19 giugno 2005

Kadafi hace el trabajo sucio

El presente articulo fue publicado en el periódico mexicano, La Jornada el 19 de junio de 2005, en el suplemento Masiosare.
___________________


La relación entre Italia y Libia ha sido desde hace casi un siglo peculiar y contradictoria. A pesar del fuerte hostigamiento estadunidense sobre el régimen libio, los gobiernos italianos siempre han logrado mantener una relación diplomática con el coronel Kadafi. A través de dos grandes empresas, la FIAT (la multinacional de los automóviles) y el ENI (Hidrocarburos), Italia pudo penetrar la economía de Libia y gestionar relaciones esxclusivas con el país norteafricano. Es hasta 1986, cuando la CEE (Comunidad Económica Europea) decreta el embargo militar contra Libia, que esta relación se ve afectada y entra en un impasse.
Ilustración: ww.analisidifesa.it
Con el nuevo siglo vino el cambio de postura: Silvio Berlusconi, actual primer ministro italiano habla de Kadafi como "líder de la libertad" y no pierde ocasión para elogiar "los grandes avances en el respeto de los derechos humanos" en Libia. De pronto, el consenso sobre Kadafi y su régimen llevó, en octubre de 2004, a que la Unión Europea levantara el embargo económico. Una relación provechosa y una confianza política recobrada tras un año de tratos en la Unión Europea, con Italia presionando para reabrir el comercio con Libia, y el resto de Europa aún turbada por el atentado en la discoteca de Berlín y la caída de un vuelo de PANAM en tierra inglesa en los ochenta1.
De lo incómodo a lo necesario
Tan repentino cambio de postura hacia Kadafi está muy lejos de despertar sorpresas. Las visitas del gobierno italiano a Libia siguieron durante el embargo. No obstante para entender bien la actual relación entre Libia e Italia, y entre el país árabe y el resto de Europa hay que mirar al acuerdo firmado por el Ministro del Interior italiano, Giuseppe Pisanu, y su homólogo libio, Al Misurati, el 3 de julio de 2003. "Han sido profundizadas ­se lee en el comunicado oficial tras el encuentro­ las temáticas relativas a la inmigración en las zonas de común interés y los graves reflejos sobre el plano humano, económico y social".
En la práctica, el gobierno italiano pedía a Kadafi la colaboración para frenar la ola de inmigrantes que zarpan diariamente desde Libia hacia las costas italianas a bordo de precarias embarcaciones. A cambio, Libia pedía ayuda económica y el apoyo frente a Europa para que cesara el embargo.
Exito. En el verano de 2004 se firma el acuerdo operativo que permite a patrullas mixtas italianas y libias controlar la frontera sur del país norteafricano, el entrenamiento italiano de policías libios y, en fin, la cooperación económica en los vuelos para repatriar a los migrantes ilegales. Unos meses después cae el embargo económico e Italia puede empezar a proveer a la Gran Jamahiriya de la tecnología militar (camionetas, radares, visores nocturnos, lanchas, cámaras fotográficas submarinas, etcétera) necesaria para "controlar los flujos migratorios" y los negocios empiezan a florecer otra vez.
"Experiencia horripilante"
Hasta hace algunas semanas poco se sabía del alcance real de dicho acuerdo. El 1 de mayo del presente año se hizo público el contenido de un informe muy particular, redactado por un comité técnico de la Unión Europea que visitó el país africano a fines de 2004. Con la intención inicial de empezar a estrechar relaciones de cooperación entre UE y la Jamahiriya sobre el tema migratorio, la misión volvió a Bruselas con noticias inesperadas. El resultado son 70 páginas dignas de un cuento del horror2.
"Ha sido una experiencia horripilante", comenta Giusto Catania, diputado de Rifondazione Comunista en el Parlamento Europeo e integrante de la delegación europea. En la relación de la comisión, además de revelarse el contenido de los acuerdos entre Italia y Libia, se describen situaciones que difícilmente podrían creerse.
Entre los alegados del informe se encuentra la información que el gobierno italiano siempre ha mantenido reservada: Italia financió el año pasado la construcción de un campo de detención "en línea con los criterios europeos" y tiene previsto financiar la construcción de otros dos. Ha pagado además 47 vuelos de expulsión de más de 5 mil inmigrantes entre el 16 de agosto de 2003 y diciembre de 2004. Todos fueron llevados a países de África. Del mismo documento sale a flote que Italia provee a Libia la tecnología necesaria para el control de los flujos migratorios. El dato que sobresale es la entrega de mil bolsas para cadáveres. El gobierno de Libia ha reportado al comité europeo la muerte, sólo en 2004, de 106 personas en su frontera sur, lugar en el cual son abandonados los migrantes ilegales expulsados por tierra.
Sin embargo los datos que dejan poco espacio a la imaginación resultan ser los testimonios de los abusos y vejaciones sufridas por los migrantes en tierra de Libia. "En los CPT (Centro de Permanencia Temporáneos) italianos, al menos en teoría, los migrantes tienen libertad de movimiento, pueden tener contacto con el exterior, pueden hablar por teléfono. En Libia esto no sucede. Están completamente aislados y, hecho aún más grave, hay menores de edad", dice Giusto Catania. El reporte de la visita al campo de Fellah, en las afueras de la capital, describe una situación horripilante: gente encerrada como si estuviera en la cárcel, sin comida ni agua, menores de edad tratados como adultos, comunicación hacia el exterior completamente anulada. Y luego no escatima palabras en subrayar los abusos de las autoridades locales: detenciones sin previa identificación, expulsiones masivas sin reconocimiento, ningún acceso de la agencia de las Naciones Unidas a los campos de detención, ningún reconocimiento de las normas internacionales sobre derechos humanos y asilo político, ninguna garantía de defensa.
Un documento embarazoso que pone en la esquina al gobierno libio y en duda la confiabilidad del italiano en materia de derechos humanos. La realidad descrita por el informe dice todo lo contrario de cuanto hasta ahora han declarado los hombres de Berlusconi. La Unión Europea recientemente ratificó el acuerdo entre los gobiernos de la Unión para emprender acciones de mayor cooperación con el gobierno del país norafricano. Sólo una semana después el Parlamento frenó la decisión: la cooperación debe de desarrollarse, pero "sin expulsiones colectivas, sin detenciones administrativas en lugares en donde los derechos humanos son violados y con el reconocimiento de los derechos de los que piden asilo político en Libia", según los criterios de la Convención de Ginebra.
Queda ahora sólo esperar que esta resolución sea respetada, pues ya está lista otra misión de la Unión Europea para viajar a Trípoli y firmar nuevos acuerdos.
------------
NOTAS
1. En 1986 explotó una bomba en una discoteca de Berlín llena de militares estadunidenses; en 1992 cayó un Boieng 747 de la PANAM en Lockerbie. Los dos eventos han sido atribuidos a terroristas financiados por Kadafi. Además de dicho embargo militar, en 1993 la Unión Europea decretó el embargo económico en contra de Libia por el atentado en Inglaterra. Sólo recientemente el líder libio, como gesto de buena voluntad, ha pagado las indemnizaciones por los dos atentados.
2. Véase el texto original en inglés, en el sitio: http://www.statewatch.org/news/ 2005/may/eu-report-libya-ill-imm.pdf

 
Sitemap