13 marzo 2009

Afganistán: el avance talibán

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 13 de marzo de 2008.
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"Los talibanes tienen hoy una presencia permanente en el 72% del país (Afganistán). Esta cifra es superior al 54% calculado en noviembre de 2007".
Este es el resultado concreto del estudio presentado en diciembre de 2008, titulado "El esfuerzo para Kabul: el avance talibán", realizado por ICOS (Consejo Internacional para la Seguridad y el Desarrollo), centro de estudios e investigaciones independiente europeo, con sede en Londres.
El estudio explica que, a pesar de que estuvieron acorralados y prácticamente vencidos a finales de 2001, "los talibanes han experimentado un resurgimiento que ha venido creciendo a partir de 2005".
Es decir, dice, "el incremento de la extensión geográfica" de su presencia, "ilustra que las estrategias políticas, militares y económicas de los talibanes son actualmente más exitosas que las promovidas por la alianza occidental (OTAN e ISAF)".
El estudio apunta, así mismo, que, "con base en las zonas rurales del sur del país, los talibanes hoy están a las puertas de la capital, Kabul, y ya la están infiltrando con sus actividades".
Con base en dicha realidad, consigna el documento, de querer tener éxito en Afganistán, "la OTAN tiene que cambiar radicalmente de estrategia".

Al borde del precipicio

Presentado por ICOS, el documento es parte de una serie de investigaciones que abordan los temas de seguridad global, seguridad y salud pública, y abarcan a tres países específicos: Afganistán, Irak y Somalia.
ICOS explica que "en los últimos tres años, nuestras investigaciones y análisis han detectado una serie de errores cometidos por la comunidad internacional en su intención de pacificar a los insurgentes afganos".
Admite que hubo algunos avances en la estrategia occidental, como "abrir el debate a nivel internacional acerca del envío de más tropas". Sin embargo, sostiene que "un error grave ha sido el de que las acciones militares siguen causando la muerte de civiles".
Otro error, dice, es que "hubo graves lagunas en los programas de ayuda y desarrollo, así como en los programa de erradicación de amapola".
Más adelante, el documento menciona que "la incapacidad local e internacional para contrastar la habilidad de radicarse de los talibanes, así como el fracaso por parte de la OTAN de garantizar la seguridad en el país, han llevado al país y al gobierno de Karzai al borde del precipicio".
Finalmente, los analistas de ICOS sentencian: "Será necesario hacer mucho más que vencer militarmente a los talibanes para que se recobre la confianza, especialmente en el sur del país".
A este estudio, le precede otro, presentado en diciembre de 2007, con el título de "Enfrentando al caos: Afganistán al borde". El documento presentaba desde entonces una situación de extrema precariedad. "El 54% del territorio afgano tiene presencia estable de los talibanes".
Además, indicaba que el panorama que se dibuja hoy "es peor y denuncia las faltas estratégicas aliadas".
Los integrantes de ICOS ya eran tajantes en su apreciación: "Los talibanes están actualmente dictando los términos políticos y militares en Afganistán".
El informe confirmaba también las noticias presentadas por medios alternativos europeos acerca de presuntos encuentros entre el gobierno afgano, presidido por Hamid Karzai, y los rebeldes: "A nivel nacional, son comunes las pláticas de reconciliación entre oficiales electos del gobierno afgano y elementos no mejor definidos del ala moderada de los talibanes".
Y añadía: "A nivel local, los talibanes están maniobrando hábilmente para cubrir los vacíos de poder y frecuentemente ofrecen una generosa versión de control territorial en las pautas marcadas por su antigua presencia en el gobierno".
El documento elaborado por el ICOS presentaba algunos mapas de Afganistán, en los que aparecen las supuestas zonas de mayor influencia de los talibanes. El cálculo para tales aseveraciones, señalaban los analistas de la organización europea, "se basa en el recuento de los ataques insurgentes conocidos públicamente, aunque no se descarta que haya más ataques que ignoramos".
Según este criterio, el estudio ICOS afirma que todo 2008 "en el 72% del territorio afgano hubo un ataque insurgente por semana (mínimo)", lo que lleva a afirmar "que en el 72% de Afganistán, los talibanes tienen una presencia permanente".
Sobre las mismas bases y gracias a sondeos locales que apuntan a medir la percepción de la población local, el estudio añade que "en otro 21% del territorio la presencia de talibanes es substancial".
Finalmente, el estudio afirma que en el restante 7%, sobre todo en los territorios al norte de la capital, Kabul, "la presencia insurgente es ligera".
Los mismos mapas señalan las zonas del país con el mayor número de fallecimientos, divididos en tres categorías: civiles, militares e insurgentes. Las muertes civiles se ubican claramente en los territorios al sureste del país, en las cercanías de la capital.

