23 febbraio 2007

Cuando no se sabe entender a un pueblo

El presente articulo fue publicado en el periódico mexicano La Jornada el día 22 de febrero de 2007
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Luego de 281 días de gobierno, Romano Prodi presentó su renuncia a la presidencia del Consejo de Ministros de Italia y remitió su mandato, como quiere la praxis, al presidente de la República, quien comenzará inmediatamente consultas para que un nuevo gobierno tome posesión. No resulta difícil entender las razones de unas dimisiones que quizás estaban en el aire, pero nadie esperaba tan prontas.

El actual gobierno es el resultado de las elecciones del 10 de abril del año pasado, en las cuales, con mayoría mínima de apenas 24 mil votos, la coalición de centro izquierda ganó la mayoría parlamentaria, lo cual permite indicar un primer ministro y, sobre propuesta de éste, otorgar la confianza a un gobierno. Hace menos de un año, la victoria de la coalición izquierdista causó entusiasmo en todos los que ya no podíamos con el conservador gobierno de Silvio Berlusconi. Más entusiasmo aún, considerando que en el nuevo gobierno entraban hombres y mujeres que hasta pocos meses antes estaban en las calles, junto al movimiento en contra de la guerra, en favor del ambiente, en contra de las políticas represivas hacia los migrantes.

En fin, había justas razones para volver a tener esperanza. Sin embargo, ya en ese entonces destacamos la posible crisis de un sistema representativo que no pudo otorgar la mayoría suficiente para gobernar "en tranquilidad" (La Jornada, 15/4/06). Hoy podemos reiterar esas consideraciones añadiendo quizás algunos aspectos que nada más las vienen a confirmar.

Es difícil detectar cuán representativo sea un gobierno. Se puede intentar hacerlo en los frenéticos días electorales, pero más aún en la acción misma de gobierno buscando entender el disenso que se genera en la sociedad.

Romano Prodi y su gobierno, señales en este sentido las han tenido. Quizás no hayan sido capaces de verlas y entenderlas. Sólo un mes después de haber tomado posesión formal, el nuevo gobierno pide "voto de confianza" -es decir, pide a la mayoría que lo apoya un voto ciego, sin debate- sobre un decreto legislativo que quiere restructurar las reglas de la competencia. Resultado: las farmacias de toda Italia cierran y los taxistas bloquean las grandes ciudades.

Llega el acuerdo y el gobierno se prepara a parir la nueva ley presupuestal para 2007. Mientras, el 28 de julio, el gobierno gana el debate en el Parlamento sobre el voto a las "misiones militares", centradas en la presencia en Afganistán. No obstante, a las pocas semanas, Prodi hace un esfuerzo notable para sacar la nueva ley presupuestal sobre la cual pesa aún la reforma al sistema de jubilación. Crece la tensión, alimentada también por la ruptura en el seno del gobierno sobre el voto a la ley de indulto, la cual saca más de 20 mil detenidos de las congestionadas cárceles italianas. Llega el 4 de noviembre, cuando, en una marcha en contra de la precariedad y en favor de la reformulación de las leyes del trabajo, una parte del gobierno, la llamada "ala radical" -verdes y comunistas-, baja a la calle, aparentemente en contra de él mismo.

Como prometido por el anterior gobierno, el primero de diciembre termina formalmente la misión italiana en Irak, mientras Prodi no logra aclarar sus ideas acerca de los CPT (centros de detención para migrantes ilegales). Y en diciembre la gota que derrama el vaso: la base de Vicenza y el problema de la guerra.

La movilización en contra de la construcción de una nueva base estadunidense en la pequeña ciudad de Vicenza puso al descubierto el sentimiento real de los italianos en contra de la guerra y sus instrumentos de muerte. Y esto Prodi y sus ministros no lo han entendido, llegando al miércoles 21 de febrero con la seguridad de que, si en la calle la protesta cunde, en el Parlamento todo saldrá bien. Tan bien, que por sólo dos votos el Senado de la República no aprobó la propuesta del gobierno italiano para política exterior, empezando por la presencia en Afganistán.

"Sólo estando en Afganistán podemos participar en la construcción de la paz", decía apenas al inicio de semana el ministro de Relaciones Exteriores Massimo D'Alema. "Es una misión de paz", repetía desde hace semanas. Y acerca de la base de Vicenza decía: "es responsabilidad italiana cumplir con los compromisos adquiridos porque rechazar la construcción (de la base) sería un acto hostil a Estados Unidos", confirmando las palabras de Prodi pronunciadas el día en que 200 mil manifestantes marcharon en contra de la base, el pasado 17 de febrero.

