16 gennaio 2009

Gaza: activistas en la mira

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 16 de enero de 2009.
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"El blanco número uno para las fuerzas aéreas de Israel y sus tropas terrestres es Vittorio Arrigoni", se lee en el sitio de Internet de la autodenominada campaña "Stop the ISM", en referencia al Movimiento de Solidaridad Internacional, organización no gubernamental que mantiene a diez activistas en la Franja de Gaza.
En la misma página web se lee: "Alberto Arce viene desde España, se presenta como un documentalista y hace propaganda para Hamas".
Dicho sitio en Internet anota una lista de activistas oriundos de distintos países que apoyan al pueblo palestino. Todos ellos, señala la página, deben ser "blancos de las Fuerzas de Defensa Israelí" (IDF, por sus siglas en inglés).
Arrigoni y Arce concedieron a Proceso sendas entrevistas vía telefónica desde la Franja de Gaza. Sus testimonios sobre la situación en esta zona -atacada desde el 27 de diciembre por el Ejército israelí-- aparecieron en la edición 1680 de ese semanario.
El mencionado sitio en Internet no sólo menciona nombre de los activistas, añade también sus currículos y diversas fotografías. Pide además a los visitantes de la página que, "de tener información acerca del paradero estas personas, es posible comunicarse" a una dirección de correo electrónico "para que sean definitivamente eliminados de una vez por todas".
El miércoles 14, Arrigoni emitió un comunicado a título personal, en el que denuncia la existencia de amenazas en su contra. "Recibí llamadas telefónicas anónimas con advertencias del tipo: 'aléjense de allá que llega el bombardeo'".
El activista italiano señala: "No es necesario que mis detractores intervengan mi número de teléfono. El Ejército israelí sabe muy bien dónde encontrarme esta noche: estoy en las ambulancia del hospital Al Quds en la ciudad de Gaza".
El sitio de Internet "Stop the ISM" también ofrece un número de teléfono (con clave lada internacional correspondiente a Israel) para proporcionar información sobre el paradero de los activistas en la Franja de Gaza.
Este reportero llamó a dicho número. La persona que contestó pidió que se le hablara en árabe o en hebreo. El reportero le preguntó en inglés a quién pertenecía el número de teléfono. La respuesta fue clara: "A las Fuerzas de Defensa de Israel".
En el mencionado sitio en Internet se puede acceder al "observatorio ISM" que presume "rastrear los movimientos de este grupo subversivo que es enemigo de Estados Unidos e Israel".
Además, sus creadores -cuyos nombres no aparecen" reivindican el hecho de "haber participado con información para la deportación de 75 activistas del ISM que se encontraban en Israel, en el cuadro de la guerra con el terrorismo", lanzada por la administración saliente de George W. Bush.
En esa misma página web, se lanza la "campaña de observación de los campus universitarios que ofrecen espacios a las actividades del ISM". Y ofrece una lista de universidades en Estados Unidos, entre ellas: University of Michigan, Duke University y Georgetown University.
La página también invita a participar en "las actividades para combatir al ISM". Entre éstas menciona la siguiente: "El próximo 17 de febrero se llevará a cabo un evento del ISM en la Universidad de Georgetown (...) Se invita a acudir al evento para confrontar las mentiras en contra de Israel".
Explica que "la manifestación no debe violar la ley, pero será RUIDOSA" (las mayúsculas son del original). Para ello, "se puede contactar a las comunidades ruso-judías locales que han prometido enviar a por lo menos 2 mil personas", así como a otra organización judía, la AMCHA, que "está planeando organizar el envío de transportes para protestar afuera del evento", al cual califica como el "festival del odio".
El sitio en Internet no tiene información sobre qué organización o personas son sus responsables. Sin embargo, el reportero rastreó su origen. El autor de la lista de activistas es Lee Kaplan, un judío estadunidense que vive en California, Estados Unidos.
Actualmente gestiona varios sitios en Internet: la mencionada página donde se insta a "eliminar" a los activistas del IMS; un blog en el que aborda temas sobre "periodismo de investigación, política exterior, seguridad y terrorismo", así como sobre "noticias que hay que conocer en un mundo peligroso"; y el portal Northeast Intelligence Network, en el que se desempeña como director.
Además, Kaplan colabora con las publicaciones Canada Free Press y Frontpage Magazine. Esta última es financiada por el David Horowitz Freedom Center, organización que a su vez recibe parte de los 10 millones de dólares de utilidades anuales de la Bradley Fundation, reconocida fundación de la derecha neoconservadora estadunidense.