El secreto del éxito

El estudio de ICOS abunda también en un análisis de las estrategias de los talibanes. "El éxito talibán se puede atribuir sobre todo al uso que hacen de un amplio abanico de medidas asimétricas que logran contener a la superioridad militar de la OTAN".
Explican los analistas europeos que, "gracias al diseño de un sofisticado abanico de tácticas de terror y a una compleja red de inteligencia, los talibanes han logrado esparcir instabilidad a lo largo de todo el país".
"A través de secuestros y atentados, inclusive en Kabul, la guerra ya no se pelea en las periferias del país, sino en su propio corazón", explica el documento. Añade: "Hubo una serie de ataques como, por ejemplo, el audaz ataque a la cárcel de Kandahar de junio de 2008, que arrojó prestigio a la organización e indicó la capacidad que tiene de evadir la detección por parte de las redes de inteligencia afganos y aliados".
Señala el análisis que los talibanes estarían ganando también "en otro frente crucial: la batalla por los corazones y las mentes".
"A través del golpeteo acerca de las muchas quejas locales en contra de la OTAN-ISAF y en contra del gobierno de Kabul, desde la erradicación de amapola hasta las muertes de civiles en los bombardeos, el elevado nivel de desempleo y subdesarrollo que denuncia el desperdicio de millones de dólares", indican los investigadores, "los insurgentes han tenido éxito en atraer la simpatía más allá de sus bases tradicionales y en ganar en cierta medida la legitimidad política entre muchos afganos".
Ya en 2007, recuerda ICOS, "se había detectado que más de un cuarto de la población expresaba su apoyo a los talibanes".
Por eso, afirma el estudio, "esta expansión talibán se debe fundamentalmente a las faltas por parte de la comunidad internacional". Es decir, que "la comunidad internacional no ha sido capaz de mantener las promesas de una mejor vida para la población afgana después de la invasión".
Continúa la investigación: "Siete años después, la mayoría del país aún lamenta la falta de las comodidades básicas y la mayoría de la población sigue luchando para satisfacer las necesidades esenciales, como la vivienda y la comida y, en general, los recursos mínimos para ganarse la vida".
Señala que "el fracaso de la comunidad internacional en atender los focos de necesidades y deseos de los afganos, es una de las claves del resurgimiento de la popularidad de los talibanes". Por ello "hasta que la comunidad internacional no alargue la concentración que mantiene sobre la tradicional dimensión militar, poniendo entre sus objetivos las necesidades en las raíces sociales para así restablecer los anteriores niveles de apoyo, existe el peligro que los talibanes simplemente invadan a Afganistán bajo las narices de la OTAN".
Afirman los investigadores de ICOS que "los insurgentes siguen convirtiendo la debilidad de la OTAN en su propia fuerza". Y añaden: "Hasta que los actores externos no quiten el dedo del renglón militar y se dediquen también a atender las necesidades de la población civil, existe el peligro de que Afganistán se quede perdido por al menos otra generación".

Consejos

Por ello, los analistas de ICOS dan algunas sugerencias a las tropas OTAN presentes en Afganistán. Por un lado, el estudio sugiere que hay que "crear una nueva atmósfera que incluya a la población musulmana en la construcción del país". Por el otro lado, "habría que implementar nuevos instrumentos de seguridad no violentos que completen los instrumentos militares y de inteligencia: creación de puestos de trabajo, la promoción de una mayor eficacia de la lucha en contra de los narcóticos, así como el impulso a la construcción de un amplio abanico de medios de comunicación libres y de organizaciones de la sociedad civil".
Además, el documento señala la importancia "de invertir la pirámide: el imperativo impuesto por EU de su propio modelo de democracia ha fracasado (...) Ha llegado la hora de que se lleve la democracia a nivel local y de la base de la población, estableciendo iniciativas comunitarias que promuevan los beneficios democráticos a nivel local".
Finalmente, el estudio dice que es necesario incrementar el número de tropas en el país. Según los analistas de ICOS, "el número de tropas debe de ser doblado para llegar a un mínimo de 80 mil soldados en el territorio". Sin embargo, "el incremento de las tropas no es suficiente para garantizar el éxito. La seguridad y el desarrollo son los dos lados del mismo esfuerzo de reconstrucción". Y advierte: "Desarrollo sin seguridad y el rol de la ley llevaría ciertamente a la desintegración de Afganistán".

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