21 febbraio 2009

EU: estrategia empresarial contra los sindicatos

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 21 de enero de 2008.
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"Es la muerte de una civilización. Así es como una civilización desaparece. Estoy sentado aquí como un hombre de Estado y estoy mirando lo que sucede y no lo puedo creer", declaró Bernie Marcus, fundador y líder de la empresa estadunidense Home Depot, el pasado 17 de octubre.

Tres días antes, el 14, la Bank of America Corporation (BAC) recibió, por parte de la administración saliente de Estados Unidos, su cuota del plan de rescate financiero: 25 mil millones de dólares. Inmediatamente, la BAC ofreció sus oficinas para que en ellas se realizara una "reunión reservada" con el "mundo empresarial", misma que fue convocada por Marcus y por Rick Berman, fundador del Centro de Estudios Privados Union Facts.

El objetivo: aliarse y analizar cómo bloquear "la amenaza constituida por la Employee Free Choice Act" (EFCA), es decir, una propuesta de ley, ya aprobada en la Cámara de Representantes y aún bloqueada en el Senado, que reformaría las vías de elección de un sindicato por parte de los trabajadores estadounidenses.

La reunión se realizó el pasado 17 de octubre. A pesar de su carácter "reservado", fue grabada. En los archivos de audio –una de cuyas copias tiene este reportero– se escuchan las voces de los dos principales protagonistas del encuentro: Marcus y Berman. Ambos revelaron el profundo malestar que les provoca la EFCA y esbozaron la estrategia para frenar su aprobación.

A lo largo de sus intervenciones, definieron el proyecto de ley como "la mayor amenaza al capitalismo americano". Explicaron que por ello "son necesarias importantes donaciones a todas las fuerzas que se están oponiendo" a la ley.

Según los expositores, estas aportaciones "de cientos de miles de dólares" deberán de ser destinadas "al centro" dirigido por Berman y "a los senadores republicanos más sensibles al tema", para evitar "que Estados Unidos se convierta en un país como Francia".

En una de sus alocuciones, Marcus añadió: "Si los empresarios no intervienen, si no han gastado dinero en esta elección (la presidencial), si no han enviado dinero a Norm Coleman (senador republicano) y a todos esos muchachos, deberían dispararles. Deberían ser despedidos de sus malditos trabajos".

No paró ahí: "En calidad de accionista, si encuentro a un directivo que no hizo nada en contra de la EFCA demandaría al hijo de puta (...) Estoy tan enojado con estos directivos. No comprendo toda esta estupidez".

La EFCA

La Employee Free Choice Act fue propuesta por sectores demócratas en el Congreso federal estadounidense. El 1 de marzo de 2007, la Cámara de Representantes aprobó el proyecto de ley. Fue una votación reñida: 241 votos a favor y 185 en contra.

La iniciativa se turnó al Senado, que la sometió a votación el 26 de junio de ese año. Pero la EFCA no alcanzó los 60 votos necesarios para ser aprobada.

En dicha sesión, el entonces senador Barack Obama expresó su opinión favorable: "Apoyo esta ley porque, para restaurar un sentido de prosperidad y de seguridad, necesitamos ayudar a las clase trabajadora de Estados Unidos a ejercer su derecho a organizarse bajo un proceso libre y a ser contratados colectivamente".

Un año más tarde, en abril de 2008, durante la campaña interna para alcanzar la candidatura demócrata, Obama afirmó frente a los sindicatos: "La aprobación de la EFCA será mi prioridad por lo que concierne al ámbito laboral".

Las principales centrales sindicales estadounidenses lanzaron una campaña en favor de la ley, entre ellas la American Federation of Labor - Congress of Industrial Organizations (AFL-CIO). La campaña, que lleva el nombre de "Acta de la opción libre", es apoyada incluso por organizaciones civiles estadounidenses.

De acuerdo con diversos documentos de esta campaña, las centrales de trabajadores afirman que la EFCA mejorará las condiciones para formar un sindicato y para negociar contratos de trabajo.

"Con la actual normativa, los trabajadores podemos formar a un sindicato de dos maneras: o el empleador reconoce que la mayoría de los trabajadores quieren tener una representación y la acepta, o la puede pelear si al menos el 30% de los trabajadores no están de acuerdo con la nueva representación", señala uno de los documentos.

En efecto, el empleador actualmente puede recurrir a la Mesa Nacional de Relaciones Laborales para pedir una elección.

En los citados documentos, los sindicatos afirman: "Inclusive si los trabajadores ganan, el empleador puede no reconocer al voto interno". De esta manera, denuncian, "el empleador tiene todo el poder de control de la vida sindical".