Pero la factura llegó el 21 de febrero al Senado, donde unos cuantos, pero decisivos senadores de la criticada "ala radical", se abstuvieron del voto decretando la derrota. Las críticas hacia estos pocos que no pudieron con su conciencia ya explotaron por varias partes. Cabe preguntar de quién es hoy la coherencia: ¿de quienes prometieron paz y derechos en la campaña electoral e hicieron otra cosa, o de quienes ayer marchaban en contra de la guerra y hoy, finalmente, llevan esa voz ahí, adonde los ciudadanos pacifistas los llevaron a ellos, al Parlamento?

Esto es lo que debe ser razonado por Prodi y sus ministros si quieren seguir trabajando.

16 febbraio 2007

Italia, el pueblo se opone a la estrategia militar de EU

El presente articulo fue publicado en el periódico mexicano La Jornada el día 17 de febrero de 2007.
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Desde el inicio de la llamada “guerra fría”, y quizás antes, Italia ha representado para la geopolítica militar de la OTAN, y de Estados Unidos en particular, un territorio crucial. De Italia se decía que era el “portaviones” natural en el Mediterráneo y también representó, junto a Alemania, esa línea de demarcación que dividía los dos mundos contrapuestos. Terminando esa fase, ya después de la caída del muro de Berlín, Italia no perdió su importancia estratégica. Primero con las guerras en la ex-Yugoslavia y hoy en la llamada “war on terror” promovida por las dos administraciones de George Bush, Italia se ofrece cual puente natural hacia el cuadrante oriental. Es en este contexto que hoy las fuerzas militares estadounidenses están siendo reorganizadas sobre la base de las “nuevas guerras, las guerras del futuro”, como las define el Pentágono. Si bien es cierto que EU está hoy retirando decenas de miles de efectivos de Europa, es cierto también que está modificando la geometría de sus posiciones en el viejo continente, desplazando hacia el sur tropas, tecnología, mandos estratégicos y armas.

Esparcidas en Italia, sobre todo en el norte, se encuentran numerosas bases militares de Estados Unidos. La más grande es la base de Aviano, situada a escasos cien kilómetros de la frontera oriental, misma de donde salían los bombardeos en ex-Yugoslavia y hoy salen los grandes bombarderos rumbo a Afganistán e Irak. Pero el “cerebro” estratégico se encuentra en otra base, Camp Ederle, situada en Vicenza, ciudad que cuenta quizás 100mil habitantes situada entre Venecia y Milán. Estados Unidos, hace un par de años, empezó una negociación secreta con el entonces gobierno italiano, guiado por el derechista Berlusconi, el mismo que dio, entre los primeros, su entusiasta adhesión a la operación militar en Irak. Faltaba consultar el gobierno local, el municipio de Vicenza, él también en mano del partido de Berlusconi, el cual, sin nada comentar con los ciudadanos, tomaba acuerdos con los mandos militares estadounidenses para que en el aeropuerto civil de Vicenza, Dal Molin, abandonado desde hace años, se construyera otra base militar. Pero hubo un pero. Hace menos de un año la ciudadanía pudo enterarse del plan de construcción de este nuevo aeropuerto militar que contaría, en el proyecto, la presencia de la 173 Brigada Aerotransportada (más de 50 tanques de guerra M1, 85 tanques acorazados, 14 morteros pesantes, 40 Humvee, dos núcleos de aviones Predador, los lanzas mísiles MRLS y otras armas) que cuenta con 1,800 militares que irían a sumarse a los 6,000 ya presentes en la ciudad. Cuanto basta para destruir una ciudad, nomás escoger cual entre Teherán y otras decenas esparcidas por el árido territorio oriental.