15 gennaio 2009

La rebelión en Grecia y los migrantes

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 15 de enero de 2009
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Entre tanta rabia desahogada en las ciudades griegas en las últimas semanas, todos nos hemos concentrado en mirar –y en ocasiones, admirar– a estos jóvenes que no se rinden y no aceptan la negación del futuro que el moribundo sistema neoliberal en Grecia y en otros lugares de este mundo trata de imponerles. Jóvenes estudiantes, pero también jóvenes precarios, trabajadores atípicos, subcontratados y muchas más definiciones para tratar de ubicar a estas rebeliones que pusieron en jaque mate al gobierno de Atenas y quitaron el sueño a los gobiernos italiano y francés –por no mencionar a los demás–, que tuvieron el miedo de un contagio continental.

Y sin embargo pocos observamos la presencia de una componente migrante en el interior de la protesta helénica. El Foro griego de las Migraciones, en un comunicado de prensa que emitió hace algunas semanas, trató de poner énfasis en la conexión entre la brutalidad policiaca y la migración. En efecto, si la revuelta griega se desata por el homicidio de un joven estudiante –afirma la organización helénica–, hay que recordar que los migrantes esa misma violencia la sufren a diario: sólo dos semanas antes del estallido griego, un ciudadano paquistaní que estaba esperando respuesta a su petición de refugio –obviamente efectuaba la espera como “huésped” de un centro de identificación y expulsión– fue asesinado por un policía a golpes. Es por eso que la red migrante que se encuentra reunida en el mencionado foro se ha dedicado a llevar a cabo manifestaciones antirracistas de manera coordinada con la protesta juvenil. Y poco importa si los medios de comunicación oficialistas hicieron de toda demostración la misma sopa: en las calles de Atenas, las demostraciones eran en contra de la brutalidad de la policía, mas también en contra de su naturaleza racista y discriminante.

Por el otro lado, sería una limitación pensar la participación migrante solamente a través de la vía institucionalizada del foro migrante griego, pues en las calles de Atenas numerosos colectivos atestiguan la presencia espontánea de grupos migrantes que de forma natural se juntaron a los jóvenes helénicos: son los hijos de migrantes, los llamados “migrantes de segunda generación”, que antes que muchos otros ciudadanos griegos sufren las razones de la protesta: precariedad laboral, cerrazón frente al sistema educativo nacional, represión y discriminación, ausencia de perspectivas futuras, “boletinaje” social. De tal manera que las rebeliones en Grecia están hoy representando la complejidad de las relaciones del nuevo y hasta hace poco invisible mestizaje social. A través de la mezcla espontánea de estos dos –y muchos más en realidad– rastros de la protesta, el juvenil y el migrante, los migrantes bajan a la calle en ocasiones compactos, mas en muchos más casos mezclados y dispersos en el interior de la revuelta generalizada. Una muestra más de que las diferencias puede que residan en los orígenes individuales, y quizás de grupo de pertenencia, pero desaparecen inmediatamente frente al común destino pensado por los de arriba: el racismo es parte integrante del contexto de disciplina de la educación y de la precariedad laboral, borrando cualquier distinción entre ciudadanos y extranjeros.

La muerte del joven Alexis Grigoropoulos, estudiante de clase media, de una escuela privada, que vivía en uno de los barrios más acomodados de la capital griega, deja de ser un episodio aislado. Al contrario, los nuevos rebeldes griegos la asimilan y le asignan el mismo valor que la muerte del migrante paquistaní que peleaba por que se le reconociera el estatus de refugiado, y de todos los migrantes que a diario mueren en las difíciles fronteras helénicas.

