobernadora del Estado fronterizo ha sido y es una de las mayores promotoras de la militarización de la frontera, una impulsora de la construcción del muro, una de las protagonistas en la criminalización del sujeto migrante. Y sin embargo quizás algo vaya a mejorar, pues de lo contrario la situación se hundiría definitivamente.

En efecto, por solo hablar de las numerosas muertes que se registran en la frontera, hay que mencionar el paulatino pero constante aumento de los decesos, desde los casi 500 de 2000 hasta los 827 de 2007. Según las estimaciones de las organizaciones de ayuda al migrante, como por ejemplo la Coalición Pro Defensa del Migrante, de estos números, el 36% habría muerto por deshidratación al cruzar por las zonas más áridas de la frontera; otro 19% se habría ahogado en el río Bravo que separa los dos países en la zona del estado de Texas. Finalmente, otro 8% serían los muertos por causa de ‘accidentes vehiculares’ sin mayor aclaración.

Las mismas asociaciones denuncian el incremento del número de mujeres que no sólo se mueven para alcanzar a padres, esposos, hijos o hermanos, sino que también buscan cruzar autónomamente la frontera. Y, en este caso, las estadísticas registran que de cada diez migrantes muertos en el intento de alcanzar EE UU, dos serían mujeres. Recientemente la Secretaría de Relaciones Exteriores de México (SRE) dio a conocer nueva información que ayuda a completar el cuadro: desde 2001, la SRE habría recibido poco más de 4.000 peticiones de búsqueda de personas mexicanas desaparecidas en su intento de cruzar a EE UU. Además, fuentes de esta administración admiten que 900 cuerpos recuperados desde 2001 mantienen hasta la fecha la clasificación de “desconocido”.

Y si la muerte no alcanza a frenar el mal llamado flujo migratorio que atraviesa la frontera más militarizada del planeta, son las autoridades estadounidenses quienes se ocupan de expulsar y deportar a los sin papeles. Las redadas, tan difundidas por los medios de comunicación del vecino país, han dado sus frutos: desde enero de 2006 hasta mediados de 2008, un millón y medio de mexicanos han sido expulsados de EE UU. Estas cifras, difundidas por el Instituto Nacional de Migración mexicano y que no contemplan expulsiones de ciudadanos de otros países, pintan el cuadro de un fenómeno que ha ido también aumentando: en 2006, fueron 500.000 mexicanos; en 2007, poco más, y hasta agosto 2008 eran 486.000 los deportados. Una cifra impresionante, que nos habla de 40.000 mexicanos expulsados al mes. Una cifra que es rebasada solamente por los 790.000 expulsados de 2001, tras el atentado del 11-S.