En marzo de 2005, Berlusconi ofrece el visto bueno. El alcalde de Vicenza también, sin siquiera avisar el consejo municipal. El ejercito de Estados Unidos pide el financiamiento. Pero, como suele pasar, “hicieron la cuenta sin el cantinero”. La ciudadanía descubre los planes en mayo de 2006. Y se organiza para frenar lo que consideran “un abuso perpetrado por encima de la voluntad popular”. Y además, se quejan los ciudadanos de Vicenza, “el proyecto tendría un impacto ambiental dañino, aumentaría de manera desproporcionada la presencia militar en la ciudad y se perdería soberanía territorial”. La protesta crece, la ciudad entera se moviliza. Y mientras esto sucede cambia el gobierno, y toma el poder Romano Prodi, al frente de una coalición de centroizquierda. La esperanza cunde, sin embargo pasan los meses y el nuevo gobierno no parece tener una posición clara acerca de la construcción de la nueva base militar. El 3 de diciembre marchan en Vicenza 30,000 personas, marcando un record de presencias nunca registradas en esta pequeña ciudad. Una “pequeña” mega marcha para la provincial ciudad de Vicenza. Sin embargo el 19 de enero, el gobierno declara “la no-contrariedad a la construcción de la base en Vicenza”. Inmediatamente miles bajan a las calles de Vicenza. Una grande manta aparece en la estación del tren, en el bloqueo que ahí se organiza: “Gobierno Prodi, gobierno de guerra”. En el gobierno se abre una grieta, decenas de diputados que lo apoyan hoy se encuentran “auto suspendidos” en solidaridad con los manifestantes que anuncian la próxima marcha nacional para el 17 de febrero. Pero el alejamiento entre el gobierno y el pueblo de Vicenza se hace patente y la ciudadanía invita los partidos de izquierda a no presentarse con lemas y banderas. El movimiento se hace autónomo y pone en la mesa ya no sólo la cuestión de la base militar al aeropuerto Dal Molin sino que cuestiona la política de guerra de Prodi: la presencia en Afganistan, el apoyo incondicional a los planes de Bush, el rol que Italia quiere asignarse en la nueva gestión multilateral de la guerra global y permanente. Por el otro lado, el movimiento hoy reivindica presencia y derechos de autodeterminación partiendo de la fuerte movilización en el territorio, organizándose en comités y asociaciones que cuentan con la presencia muy trasversal de ciudadanos de toda índole: amas de casa, trabajadores, estudiantes, familias enteras, colectivos y organizaciones sociales que se han unido en estos meses al presidio permanente frente al aeropuerto. Un extraordinario ejercicio de democracia directa, en el cual la población está aprendiendo a creer en su propio poder, generando confianza, descubriendo el placer de la acción colectiva, desafiando con su voz y su práctica desde abajo los grandes poderes que quieren, una vez más, proyectar más guerra en el mundo.

13 febbraio 2007

Cd. Juarez: vita, morte e sfruttamento alla frontiera

Ciudad Juarez si presenta con le molteplici facce della classica cittá di frontiera. Ma con alcune peculiaritá che fanno di questa macchia urbana in mezzo al deserto tra Messico e Stati Uniti uno sperimento unico di convivenza impossibile, di traffici e sfruttamenti, di divertimenti spensierati e consumo di stupefacenti, di precarietá ed apparenti grandi ricchezze, di corruzione e violenza.

La costruzione della cittá é la prima cosa che colpisce lo sguardo dell’osservatore che visita per la prima volta la cittá. Una collina a oriente, alta, sul cui fianco domina una scritta bianca enorme: “La Bibbia é la veritá, leggila”. Una scritta che si puó osservare da ogni dove e che trasmette una sincera sensazione di persecuzione. Poi peró uno riesce ad abbassare la vista sulle strade e vede un centro cittadino un po’ disorganizzato, ma decentemente delineato attorno ai negozi che vendono un po’ di tutto ed attorno ai numerosi locali e bar per il divertimento notturno –americano, soprattutto. Luci e colori nel centro. Tutt’attorno distese chilometriche di strade sabbiose o fangose, secondo la stagione che ti tocca, che in maniera disordinata ti conducono da un quartiere ad un altro. Quartieri residenziali, privi di servizi, delle enormi ed estese bidonville alla messicana. Lo smog non manca, l’aria diventa all’improvviso irrespirabile, mentre l’acqua non la puoi mai bere da un rubinetto. É l’inquinamento di questa cittá che sta provocando giá seri problemi anche oltre frontiera, a El Paso. E poi mancano scuole, ospedali, servizi essenziali di tutti i tipi, spazi per la cultura. Insomma, un deserto sociale nel deserto ambientale.