Este aspecto queda claro al leer el comunicado emitido por la organización de migrantes albaneses. En él se lee claramente la reivindicación de esa segunda generación de migrantes que, a diferencia de sus padres, que “llegaron con la cabeza agachada a pedir un espacio en la sociedad griega”, hoy se sienten parte de esa sociedad y en ella reivindican igualdad de derechos. Se asimilan a la sociedad griega y manejan el horizonte común de los migrantes de segunda generación que en años recientes se rebelaron en las calles de París. Pero al mismo tiempo, con gran agudeza, miran hacia atrás los que acaban de llegar desde “afuera” del país. No quieren ser integrados, sino que quieren existir ellos junto a los jóvenes griegos y junto a los que piden una oportunidad nueva que en su país de origen no tuvieron. Dicen: “Igualdad de derechos, en las calles, en los sueños, para todos”. Y terminan su comunicado: “Estos días son también nuestros”. Explican que estos días son también para todos aquellos asesinados en las fronteras griegas y europeas, en los centros de identificación y expulsión y en los centros de trabajo. Estos días, dicen, son también para Gramos Palusi, Luan Bertelina, Edison Yahai, Tony Onuoha, Abdurahim Edriz, Modaser Mohamed Ashtraf y muchos más que han sido olvidados. Son días que se deben dedicar a la violencia diaria de la policía, misma que no ha recibido castigo o respuesta alguna.

La reivindicación que la componente migrante hace de estas protestas no deja de sorprender y regresa la esperanza a quienes desde hace años auspician el protagonismo migrante como solución no única ni mejor, pero sí necesaria, para que esta sociedad en la que vivimos deje de ser multiétnica y se convierta definitivamente en una sociedad mestiza.

11 gennaio 2009

"Somos blancos móviles..."