18 marzo 2009

Uomini di mais, transgenico

Il presente articolo é stato pubblicato sul giornale italiano Il Manifesto il giorno 18 marzo 2009
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Il Messico è la culla del mais. Con le sue 60 varietà autoctone e oltre 2000 adattate detiene un patrimonio enorme. Non per nulla i messicani, soprattutto in ambito indigeno, si definiscono «le donne e gli uomini di mais». Eppure, questa ricchezza nazionale e culturale sembra interessare poco ai governanti del paese.
Già nel 2001 ricercatori di diverse istituzioni andavano denunciando la presenza di mais transgenico in certe regioni (soprattutto nello stato meridionale di Oaxaca). Pochi gli facevano caso, a cominciare dal governo che li segnalava come provocatori. Poi nel marzo 2005 il Congresso messicano ha approvato la nuova Legge di Biosicurezza di Organismi Geneticamente Modificati. Esplosero le polemiche, soprattutto tra le organizzazioni contadine e ambientaliste messicane, che la chiamarono «legge Monsanto». La normativa, che permetteva la sperimentazione di coltivazioni transgeniche in suolo messicano, ha subito importanti modifiche lo scorso 6 marzo, con un nuovo regolamento pubblicato sulla Gazzetta Ufficiale della federazione. Le nuove norme trasformano il «Regime di protezione speciale del mais» da strumento giuridico, quindi vincolante, a strumento informativo e dunque non obbligatorio. Inoltre, la legge che permette la sperimentazione prevede anche i programmi sperimentali siano sempre e comunque sovvenzionati dal governo. In pratica, ora chiunque potrà seminare mais transgenico senza doversi sottomettersi alle restrizioni di legge, e a spese dell'erario pubblico. Via libera dunque alla sperimentazione transgenica anche sul mais.
Le conseguenze e i rischi sono molti. Da un lato, denunciano le Ong del settore e le organizzazioni dei contadini, vi sono i rischi per la salute. Spiegano che non vi sono studi sufficientemente ampli ed approfonditi che garantiscano l'assenza di rischi, non solo per il mais commestibile, ma anche per quello che già da anni si utilizza per la fabbricazione di plastiche biodegradabili e antibiotici. Un altro aspetto, spiegano i ricercatori della Unione degli scienziati impegnati con la società, è che «il governo federale garantisce l'impunità a coloro che contamineranno con semi transgenici i campi del paese e mette in serio pericolo la sovranità alimentare del Messico». Così inoltre si aprono le porte alla multinazionali del settore, denunciano, visto che in Messico l'85% dell'agricoltura è in mano ai piccoli produttori.
Appare chiaro dunque che la strategia delle multinazionali, oltre a far approvare leggi a loro favorevoli, è quella di deruralizzare il paese, ovvero obbligare i contadini e piccoli produttori a usare i loro semi, magari contaminando i campi nel paese (a oggi, sono 6 gli stati messicani in cui si è potuto trovare mais transgenico). Ma in un panorama in cui, tra Trattato di Libero Commercio (Nafta) e mancanza quasi assoluta di qualsiasi sussidio all'agricoltura, i contadini messicani sono già la prima categoria produttiva del paese ad affollare le liste di migranti verso nord, questa nuova iniziativa del governo in appoggio alle multinazionali dell'alimentazione rischia di sancire una volta per tutte il monopolio dell'industria agricola multinazionale sulla produzione locale di mais.
È per questo che Elena Álvarez Buylla, dell'Unione degli Scienziati, avverte il governo messicano: «Se non si impone una moratoria sul mais transgenico, non solo si pongono in pericolo le varietà autoctone, ma si relegherà i piccoli produttori a essere parte di lucrativi affari delle imprese private».

13 marzo 2009

Afganistán: el avance talibán

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 13 de marzo de 2008.
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"Los talibanes tienen hoy una presencia permanente en el 72% del país (Afganistán). Esta cifra es superior al 54% calculado en noviembre de 2007".
Este es el resultado concreto del estudio presentado en diciembre de 2008, titulado "El esfuerzo para Kabul: el avance talibán", realizado por ICOS (Consejo Internacional para la Seguridad y el Desarrollo), centro de estudios e investigaciones independiente europeo, con sede en Londres.
El estudio explica que, a pesar de que estuvieron acorralados y prácticamente vencidos a finales de 2001, "los talibanes han experimentado un resurgimiento que ha venido creciendo a partir de 2005".
Es decir, dice, "el incremento de la extensión geográfica" de su presencia, "ilustra que las estrategias políticas, militares y económicas de los talibanes son actualmente más exitosas que las promovidas por la alianza occidental (OTAN e ISAF)".
El estudio apunta, así mismo, que, "con base en las zonas rurales del sur del país, los talibanes hoy están a las puertas de la capital, Kabul, y ya la están infiltrando con sus actividades".
Con base en dicha realidad, consigna el documento, de querer tener éxito en Afganistán, "la OTAN tiene que cambiar radicalmente de estrategia".

