15 aprile 2006

Italia, crisis dela rapresentación

El presente articulo fue publicado en el periódico mexicano La Jornada el 15 de abril de 2006 en la sección "El mundo".
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Las recientes elecciones políticas en Italia parecen haber despertado los dormidos italianos - incluidos los que viven desde hace tiempo fuera de la península - y haberlos empujados, ahora sí, hacia un moto de conciencia, "porque Berlusconi no puede seguir en el poder". Sin embargo no se puede negar la aparentemente asombrosa realidad de un país que en las elecciones más importantes que tiene, pudo dividirse en dos partes, casi iguales. Mitad de un lado, mitad del otro. Una situación parecida a la que se creó en el 2000 en Estados Unidos, cuando por pocos votos - los 600 de Florida - George W. Bush llegó a la Casa Blanca. En ese entonces se dijo mucho alrededor del sistema electoral estadounidense en crisis. Hoy se podría decir lo mismo. Sin embargo la crisis tal vez reside en otro lado. Posiblemente la crisis no es del sistema electoral sino más bien atañe directamente al sistema representativo.
El primer signo de esta crisis lo encontramos, paradójicamente, en la gran afluencia a las urnas que hubo. Sin bien es cierto que hubo gran participación en estas elecciones en Italia - en clara contra tendencia con los datos recientes de otros países europeos -, esto no significa nada y puede significar todo. La gran participación en realidad responde a una enorme inversión político-mediática operada por las dos coaliciones. La misma inversión que ha centrado la campaña electoral alrededor de dos personas - Romano Prodi y en particular Silvio Berlusconi - en un país que tiene un sistema parlamentario y no presidencial.
El segundo signo de la crisis lo encontramos en esta misma polarización alrededor de estas dos personas. Berlusconi tuvo la gran capacidad de convocar a la clase medio-baja italiana a acudir a las urnas, transformando las elecciones políticas en una especie de referéndum alrededor de la figura - mediática - de Silvio Berlusconi.
El tercer signo de esta situación es una visión equivocada del país después de estas elecciones. La grande prensa nacional habla hoy de un país dividido en dos, roto en dos partes. El mismo Silvio Berlusconi argumenta que en una situación como esta nadie puede tomarse el lujo de gobernar sin aliarse con la oposición - por eso se propuso la aplicación del modelo alemán de la Grosse Koalitionen. Sin embargo tenemos que refutar esta hipótesis. Sin mencionar el muy bajo nivel del debate político que no abordó temas de grande relevancia y se concentró más bien en temas mucho más frívolos, hay que resaltar la gran convergencia en las agendas políticas de las dos coaliciones. En los últimos años, más analistas políticos coinciden en afirmar que cuando el cuerpo electoral tiende a dividirse en dos partes iguales, no es porque hay radicalización en las políticas propuestas, no es porque hay dos visiones distintas del que hacer político, sino más bien el contrario. Como en EU en el 2000 y hoy en Italia, las agendas políticas de las dos formaciones tienden a ser muy parecidas. No cabe duda que pueda haber diferencias en cuanto a formas de gobernar y gestionar las cosas públicas, pero las políticas de fondo parece no serán tan diversas. Cabe preguntar en dónde quedan las demás opciones. Tal vez una respuesta podría ser encontrada en un sistema económico que fija una rigidez que permite muy poco movimiento en términos de políticas reales de beneficio entorno al rédito, al trabajo, a los migrantes, a la colocación del país en el teatro internacional, etc..
Silvio Berlusconi se fue del gobierno. Le toca a Romano Prodi ahora gobernar. Ya lo hizo hace diez años. Ya conocemos a Romano Prodi. Ya sabemos lo que hizo y podemos suponer lo que va a hacer. Seguir gobernando este sistema económico, el neoliberal, de la mejor forma posible. Y entonces seguirán existiendo los CPT - cárceles para migrantes -, el trabajo precario será menos precario pero seguirá existiendo, la vivienda pública se seguirá vendiendo - su gobierno empezó hace diez años -, quizás Italia se retire de Irak aunque sigua su misión "humanitaria" en Afganistán y en ex-Yugoslavia - en donde los bombardeos de la OTAN de 1998 tuvieron la bendición de Prodi. En fin, no podemos decir que seguirá siendo todo igual. Quitarse Berlusconi de encima fue una gran paso para Italia, pero tenemos que esperar, como dice Massimo Modenesi (La Jornada, 12/04/06), que la movilización social ejerza la justa presión, y no solo para " reconstruir un sentido común de izquierda", sino también para que desaparezca el berlusconismo y no aparezca en su lugar el prodismo.

 
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