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 11 de enero de 2008.
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El activista italiano Vittorio Arrigoni, uno de los pocos extranjeros que aún permanecen en la Franja de Gaza auxiliando a los palestinos heridos en las ambulancias de la Media Luna Roja, sostiene que lo que sucede ahí no es una guerra. Según él, no hay dos ejércitos, sino uno sólo, el israelí, que ataca sin piedad a una población civil indefensa.
"Nos están masacrando. Somos blancos móviles", afirma el italiano Vittorio Arrigoni, uno de los 10 voluntarios del Movimiento Internacional de Solidaridad (ISM, por sus siglas en inglés), una organización civil que aún se encuentra en la Franja de Gaza.
Añade: "Gaza pasó de ser una gran cárcel a cielo abierto a ser una enorme trampa".
Arrigoni atiende la llamada telefónica de Proceso mientras camina hacia la base de ambulancias de la Media Luna Roja. "En estos momentos estoy haciendo lo más arriesgado que se pueda hacer: caminar sólo de noche por las calles desiertas", comenta. En un par de ocasiones se escuchan en la línea los ecos de las explosiones de los misiles lanzados por el ejército israelí.
Define: "Esta no es una guerra. No hay dos ejércitos, sino un ejército; uno de los mejores del mundo en contra de una población civil".
-¿Y la resistencia armada? -se le pregunta.
-Están los miembros de las Brigadas de Al Kassam, el brazo armado de Hamas, pero son unos cuantos, mal armados. El enfrentamiento es desigual. Los milicianos que oponen resistencia solamente están armados con la vocación por el martirio.
Los voluntarios internacionales del ISM apoyan las labores del personal de la Media Luna Roja que trabaja en las ambulancias. Arrigoni comenta que él y sus compañeros tomaron esa decisión cuando el ejército israelí realizó ataques contra ambulancias que recogían heridos. La dieron a conocer en conferencia de prensa con el propósito de que el gobierno de Tel Aviv supiera que estarían a bordo de los vehículos de la Media Luna Roja. "Con nuestra presencia quizás las ambulancias dejen de ser blanco de bombardeos", sostiene.
Los 10 voluntarios del ISM se distribuyeron en tres ciudades de la Franja de Gaza: cuatro en Rafah, tres en Jabalia y tres en Gaza. Arrigoni asegura que su trabajo es más intenso por las noches, cuando los bombardeos se multiplican.
Explica: "La situación es dramática más allá de lo imaginable. No logramos siquiera ir por los heridos. El ejército israelí no nos permite recogerlos en las zonas bombardeadas. Nos dispara. Entonces nos paramos en las inmediaciones y esperamos a que los familiares nos los traigan."
Recuerda: "Hace unos días estábamos esperando que nos trajeran heridos. Llegó una carreta jalada por burros. Dos personas traían a sus hijos: un par de muchachos, uno con la cabeza abierta, otro con el vientre destrozado. Ya no había nada por hacer".
Luego cuenta otro episodio: "El domingo 4, una ambulancia salió a recoger heridos. En esta ocasión no iba a bordo ningún voluntario extranjero. Los paramédicos levantaron los cuerpos y cerraron las puertas del vehículo. Un tanque que estaba a pocas decenas de metros de distancia les disparó. Todos murieron.
Tras una pausa, continúa: "Entre ellos había un amigo nuestro. Era un voluntario palestino, maestro de una escuela primaria. Pudo quedarse en su casa a cuidar a su familia, pero decidió salir para ayudar (...)".
Arrigoni dice que ha perdido a muchos amigos desde que el ejército israelí inició los ataques con misiles el pasado 27 de diciembre.
Cuenta: "Mi casa se encuentra frente al puerto. Todos los días bajaba a apoyar a los pescadores para que pudieran salir más allá del límite impuesto en los últimos años por la armada de Israel. En el camino me encontraba a los policías de barrio. Después de tantos meses de vivir aquí, los conoces a todos y todos te conocen. El primer día en que hubo bombardeos murieron en el puerto 40 de ellos. Todos eran mis amigos. Tel Aviv declaró que eran miembros de Hamas. En realidad eran muchachos de 18 a 20 años de edad que recién habían terminando la universidad y que ingresaron a la policía debido a que no tenían otras opciones de empleo".
Huir, imposible
A Arrigoni se le pregunta si existe un éxodo de población que huye de la guerra. "No hay éxodo, aquí es una trampa", contesta. Y explica que, a diferencia de Líbano, donde los ataques aéreos israelíes provocaron un éxodo de civiles del sur hacia el norte de ese país, en la Franja de Gaza no es posible huir: el territorio es demasiado pequeño (360 kilómetros cuadrados) y las fronteras están cercadas por el ejército israelí.