Ciudad Juarez, la cittá del divertimento, del tutto si puó, tanto qui, la polizia non esiste o, meglio detto, é una delle tante bande armate che circolano facendo il bello e il cattivo tempo. Per cui, all’occhio! Sempre e comunque. Perché questa cittá se é famosa all’estero, lo é, almeno negli ultimi dieci anni, per il chiamato feminicidio, termine coniato proprio a Ciudad Juarez, a partire dalla costatazione che qui, le donne muoiono con estrema facilitá e sempre, o quasi, in circostanze simili. Donne giovani, molte volte minorenni ; povere, magari provenienti da fuori, migranti; lavoratrici in fabbrica ; abitanti dei quartieri periferci. E poi il ritrovamento dei corpi : abbandonati, quasi sempre con violenza sessuale, in luoghi desertici o periferici, in posizioni quasi rituali, con sfregi regolari, insomma, un modello, che ha fatto del feminicidio a Ciudad Juarez un caso nazionale e internazionale. Traffico di organi? Rituali satanici? Maschilismo all’estrema risorsa? Iniziazioni in seno al narco? Tante ipotesi, tutte vere ma insufficienti a spiegare come mai qui nessuno ha mai pagato per tanta efferatezza, per tanta violenza. Quindi forse un solo vero colpevole: l’impunitá che regna in questa cittá. Qui puoi fare quello che vuoi e nessuno ti dirá mai niente.

Eccetto, forse, i signori locali, ma questo é un altro discorso. Perché dobbiamo parlare dei signori della droga, riunuti attorno all’organizzazione che prende il nome dalla stessa cittá: il Cartel de Juarez. Un invenzione nordamericana, tanto per cambiare, ma che oggi gestisce un potere economico e, perché no, politico immenso. All’inizio degli anni ’80, l’allora governo De La Madrid (il governo che, tra l’altro, ha introdotto le politiche neoliberiste in Messico) aveva bisogno di un contropotere forte da opporre ai cartelli della droga che si stavano sviluppando autonomamente in Messico e Sudamerica. Allo stesso tempo, gli USA esigevano droga, proprio mentre Reagan sferrava la war on drugs. Fu cosí che il governo messicano mise uno dei suoi uomini piú fidati, ex agente della Dirección Nacional de Seguridad (DNS), la polizia politica messicana, a capo di un nuovo gruppo, incaricato di trasferire droga dalla Colombia agli Stati Uniti. Guajardo si chiamava questo personaggio che nel 1993 morí assassinato per mano di un altro uomo del governo, o quanto meno amico dell’allora presidente Salinas de Gortari: Vicente Carrillo Fuentes, il famosissimo señor de los cielos. Giusto sei mesi prima dell’entrata in vigore del Trattato di Libero Commercio tra Messico, USA e Canada. Un caso? Comunque sia, da allora il Cartel de Juarez comanda, a suon di soldi e violenza. E continua a farlo, se é vero che, sino ad ora, é l’unico gruppo che ancora non é stato attaccato dalle forze federali presenti in forze in tutto il paese per la propagandata campagna contro la delinquenza organizzata lanciata dal nuovo governo di felipe Calderon.