Por el contrario, con la EFCA "es suficiente que la mitad más uno de los trabajadores elijan a un sindicato para que éste exista". Así, la nueva ley obligaría a los empleadores a reconocer a la nueva representación y les quitaría cualquier medio de apelación frente a las autoridades.

Además, la EFCA permitirá frenar los abusos de los empleadores.

"Con la actual legislación, los empleadores intimidan, persiguen, obligan y despiden a quienes tratan de formar a un sindicato", pero con la nueva ley se quitan las barreras para formar uno nuevo", agrega el documento.

También "introduciría la figura del Servicio Federal de Mediación y Conciliación" y "endurecería las multas y castigos para los empresarios que violen la legislación laboral".

En los documentos de la campaña, los sindicatos afirman que este último aspecto es importante, "pues las violaciones (a la ley) por la parte empresarial se han vuelto algo epidémico.

Los abusos de las corporaciones, como por ejemplo el despido de los sindicalistas, se ha extendido tanto porque, no habiendo castigos suficientes, el costo a pagar por estas violaciones es considerado aceptable para el empleador", quien lo asume como un costo más de su negocio.

El "doctor mal"

Por el momento, la nueva ley ha quedado congelada en el Senado. Los sindicatos aseguran que "detrás de los senadores se encuentra el mundo empresarial". Así lo muestran también las grabaciones de la reunión del pasado 17 de octubre.

En esa ocasión, Marcus afirmó que "esta ley puede ser una de las cosas peores que nuca he visto en mi vida".

Y añadió: "Podría estar de vacaciones en un barco en el Mediterráneo. Sin embargo, sentí que es más importante emprender esta lucha".

En una referencia al entonces inminente día electoral del pasado 4 de noviembre, Marcus afirma que "es increíble que alguien haya tenido el valor de intentar hacer pasar esta ley en este año electoral, especialmente cuando tenemos una economía que es un desastre, un total y absoluto desastre".

Según testimonios reportados por medios alternativos en Estados Unidos, en las semanas anteriores al 4 de noviembre, Marcus y Berman habrían cabildeado con empresarios, investigadores económicos y accionistas de distintas empresas la posibilidad de "apoyar las campañas de los candidatos republicanos", entre los cuales mencionaron a Norm Coleman, del estado de Minnesota; Gordon Smith, de Oregon; Mitch McConnell, de Kentucky; Elizabeth Dole, de Carolina del Norte, y Roger Wicker, de Mississippi.

No obstante, en el encuentro del 17 de octubre, Berman advirtió: "Si después de estas elecciones no hay suficientes republicanos que se opongan a la ley, será muy difícil resistir".

Añadió: "La única manera (de oponerse a la aprobación de la ley) después de estas elecciones, en el caso de no tener una mayoría obstruccionista en el Senado, es la de calentar tanto el asunto en ciertos estados, que los demócratas que apuntan a las elecciones de 2010 tendrán que pensarlo dos veces si dejan o no pasar este asunto".

En una declaración pública concedida a pocos días del encuentro, Berman negó "que en la reunión se haya promovido el financiamiento de nadie". Sin embargo, en las grabaciones se escucha la voz de un hombre que sugirió a los participantes enviar mayores contribuciones a la organización de Berman como una vía para tener influencia en las elecciones sin "molestar a la campaña de (John) McCain", el candidato presidencial republicano.

Se escucha la voz afirmar: "Algunas organizaciones han firmado cheques por 250 mil, 500 mil y hasta por 2 millones de dólares para este propósito".

El Centro de Estudios Union Fact –que encabeza Berman– es "una organización sin fines de lucro, apoyada por fundaciones, hombres de negocios, miembros de sindicatos y por el público en general", que se ocupa "de mostrar a los estadounidenses la verdad acerca de los líderes sindicales de hoy", apunta el sitio en internet del centro.

Pero los documentos de la campaña lanzada por los sindicatos afirman que en realidad "Berman es un reconocido hombre de negocios que se ocupa de desacreditar a los sindicatos y de cabildear entre los políticos".

En los años, 90 Berman obstaculizó la legislación que prohibía manejar automóviles bajo los efectos del alcohol y lanzó el lema "tolerancia hacia el beber social".

Más adelante fundó el Instituto por las Políticas del Empleo, en el que defendía "la importancia de los trabajos con el salario mínimo para la gente pobre y para la gente no educada".

El 5 de abril de 2007, el programa televisivo 60 minutes, de la CBS, dedicó un programa a las actividades de este empresario. Casi cuando concluía el programa, el locutor lo describió como "el arma de destrucción masiva que utiliza la industria de alcohólicos y de la comida", y al final lo llamó "el doctor Mal".

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