En todo caso, señala, el martes 6 "por primera vez mucha gente salió de los campos de refugiados. Iban a pie, en automóviles o en carretas jaladas por animales. Formaron columnas que se dirigían a las escuelas de la ONU, donde intentaban protegerse de los ataques. Ese fue el único éxodo que he visto hasta hoy".
Describe: "Los vehículos y algunas personas llevaban improvisadas banderas blancas: lienzos y trapos dirigidos hacia el cielo. Se rendían sin haber hecho nada. Llegaron a las escuelas con la seguridad de que estarían a salvo, protegidos por los enormes símbolos de la ONU que cubren esas instalaciones."
Según el activista italiano, el misil que el martes 6 impactó la escuela de la ONU en Jabalia con saldo de 40 muertos y un centenar de heridos. "Fue el ápice de 10 días de bombardeos contra objetivos civiles", dice, y agrega: "He visto cómo las bombas han destruido mezquitas, edificios de viviendas, hospitales (...); he visto de todo: muertos, cuerpos mutilados, personas bajo los escombros...".
Por ello, lamenta, "el silencio de la comunidad internacional nos deja desolados"; "la población palestina parece estar abandonada a su suerte".
Arrigoni comenta que el gobierno de Tel Aviv tiene intervenidas las líneas telefónicas en la Franja de Gaza. Señala que de esa manera envía mensajes a la población palestina para que deje de apoyar a Hamas. Así mismo, dice que grabó uno de esos mensajes y lo hace escuchar al reportero: "A la gente inocente de Gaza: nuestra guerra no es una guerra en contra de ustedes, sino en contra de Hamas. Si no dejan de lanzar cohetes, ustedes se encontrarán en peligro".
Arrigoni comenta: "Las autoridades israelíes creen que la gente aquí no tiene ni ojos ni oídos. Aquí todo mundo sabe que las bombas caen sobre la población civil". Luego rechaza la versión oficial de Tel Aviv, según la cual la invasión militar fue provocada por Hamas, organización que controla la Franja de Gaza y la cual, después del fin de la tregua entre Palestina e Israel (19 de noviembre), lanzó misiles Al Kassam contra territorio israelí. "La tregua fue violada por el gobierno de Tel Aviv mucho antes del 19 de diciembre. Sólo durante noviembre pasado, el ejército de Israel asesinó a 17 palestinos de la Franja de Gaza".
Arrigoni, quien ha visitado frecuentemente Gaza durante los últimos cinco años, dice que ha sido crítico de Hamas, "pero -aclara- reconozco que ahora (este movimiento) brinda ayuda a la población". Afirma que "si esta guerra tiene por objetivo debilitar a Hamas, se está consiguiendo exactamente el resultado contrario".
Y pone un ejemplo: "Desde el fin de la tregua, la población tenía la sensación de que habría un ataque de Israel. Los líderes de Hamas habrían podido escapar y refugiarse en Siria; no lo hicieron. Se quedaron a resistir los bombardeos junto con la población civil. No hacen lo mismo las autoridades palestinas en Ramalah. Al Fatah (la organización que tiene en sus manos el Poder Ejecutivo palestino y que controla Cisjordania) sólo espera llegar aquí para recuperar el poder".
E insiste en que durante los primeros bombardeos "murieron decenas de policías. En los días siguientes hubo un serio problema de seguridad interna. Sin embargo, el gobierno de Hamas intervino para restablecer el orden. Ello le ganó el apoyo de la población".
Pone un ejemplo: "Frente a las pocas panaderías aún abiertas hay filas de cientos de personas. Hasta hace unos días, conseguir pan terminaba en zafarranchos. Hamas impuso el orden y aseguró el reparto de lo poco que queda para comer".
Arrigoni afirma que ser ciudadano europeo no le garantiza protección alguna de un ataque de soldados israelíes. "Quizás alguien ya decidió el destino de nosotros, los 'voluntarios internacionales', únicos testigos extranjeros en la franja".
Comenta que la semana pasada el gobierno de Tel Aviv concedió la salida de Gaza de una monja italiana. Cuenta que el cónsul de Italia en Israel le habló por teléfono para invitarlo a seguir el ejemplo de la mujer. "Me negué", afirma.
Confiesa: "Sabes, después de tantos años aquí, uno se siente palestino...".
Y añade: "Si sólo más personas trataran por un minuto de ser palestinos, así como muchos fuimos hebreos cuando pensamos en el Holocausto, quizás esta masacre se hubiera evitado".