Ma quel che forse maggiormente caratterizza questa cittá di frontiera é la presenza della chiamata industria maquiladora. Attualmente questo sistema produttivo conta 36 chiamati parchi industriali in tutta la cittá, per un totale di oltre 400 fabbriche di decine di multinazionali diverse. Presenti soprattutto imprese americane, ma anche europee ed italiane. La presenza della maquiladora é ormai una constante da quasi cinquant’anni. E si vede. La cittá che negli anni ’60 contava poco piú di duecentomila abitanti, é cresciuta attorno alle esigenze di questa industria famelica, che ha mangiato territorio e diritti alla gente di Ciudad Juarez. Oggi, un milione e mezzo di abitanti popolano la cittá sorta irregolarmente attorno ai parchi industriali, di cui almeno 380.000 lavorano negli stabilimenti in centro e periferia della cittá. Il lavoro delle maquiladoras é terribile: nove ore al giorno piú straordinari (obbligatori) per 200 euro al mese circa. Ma come riesce un modello produttivo come questo a imporsi? Innanzittuo possiamo inquadrare il fenomeno all’interno del processo di dislocazione produttiva promosso negli Stati Uniti, prima, e in Europa, dopo. Ma sicuramente, in Messico vi sono due condizioni che hanno favorito lo stabilirsi di quest’industria: la prima, il costo bassissimo della mano d’opera locale; la seconda, peculiare, la complicitá sindacale. Il sindacalismo in Messico é storicamente controllato dal governo. Basti dire che l’incarico di segretario generale dev’essere ratificato dal governo federale per poter essere legalmente esercitato. Dall’altro lato esiste il fenomeno del chiamato sindacalismo bianco o di protezione, meccanismo per il quale le grandi confederazioni sindacali, corrotte e corporative, firmano il contratto collettivo prima con l’impresa, alle condizioni che questa detta, e poi cominciano le assunzioni. In molti, troppi, casi il lavoratore deve accettare le condizioni predeterminate pena la perdita del lavoro. Comunque sia, solo il 30% dei lavoratori oggi é sindicalizzato e qualsiasi altro tentativo di organizzazione é frenato, se non proprio represso, all’interno delle fabbriche. E di motivi per organizzarsi ce ne sono, anche troppi, a cominciare dal basso salario, certo, ma anche per gli abusi e le violenze, verbali e non, cui sono sottoposti i lavoratori, la presenza di droga nella linea di produzione, il ricatto continuo del licenziamento facile, l’assoluta mancanza di norme per la sicurezza sul lavoro. Due aspetti sono da evidenziare. Il primo, che la maggior parte della forza lavoro all’interno della maquiladora é femminile. Oggi le proporzioni tendono a ridimensionarsi, ma sino al 2000, almeno il 70% degli operai in fabbrica erano donne, molte delle quali minorenni. Il secondo, la qualitá migrante del lavoratore. Quasi tutti coloro che oggi sudano sulla linea di produzione della maquiladora sono gente di fuori, provenienti dalle regioni piú povere del paese, per le quali, nonostante il basso salario, il solo fatto di averlo garantito a fine mese, costituisce un immenso salto di qualitá nello stile di vita. Insomma, l’illusione fatta realtá, anche se la realtá é un inferno.

Ciudad Juarez oggi é il paradigma latinoamericano del neofordismo: la separazione netta, indicata da una rete e dal filo spinato, tra lavoro immateriale, a nord, e lavoro materiale, a sud. Le fabbriche esistono e gli operai pure, sfruttati per un salario da fame. Eppure la ricchezza se ne va, appena pochi chilometri piú a nord. Le regole di convivenza di questa enorme massa uniforme sono decise autonomamente. L’assenza di poltiche governative efficaci a far vivere con dignitá gli abitanti di questo pezzo di deserto apre la possibilitá ai potenti in turno di stabilire le regole: il capetto sulla linea di produzione, il narcotrafficante in cittá, le bande delgi esclusi in periferia. In mezzo, migliaia di persone che vivono alla giornata, nella speranza di non essere licenziati il giorno seguente, di non essere sequestrate ed assassinate. Ieri questa era la terra di eroi del taglio di Pancho Villa, oggi non rimane altro che idolatrare i capi del narcotraffico e cercare di emularli.