Al borde del precipicio

Presentado por ICOS, el documento es parte de una serie de investigaciones que abordan los temas de seguridad global, seguridad y salud pública, y abarcan a tres países específicos: Afganistán, Irak y Somalia.
ICOS explica que "en los últimos tres años, nuestras investigaciones y análisis han detectado una serie de errores cometidos por la comunidad internacional en su intención de pacificar a los insurgentes afganos".
Admite que hubo algunos avances en la estrategia occidental, como "abrir el debate a nivel internacional acerca del envío de más tropas". Sin embargo, sostiene que "un error grave ha sido el de que las acciones militares siguen causando la muerte de civiles".
Otro error, dice, es que "hubo graves lagunas en los programas de ayuda y desarrollo, así como en los programa de erradicación de amapola".
Más adelante, el documento menciona que "la incapacidad local e internacional para contrastar la habilidad de radicarse de los talibanes, así como el fracaso por parte de la OTAN de garantizar la seguridad en el país, han llevado al país y al gobierno de Karzai al borde del precipicio".
Finalmente, los analistas de ICOS sentencian: "Será necesario hacer mucho más que vencer militarmente a los talibanes para que se recobre la confianza, especialmente en el sur del país".
A este estudio, le precede otro, presentado en diciembre de 2007, con el título de "Enfrentando al caos: Afganistán al borde". El documento presentaba desde entonces una situación de extrema precariedad. "El 54% del territorio afgano tiene presencia estable de los talibanes".
Además, indicaba que el panorama que se dibuja hoy "es peor y denuncia las faltas estratégicas aliadas".
Los integrantes de ICOS ya eran tajantes en su apreciación: "Los talibanes están actualmente dictando los términos políticos y militares en Afganistán".
El informe confirmaba también las noticias presentadas por medios alternativos europeos acerca de presuntos encuentros entre el gobierno afgano, presidido por Hamid Karzai, y los rebeldes: "A nivel nacional, son comunes las pláticas de reconciliación entre oficiales electos del gobierno afgano y elementos no mejor definidos del ala moderada de los talibanes".
Y añadía: "A nivel local, los talibanes están maniobrando hábilmente para cubrir los vacíos de poder y frecuentemente ofrecen una generosa versión de control territorial en las pautas marcadas por su antigua presencia en el gobierno".
El documento elaborado por el ICOS presentaba algunos mapas de Afganistán, en los que aparecen las supuestas zonas de mayor influencia de los talibanes. El cálculo para tales aseveraciones, señalaban los analistas de la organización europea, "se basa en el recuento de los ataques insurgentes conocidos públicamente, aunque no se descarta que haya más ataques que ignoramos".
Según este criterio, el estudio ICOS afirma que todo 2008 "en el 72% del territorio afgano hubo un ataque insurgente por semana (mínimo)", lo que lleva a afirmar "que en el 72% de Afganistán, los talibanes tienen una presencia permanente".
Sobre las mismas bases y gracias a sondeos locales que apuntan a medir la percepción de la población local, el estudio añade que "en otro 21% del territorio la presencia de talibanes es substancial".
Finalmente, el estudio afirma que en el restante 7%, sobre todo en los territorios al norte de la capital, Kabul, "la presencia insurgente es ligera".
Los mismos mapas señalan las zonas del país con el mayor número de fallecimientos, divididos en tres categorías: civiles, militares e insurgentes. Las muertes civiles se ubican claramente en los territorios al sureste del país, en las cercanías de la capital.