03 gennaio 2009

Ser migrante...encerrado

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 3 de enero de 2009
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Las reformas y normativas aprobadas en el último semestre en la Unión Europea comienzan a arrojar sus primeros resultados. A este aspecto hay que sumarle no solamente la actual coyuntura de crisis económica que, como hemos dicho, arriesga con cobrarle el precio antes que todo al componente migrante, sino también el hecho de que hoy día en Europa los migrantes ya no son los de hace unos años; es decir, se están organizando o, en todo caso, ya no están dispuestos a soportar pasivamente las crecientes restricciones que las leyes europeas imponen.

En las últimas semanas de 2008 ocurrieron diversos episodios de franca rebeldía más o menos organizada, que está produciendo como primer resultado la puesta en el centro de atención, también mediático, de las revueltas y protestas de migrantes. Y no son solamente las decenas de manifestaciones que se realizaron tanto en Italia como en Francia o en España; son también las revueltas cada día más constantes que se realizan dentro de los llamados CIE, esto es, los Centros de Internamiento y Expulsión para ciudadanos extranjeros.

Es el caso italiano, por ejemplo, que ha visto en el reciente periodo episodios cada vez más radicales –pero también desesperados y por tanto violentos– de reacción de migrantes a la realidad del encierro forzado, pulcramente definido por la ley con el epíteto de “detención administrativa”. En el nuevo y moderno CIE de Gradisca d’Isonzo, en la frontera con Eslovenia, el viejo país comunista hoy miembro de la UE, se han generado revueltas y protestas que no dejan de sorprender a los observadores del fenómeno migrante. La sorpresa es también para los activistas antirracistas que por años han ido a protestar a las afueras de estos lugares. Sonríe Carlos, miembro de la red italiana de colectivos, que al comenzar 1998, cuando en Italia se instituye y se abre el primer CIE –en ese entonces llamados Centros de Permanencia Temporánea–, protesta en contra de estas estructuras.

Sonríe Carlos y recuerda que “antes íbamos nosotros afuera a protestar, hoy son los migrantes quienes ya no están dispuestos a aguantar”. Efectivamente: el 16 de diciembre se registró la fuga de 10 personas en este CIE, la tercera en las últimas tres semanas. Fugas que, queriendo ser románticos, recuerdan de cerca esas películas que tratan el tema de los lageres (campamentos) nazis durante la dictadura en Alemania: un cerco de alambre, roto, un campo de trigo que separa la estructura de la civilización o del poblado más cercano. La fuga corriendo, a tardas horas del día, en medio de los cultivos. A la espalda no hay ametralladoras ni nadie que quiera o pueda disparar. Pero así las cosas, y de esa huida de 10 personas, cuatro han sido atrapadas entre el trigo recién sembrado. Pero son también fugas fruto de la espontánea organización migrante dentro de los CIE, pues se escapan tras aprovechar un incendio en alguna celda, tras aprovechar alguna protesta que haya logrado contagiar el ambiente; en fin, se escapan tras quebrar la estabilidad y el orden impuesto.

Lo cual no resulta tan complejo: solamente el CIE mencionado, según datos oficiales de la reciente visita de la comisión parlamentaria de control acerca de la política migratoria –órgano instituido por directiva de la UE en cada país–, sufre problemas de hacinamiento. No hay datos oficiales, pero sí se reconoce la existencia del problema. Ninguna novedad siquiera tomando en cuenta el modelo de referencia de estos centros; es decir, el sistema carcelario. De la misma manera, en efecto, en éste y otros CIE europeos surge también el problema de la gestión de estos lugares. Entregado a administración privada tras licitación pública, el centro de Gradisca, y con él muchos más en Italia, está bajo la gestión de una cooperativa que se llama Connecting People. Ésta, además de llevar en el nombre la ironía de un encuentro entre personas forzado por los garrotes de las grandes celdas que hospedan el nuevo meltingpot promovido en la UE, mantiene el centro al límite máximo de la presencia de los “huéspedes”, pues por cada uno la cooperativa percibe el respectivo financiamiento.

De ser poco, y haciendo honor al nombre que lleva, la cooperativa parece haber encontrado la manera perfecta de mantener siempre a tope el número de migrantes en la instalación de Gradisca. Un puente aéreo muy bien organizado, con las facilidades otorgadas por el gobierno italiano, que permite tener literalmente conectados dos centros para migrantes, el CIE de Gradisca, en la punta extrema al norte del país, y el de Lampedusa, al sur, en una isla, al otro lado exacto de la península.

A esta situación se está sumando otra de mayor envergadura que nos permitiría ahondar en la tendencia europea –no solamente italiana– del trato reservado al creciente número de personas que piden asilo o refugio. En los CIE encuentran hospedaje también los llamados CARA, es decir, los Centros de Acogida para Personas que piden Asilo. Formalmente dos estructuras separadas, que, sin embargo, conviven entre los mismos muros y sobre todo son gestionados de la misma manera, con los mismos criterios. Un destino común para migrantes y para refugiados. Un destino que los obliga al mismo lugar, a las mismas condiciones de encierro oficialmente administrativo mas humanamente ilegítimo.