12 febbraio 2007

Guerra y representación, crisis política en Italia

Italia vive hoy una profunda crisis política generada por la aprobación por parte del gobierno italiano de la construcción de una nueva base militar estadounidense en Vicenza, en el aeropuerto civil Dal Molin. Este nuevo conflicto está poniendo en evidencia, una vez más, la crisis de la representación política de los partidos políticos tradicionales y la capacidad y eficacia de la organización desde abajo por parte de la ciudadanía alrededor de temas de vital importancia, cuales son el ambiente, el territorio, los derechos, la autodeterminación, y como de estos temas se puede proceder a cuestionar temas de mayor alcance, como son la guerra y la paz.
En los últimos meses, el actual gobierno de centro izquierda italiano, representado por el primer ministro Romano Prodi y apoyado por la llamada “izquierda radical” representada por el Partido de Refundación Comunista, ha demostrado todas las contradicciones que lo constituyen y que han marcado su trayectoria: en campaña electoral hablaba de “superar los CPTs” – Centro de Detención para Migrantes -, y ahí siguen; hablaba de reformular la politica exterior hacia una politica de paz, y no sólo sigue en Afganistan – según recientes declaraciones “almenos hasta 2011” -, sino que participa en la construcción del nuevo avión de guerra norteamericano F35 – el llamado JSF – y coopera, politica y economicamente, en la construcción en Vicenza de la nueva base con la cual EU quiere reorganizar su politica militar hacia Medio Oriente; hablaba, en fin, de “consultar la ciudadnia respeto todas las obras públicas de interes colectivo” y, a pesar de la gran demanda en contra de la nueva base, expresada no sólo en las encuestas, sino que también en las moltitudinaria manifestaciones, aprueba el plan militar norteamericano. Contradicciones que atraviesan en su totalidad la mayoría parlamentaria que sostiene el gobierno y que se muestran absolutamente sin excusas en el silencio y complicidad de los pacifistas y antimilitaristas de ayer – cuando estaban a la oposición - y hoy sostenedores de la política militar italiana – desde el gobierno. Estas contradicciones, lejos de ser resueltas en seno al gobierno, dan la muestra de una postura clara del gobierno que, según muchos, podía ser la eficaz alternativa a la burda, arrogante y peligrosa política del gobierno de derecha de Berlusconi. El actual gobierno está tomando una clara postura entorno al tema de la guerra. De la guerra unilateral de Bush a la actual fase multilateral, en la cual Italia quiere tener un rol de prominencia – véase el rol que Italia se ha asignado en la crisis de Líbano, por citar un ejemplo. En la fase de la guerra multilateral, Italia quiere un rol de protagonista y se ofrece cual gobierno capaz de gestionar la crisis internacional originada por los ataques norteamericanos en el mundo. Un rol que el gobierno de centro izquierda se asume sin el menor temor a practicarla, aunque tenga que cooperar con el “adversario” Berlusconi, como en el caso de Vicenza, en el cual la sincronización política del gobierno local de derecha y el nacional de izquierda puso en evidencia el interés supremo del negocio de la guerra Y así, después de meses de declaraciones, anuncios de consultaciones refrendarías, de acusaciones entre partidos, todas situaciones clásicas del teatro de la política interna italiana, el 19 de enero pasado, el parlamento declara “la no-contrariedad a la construcción de la base en Vicenza”, convirtiendo Italia, quizás sin saberlo, en uno de los pocos países que hoy en día con un acto muy concreto apoya a la ya muy deteriorada y reprobada política militar de Bush. Absurdo.
Y sin embargo, otra vez sin siquiera enterarse, el actual gobierno italiano ha cooperado también en la creación de un nuevo sujeto político en Italia y, más allá aún, en una nueva forma de hacer la política, es decir desde abajo. El movimiento en contra de la nueva base es variegado y está constituido no sólo por organizaciones pacifistas “clásicas” sino que supo atravesar la sociedad reuniendo activista, pero sobre todo ciudadanos alrededor de la defensa territorial local, del ambiente, de las relaciones sociales otras, logrando poner en la mesa, a partir del tema local, temas cuales la contrariedad a la guerra, por un lado, y el tema de la representación partidistas, cuestionando radicalmente el rol de los diputados nacionales y locales, con actos de desobediencia concretos que han roto unidades artificiales en el interior mismo de los partidos que hoy gobiernan Vicenza y el país. Desde hace unos meses, existe una Asamblea Permanente que coordina las movilizaciones y se reúne en el Presidio Permanente que se estableció en las afueras del viejo aeropuerto Dal Molin. La Asamblea Permanente pudo evidenciar, una vez más, cuán lejos están hoy los partidos de la sociedad que, al contrario, se supo organizar en un esbozo de autogobierno de franca memoria zapatista. Un extraordinario ejercicio de democracia directa, en el cual la población está aprendiendo a creer en su propio poder, generando confianza, descubriendo el placer de la acción colectiva, todas cosas, según Marco Revelli, “que hacen de una sociedad, una sociedad civil”. Y aunque los manifestantes anuncian que cuando empiecen los trabajos de construcción habrá “desobediencia civil, impidiendo materialmente los trabajos”, como ya se hizo en Val di Susa en contra del proyecto del Tren de Alta Velocidad (TAV), ya está quedando clara la necesidad de regresar la política a su origen, libre y depurada de los sectarismos institucionales.
A pesar de la campaña mediática que apunta a criminalizar el movimiento, el próximo sábado 17 de febrero se convoca a la “mega marcha” nacional en Vicenza, sin banderas de partidos, sólo una clara consigna: “¡Vergüenza al Gobierno Prodi!”.

 
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