El secreto del éxito

El estudio de ICOS abunda también en un análisis de las estrategias de los talibanes. "El éxito talibán se puede atribuir sobre todo al uso que hacen de un amplio abanico de medidas asimétricas que logran contener a la superioridad militar de la OTAN".
Explican los analistas europeos que, "gracias al diseño de un sofisticado abanico de tácticas de terror y a una compleja red de inteligencia, los talibanes han logrado esparcir instabilidad a lo largo de todo el país".
"A través de secuestros y atentados, inclusive en Kabul, la guerra ya no se pelea en las periferias del país, sino en su propio corazón", explica el documento. Añade: "Hubo una serie de ataques como, por ejemplo, el audaz ataque a la cárcel de Kandahar de junio de 2008, que arrojó prestigio a la organización e indicó la capacidad que tiene de evadir la detección por parte de las redes de inteligencia afganos y aliados".
Señala el análisis que los talibanes estarían ganando también "en otro frente crucial: la batalla por los corazones y las mentes".
"A través del golpeteo acerca de las muchas quejas locales en contra de la OTAN-ISAF y en contra del gobierno de Kabul, desde la erradicación de amapola hasta las muertes de civiles en los bombardeos, el elevado nivel de desempleo y subdesarrollo que denuncia el desperdicio de millones de dólares", indican los investigadores, "los insurgentes han tenido éxito en atraer la simpatía más allá de sus bases tradicionales y en ganar en cierta medida la legitimidad política entre muchos afganos".
Ya en 2007, recuerda ICOS, "se había detectado que más de un cuarto de la población expresaba su apoyo a los talibanes".
Por eso, afirma el estudio, "esta expansión talibán se debe fundamentalmente a las faltas por parte de la comunidad internacional". Es decir, que "la comunidad internacional no ha sido capaz de mantener las promesas de una mejor vida para la población afgana después de la invasión".
Continúa la investigación: "Siete años después, la mayoría del país aún lamenta la falta de las comodidades básicas y la mayoría de la población sigue luchando para satisfacer las necesidades esenciales, como la vivienda y la comida y, en general, los recursos mínimos para ganarse la vida".
Señala que "el fracaso de la comunidad internacional en atender los focos de necesidades y deseos de los afganos, es una de las claves del resurgimiento de la popularidad de los talibanes". Por ello "hasta que la comunidad internacional no alargue la concentración que mantiene sobre la tradicional dimensión militar, poniendo entre sus objetivos las necesidades en las raíces sociales para así restablecer los anteriores niveles de apoyo, existe el peligro que los talibanes simplemente invadan a Afganistán bajo las narices de la OTAN".
Afirman los investigadores de ICOS que "los insurgentes siguen convirtiendo la debilidad de la OTAN en su propia fuerza". Y añaden: "Hasta que los actores externos no quiten el dedo del renglón militar y se dediquen también a atender las necesidades de la población civil, existe el peligro de que Afganistán se quede perdido por al menos otra generación".

Consejos

Por ello, los analistas de ICOS dan algunas sugerencias a las tropas OTAN presentes en Afganistán. Por un lado, el estudio sugiere que hay que "crear una nueva atmósfera que incluya a la población musulmana en la construcción del país". Por el otro lado, "habría que implementar nuevos instrumentos de seguridad no violentos que completen los instrumentos militares y de inteligencia: creación de puestos de trabajo, la promoción de una mayor eficacia de la lucha en contra de los narcóticos, así como el impulso a la construcción de un amplio abanico de medios de comunicación libres y de organizaciones de la sociedad civil".
Además, el documento señala la importancia "de invertir la pirámide: el imperativo impuesto por EU de su propio modelo de democracia ha fracasado (...) Ha llegado la hora de que se lleve la democracia a nivel local y de la base de la población, estableciendo iniciativas comunitarias que promuevan los beneficios democráticos a nivel local".
Finalmente, el estudio dice que es necesario incrementar el número de tropas en el país. Según los analistas de ICOS, "el número de tropas debe de ser doblado para llegar a un mínimo de 80 mil soldados en el territorio". Sin embargo, "el incremento de las tropas no es suficiente para garantizar el éxito. La seguridad y el desarrollo son los dos lados del mismo esfuerzo de reconstrucción". Y advierte: "Desarrollo sin seguridad y el rol de la ley llevaría ciertamente a la desintegración de Afganistán".

 
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