Il «sindacato» della protezione ai padroni

Il presente articolo é stato pubblicato sul giornale italiano Il Manifesto il giorno 3 gennaio 2009
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Li chiamano «sindacati di protezione», la definizione più formale è Contratti Collettivi di Protezione per il Datore di lavoro. Non sono altro che accordi stipulati tra il datore di lavoro e un segretario generale di un sindacato perché non vi siano proteste sindacali. Tali accordi si traducono in veri e propri contratti collettivi con clausole e tutto il resto. A differenza dei sindacati «gialli», non è il padrone che organizza il suo sindacato e nomina il segretario e il comitato, ecc., ma è un sindacato, un segretario generale, che va dal padrone e glielo offre. In cambio di cosa? Di soldi, ma anche di prestigio in ambito imprenditoriale e di potere di controllo. Son veri e propri gangster - perché da queste parti quello è il punto di riferimento - che vanno e offrono protezione agli imprenditori: protezione da qualsiasi pretesa sindacale reale, innanzitutto.
Eccoci davanti alla realtà di 70 anni di storia corporativa messicana. L'attuale legislazione del lavoro in Messico è la copia adattata del terribile codice del lavoro fascista varato negli anni '20 in Italia. Tra le altre cose, infatti, anche la Legge Federale del Lavoro messicana prevede che per costituire un sindacato bisogna avere l'autorizzazione, ovvero il riconoscimento formale, da parte del governo federale, ovvero del ministero del lavoro. Così, se sei sindacalista, vuol dire che qualcuno nel governo ti ama, o almeno ti tollera. E' così che esistono oggi in Messico centinaia di sindacati che non hanno alcuna vita reale, ma esistono perché un avvocato, un politico, una persona qualsiasi in teoria, ottiene il riconoscimento del governo e offre i suoi servizi a qualche impresa, garantendo l'esistenza di un sindacato, di un contratto collettivo - obbligatori per legge - e della pace sindacale. Certo, le confederazioni sindacali esistono pure qui, ma sono per lo più dedite a questo tipo di attività, pur di mantenere privilegi e poltrone.
E i lavoratori? Loro i sindacati di protezione li subiscono. E non potrebbe essere altrimenti: solo 18 milioni di lavoratori in Messico sono sindacalizzati, su una popolazione attiva di oltre 60 milioni, e ben il 95% sono vittime di questa formula sindacale anomala. Il sindacalismo di protezione sopravvive spesso grazie al grande disinteresse per la lotta sindacale causato dall'enorme corruzione esistente nel settore, per cui un segretario lo può essere per 40 anni; in altri casi grazie alla feroce repressione contro coloro che provano a organizzarsi in modo indipendente e democratico.
E' un fenomeno tutto messicano seppure in rapida espansione in tutto il continente latinoamericano.

02 gennaio 2009

Estados Unidos: las cifras del hambre

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 2 de enero de 2008.
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El 89% de los hogares estadounidenses ha tenido suficiente comida durante 2007. Sin embargo, el 11% restante -alrededor de 13 millones de personas- no siempre ha tenido qué comer y el 4% ha padecido "graves faltas alimentarias".
Estos son los números arrojados por un estudio realizado por la Secretaría de Agricultura del gobierno de Estados Unidos (USDA, en sus siglas en inglés), con fecha de noviembre de 2008.
El estudio revela además que del total de la población estadounidense (300 millones), 36 millones 200 mil personas no tuvieron acceso permanente a la comida durante 2007.
Realizado en el marco del Programa de Investigación acerca de Asistencia Alimentaria y Nutrición, y promovido por la USDA, el estudio analiza el grado de seguridad alimentaria en Estados Unidos durante 2007. Fue presentado en el mes de noviembre de 2008 como parte de la evaluación que la misma USDA realiza acerca de sus programas de asistencia alimentaria.
El informe también muestra que los altos índices de inseguridad alimentaria se encuentran en familias en estado de pobreza, con un solo progenitor y formadas por afroestadunidenses o latinos. Las regiones del noreste y los estados del sur del país son los más golpeados por este fenómeno.
Los números
El estudio fue realizado con base en entrevistas a una muestra poblacional de 54 mil hogares de los 118 millones que existen en Estados Unidos. El primer dato es que 13 millones de los ciudadanos estadounidenses que tienen un hogar fijo no han tenido acceso regular a la comida durante 2007: un aumento de medio millón con respecto al año anterior.
El estudio revela que 36 millones 200 mil ciudadanos -alrededor del 12% de la población- sufrió inseguridad alimentaria en ese año. De ellos, una tercera parte fueron menores de edad. Es decir que de los 73 millones de jóvenes que viven en Estados Unidos, unos 12 millones -cerca de 17%- padecieron inseguridad alimentaria.
El estudio precisa: sufrieron hambre 5 millones de jóvenes blancos, 4 millones de latinos y 2 millones 500 mil de afroestadunidenses. La mayoría de ellos residentes en estados del sur del país.
Con respecto a la geografía del fenómeno, el análisis muestra que la inseguridad alimentaria creció substancialmente en al menos 11 estados del país, mientras que disminuyó en solamente cinco. Entre los primeros se encuentran los estados de la región noreste del país, algunos del llamado Midwest, como Mississipi.
Por el contrario, en los estados de California, Florida, Idaho, Montana, Oklahoma, Texas y Washington, los números muestran un substancial aumento de la seguridad alimentaria de sus habitantes.
El estudio señala que todos estos números se han mantenido substancialmente estables durante los últimos diez años: el porcentaje de aquellos ciudadanos que tienen permanentemente acceso a comida ha sido siempre el mismo: 89.7%. Sin embargo, los mismos datos marcan una tendencia a la alza en 1% en los sectores de mayor inseguridad alimentaria.
De la misma manera, frente a una generalizada estabilidad de los datos entre 2006 y 2007, el estudio señala que hubo un aumento de 2% entre las personas que entraron a ser parte de los que oficialmente son reconocidos como pobres.
En el mapa de la distribución social del fenómeno, el estudio indica que la mayoría de las personas con inseguridad alimentaria se encuentra en hogares de más bajos recursos (37%), seguidos por hogares ocupados por madres solteras (30%) y por familias de afroamericanos y latinos (23%).
Inseguridad alimentaria
El reporte define la seguridad alimentaria de la siguiente manera: "Acceso a todas las personas en cualquier momento a la alimentación suficiente para llevar a cabo una vida activa y saludable".
Para ubicar los diferentes sectores según su propio grado de seguridad alimentaria, el estudio formuló 18 preguntas a los entrevistados de la muestra seleccionada. En el estudio, además, se distingue entre quienes padecen alguna forma de inseguridad y aquellos que sufren "graves faltas alimentarias".
En estos últimos contempla a los hogares que se vieron obligados a reducir la cantidad de alimentos por la falta de dinero u otros recursos. La cifra: 4 millones 700 mil personas en 2007.
El 97% de ellos confesó que "la comida se acaba antes de tener dinero para comprar más". Otro porcentaje elevado afirmó que se vio obligado a "recortar comidas o la cantidad de las mismas por falta de recursos" al menos durante tres meses del año analizado. El 65% declaró haber tenido "hambre porque no me alcanzaba". Y casi la mitad afirmó "haber perdido peso por no tener dinero para comer".
Según el estudio, las "graves faltas alimentarias" son causadas por reducidos ingresos económicos o por "trastorno en los patrones alimentarios". Sin embargo, apunta el documento, estas situaciones "son usualmente ocasionales o episódicas, nunca crónicas".
Señala que la mayoría de las personas que padecen distintos grados de inseguridad alimentaria se enfrentaron al menos una semana al mes con otros problemas asociados, tal como el desempleo.
La investigación sostiene que un estadounidense que goza de seguridad alimentaria gasta 42.5 dólares a la semana y hasta 63 dólares en el caso de un hombre soltero e independiente. Sin embargo, los que no tienen acceso regular a la alimentación gastan un promedio de 32.5 dólares a la semana.
La investigación aclara que se concentró en las personas que pertenecen a algún tipo de núcleo familiar y señala: "La omisión de las familias sin casa y de los individuos de estas estadísticas empuja los datos hacia abajo". Entonces -explica- los datos relativos a las estimaciones presentadas pueden ser substancialmente diferentes, sobre todo en los casos en condiciones más severas".

 
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